¿Cómo controló sus Milicias el anarquismo en suelo vasco? La respuesta es doble, y se refiere a dos niveles, el militar y el político. A nivel militar los ácratas crearon un Comité Militar propio, con sede en el Cuartel de Milicias Antifascistas que la organización tenía en el barrio de La Casilla, en Bilbao, Dicho Comité lo presidía Primitivo Rodríguez, y perduraría hasta febrero de 1937, momento en que le sustituyó la Comandancia General de Milicias de la CNT. La misión de esta Comandancia era la de dirigir las Milicias, facilitando la aplicación de lo decretado por la Consejería de Defensa del Gobierno Vasco y por el Alto Mando del Ejército Republicano del Norte, Era pues el "filtro" de las Milicias anarquistas que en realidad
impedía el control total de los batallones por el Gobierno Vasco y las autoridades militares regulares. La Comandancia la encabezó el citado Rodríguez, junto a Carmelo Domenech, que dirigía la asesoría técnico-militar de la misma, A nivel político, la CNT creó, el 25 de octubre de 1936, en el seno del Comité Regional del Norte una Comisión de Guerra presidída por el guipuzcoano José Labarr.i
Durante la guerra, la FAI, junto a la CNT y a las Juventudes Libertarias, (JJ.LL.), firmó los llamamientos a afiliados y simpatizantes del anarquismo para inscribirse en el Cuartel de Milicias Antifascistas de la CNT de La Casilla, en Bilbao, con el fin de engrosar los batallones que los ácratas formaron en el País Vasco, Esto indica la participación de la FAI en el Comité Militar que dirigió dichas Milicias, De hecho, la prensa ácrata subrayó el papel de la FAI en la constitución de sus milicias con frases como: "la CNT, la FAI, y las JJ. LL. enlazadas en un apretado haz, constituyeron en Euzkadi las Milicias Antifascistas de la CNT", y los artículos periodísticos pidiendo a la CNT de Euzkadi "acción directa y no burocrática" son otra muestra evidente de la presencia faísta.
En enero de 1937, en Bilbao, funcionaba el titulado Comité Comarcal de la FAI. Y este, a través de su Secretaría, controlaba al menos a 11 grupos de la FAI. Más tarde, en mayo, la FAI del País Vasco, desde su domicilio social provisional en Bilbao, en el nº 2 de la calle Arenal, gestionó las evacuaciones al extranjero de las familias de los militantes ácratas, ese mismo mes contó con dos delegados en el Congreso Inter-Regional de las JJ,LL. del Norte de España, celebrado en Santander entre los días 21 y 23, En definitiva, el carácter secreto que rodeó las actividades faístas impide el conocimiento exacto de sus actividades, especialmente las reuniones de sus dirigentes, pero es evidente que tuvo una labor destaca da en la dirección político-militar, y sindical, del anarquismo vasco.
LOS BATALLONES CONFEDERALES
La aportación anarquista a la defensa de Euzkadi se cifró en 7 batallones de infantería y 1 de ingenieros. De todos modos las unidades de primera línea se redujeron a 6, ya que uno de los batallones de infantería, el nº 65 "Internacional", acabó convirtiéndose en batallón de "Reserva" para convalecientes y reemplazos destinados a nutrir las unidades de combate. Como hemos apuntado antes, el proceso de formación de los batallones anarquistas se inició en septiembre, algo que es extensible al resto de las fuerzas milicianas surgidas en la Euzkadi del 36. Los batallones cenetistas creados en ese mes fueron los números 12 a 42 de la CNT, es decir los "Bakunin", "Malatesta", "Isaac Puente", y "Sacco Vanzetti". A finales de año aparecían los nº 5 y 6, "Durruti" y "Celta", y el1º de Ingenieros "Manuel Andrés", y poco después, iniciado enero, el 7º de CNT, "Internacional" o de "Reserva".
Los Batallones en Campaña: 1936
Apenas constituidos los batallones se vieron involucrados en el bombardeo aéreo del 25 de septiembre de 1936, día en que la aviación rebelde atacó varios cuarteles de Bilbao, incluido el de La Casilla de la CNT, en el que causó varias víctimas. EI 10 de noviembre salía el "Malatesta" hacia Asturias, siguiendo el camino de otras fuerzas izquierdistas desplazadas allí el mes anterior. En Asturias la intensidad de los combates había descendido, y esto ayudó a que el 'Malatesta" tuviera escasas bajas, a pesar de su meritoria actuación por el Escamplero, en las aldeas de Prieñes y Rañeces, y en las llamadas Lomas de la Derecha, participando en la reconquista de estas últimas. Para consolidar las posiciones hacían falta quince mil sacos para construir los parapetos, y ante la carencia, -en Asturias-, de los mismos y de ropa de abrigo para la unidad, el comandante Escauriaza se desplazó a Bilbao, donde consiguió lo necesario gracias a la diligencia del Secretario General de Defensa Rezola. El 27 de noviembre el "Malatesta" participó en la toma de Valduno, y tras unos día! de posición, regresaba a Bilbao el15 de diciembre, 37 días después de su partida. A principios de enero 9 hombres permanecían heridos, y otros 21 enfermos.
En diciembre tres de los batallones de la CNT actuaron en la ofensiva sobre Villarreal los "Isaac Puente", "Sacco Vanzetti", y "Bakunin". El primero de ellos sería conocido después como batallón nº 11 de Euzkadi, siendo como apuntamos el 32 de la CNT "Isaac Puente". Formado en septiembre de 1936 en el cuartel de La Casilla, sus efectivos incluía vizcaínos, -en las compañías primera, tercera y de ametralladoras, sobre todo-, y Guipuzcoanos, que eran mayoritarios en las compañías segunda y cuarta. También contaba con algunos alaveses. Sus mandos eran veteranos de las luchas precedentes en Guipúzcoa, como capitán Pérez Cuesta, que estaba en las Milicias desde el 4 de agosto y llegó a Guipúzcoa como Jefe de Grupo, donde participó en los combates hasta resultar herido el 23 de septiembre en Iciar (Deva). Cinco días antes había sido confirmado como capitán, cargo con que venía actuando, por la Comandancia de Milicias de la CNT. El 26 de noviembre pasó al 3º de la CNT32.
La entrada en fuego del "Isaac Puente" se produjo en el Albertia. En el llamado pinar de Chavalopea, conquistado la noche anterior, quedó el batallón el uno de diciembre, observando el tráfico de los refuerzos enemigos procedentes de Vitoria. Al amanecer del día 2 se inició el bombardeo Y los sucesivos asaltos enemigos. La defensa de la posición, junto al1º de ANV, es heroica. Mata, comandante militar de la unidad fue felicitado por el Jefe del E.M."como premio a su valiente dirección ". Sin embargo, la derrota sufrida fue terrible, pues el batallón sufrió más de 200 bajas, incluido un centenar de muertos, muchos de ellos fusilados tras su captura por el enemigo. Retirado momentáneamente del frente, el 12 de diciembre participó de nuevo en los renovados ataques sobre la línea enemiga, consiguiendo tomar una posición, pasando después a descansar unos días. El 15 se ordenaba la presentación del batallón en el cuartel, pero no cabe duda que los intensos combates precedentes, y las terribles bajas encajadas incidieron en la mentalidad miliciana, -ya fuese por la baja moral de unos, como por el deseo de prolongar el descanso por otros-. Esto motivo la orden de presentación de los miembros del batallón el día 17, en que se apuntaba que" de no hacerla, serán juzgados de acuerdo con las leyes del Código Militar vigente "
El "Sacco y Vanzetti" también participó en los combates librados en las cercanías de Villarreal, aunque no se enfrentó a la guarnición de dicha localidad, sino a las más numerosas fuerzas enemigas situadas al oeste de la misma. Entre sus combatientes, a la hora de su constitución, destacaban los veteranos de los combates por San Sebastián, en julio, y por Irún, en agosto y primeros días de septiembre de 1936. Una de sus compañías era, al parecer, la denominada Segunda Compañía de San Sebastián. Después de la retirada por Guipúzcoa, y la definitiva organización del batallón que a principios de Diciembre pasaba a operar, durante la ofensiva vasca sobre Vitoria, en territorio alavés, actuó intensamente los días 3 y 5 en Cestafe y Nafarrate y sus bajas en combate durante la citada ofensiva se acercaron a las 150 en total, destacando entre sus caídos el capitán tolosarra Pablo Sanz. Este se había distinguido con anterioridad en el frente de Beasain, donde junto con 7 compañeros hizo prisioneros a 23 requetés en las cercanías de Lazcano, y en los últimos momentos de la resistencia en Tolosa consiguió el traslado a zona leal de todo el dinero de las sucursales bancarias sitas allí. Cayó el 3 de diciembre. En enero la primera compañía decidía como homenaje tomar su nombre.
El "Bakunin" operó en diciembre por la zona de Orduña. Formado en base a los grupos de milicianos anarquistas que en los primeros días, junto a fuerzas de otra significación político-sindical, se posicionaron en la zona de Amurrio-Orduña, dando frente a las fuerzas rivales que patrullaban en las lindes de Burgos Y Alava. Las acciones iniciales fueron escasas, y durante meses se limitaron a esporádicos tiroteos, normalmente incruentos, entre avanzadas adversarias. Destacado en Amurrio, el batallón ocupaba 11 posiciones aisladas conocidas por su numeración. Dos compañías estaban permanentemente destacadas en primera línea especialmente en las posiciones nº 5, y 11, que eran las más avanzadas, mientras las otras dos permanecían en descanso. Los papeles se intercambiaban cada semana, asignándose a las compañías todas las variables posibles con el fin de que se familiarizasen con el terreno comprendido entre Respaldiza Y Barambio.
A partir del 5 de diciembre el "Bakunin" intervino en la gran ofensiva de ese mes sobre el frente alavés, atacando el monte San Pedro, al este de Orduña y al sur de Amurrio, con eficaz apoyo de la sección de ametralladoras y morteros del "Leandro Carro". El comandante Olmos mandaba la unidad, bajo el mando directo del jefe del sector, un capitán profesional: Nogueral. La punta de lanza del ataque fueron la segunda y tercera compañías e "Bakunin". Al mediodía la bandera roji-negra del Batallón 1º "Bakunin", Y la roja del "Leando Carro" ondeaban en lo alto del monte de San Pedro. Las bajas fueron pocas, aunque en ellas se encontró el capitán Nogueral, muerto al acercarse a las avanzadas para ver el desarrollo de la operación. Con la operación del monte San Pedro quedaban protegidas Artomaña Y Aloria, y directamente amenazada la localidad de Izarra, ocupada por los enemigos y a cinco kilómetros de las posiciones conquistadas por el "Bakunin".
En los días siguientes este avance se complementó con el realizado el día 7, desde Barambio, por el 3º de la UGT, y con la defensa de la nueva línea frente a las crecientes reacciones enemigas, en que destacó el batallón anarquista que" repele agresivamente el loco intento de los rebeldes”.
Las bajas fueron pocas, Y en lo que restaba de mes el frío hizo tanto daño como los Combates precedentes. A principios de enero un total de 77 hombres del 1º CNT estaban hospitalizados o de baja por heridas o enfermedad36.
Los Batallones en Campaña: 1937
Iniciado el año 1937, el batallón "Celta" o 6º de la CNT estaba desde finales de 1936 el monte Kalamua, en la zona de Marquina. En diciembre el "Durruti", o 5º CNT, era el batallón de Reserva de las Milicias anarco-sindicalistas de Euzkadi, con su cuartel en las Escuelas de las Cortes. El mismo mes la CNT de Euzkadi inició la organización de un
Batallón Internacional que agrupase a los "compañeros de todas las nacionalidades residentes en el Norte ". Se trataba así de imitar la iniciativa que impulsada en lo fundamental por el comunismo internacional había dado lugar a las Brigadas Internacionales que estaban actuando en esas fechas por los frentes de Madrid, Andalucía, y Teruel. El 5 de enero "CNT del Norte" informaba que estaban "muy adelantados los trabajos de su organización ". Sin embargo la iniciativa, pese a su atractivo, tendría un gran inconveniente para su realización práctica: La filiación marxista (socialista/ comunista) de buena parte de los voluntarios extranjeros presentes en el Norte, y en particular en Euzkadi. Buena parte ya estaban inte grados en otras unidades, y en muchos casos su carácter técnico les hacia imprescindibles para las fuerzas que los encuadraban. Pese a esto, el 7 de enero se inició el alistamiento de los voluntarios que integrarían la unidad. El día 12 la firma de uno de los alistados, Paul Duporto, servía de acicate para atraer nuevos componentes. Sin embargo, el batallón acabó siendo el de "Reserva" de la CNT, en sustitución del "Durruti" que pasó a ser unidad de primera línea.
El 4 de enero el "Malatesta" participó en el asalto a la prisión de El Carmelo, causando su acción cuatro víctimas entre los presos. No fue el batallón la unidad más destacada en aquellos trágicos sucesos desencadenas a causa de un bombardeo aéreo, pues los muertos superaron los doscientos, y se produjeron en su mayor parte en otros centros carcelarios y a manos de un batallón de la UGT. Sin embargo, un comunicado de prensa del "Malatesta" insistía, a los pocos días de los asaltos a las cárceles, en la necesidad de acabar con" los fascistas disfrazados y descubiertos que tranquilamente deambulan por Bilbao, dedicados tal vez al espionaje. Tendiendonos la red en que han de estrangularnos ". Se recordaba además los testimonios de la represión enemiga, que juzgaban más expeditiva que la propia apuntando que "constatamos la diferencia de conducta entre ellos y nosotros".
El año 37 fue aún más duro para las unidades de la CNT de Euzkadi. El primer batallón en entrar en combates de importancia, fue el "Isaac Puente", que a partir del 21 de febrero, y hasta entrado el mes siguiente, combatió en el frente asturiano, en el sector de San Claudio y en las operaciones conducentes a cortar el pasillo de terreno que unía Oviedo al resto de la España franquista. El batallón conquistó su objetivo principal, que hubo de abandonar al fracasar en su ataque otras unidades republicanas. Tras regresar de Asturias y pasar un breve descanso, el batallón intervino frente a la ofensiva enemiga en el frente de Barazar en los días inmediatos a la caída de Ochandiano. Esta vez su breve actuación no reportó muchas bajas, que se produjeron los días 6 y 8 abril. Más tarde, el18 abril sus 468 hombres se encontraban en Olacueta, donde realizaban ejercicios nocturnos de "prácticas de guarnición" por orden del coronel Vidal.
En marzo se había producido en Euzkadi una grave fricción de los anarquistas con el Gobierno Vasco, que a punto estuvo de provocar un conflicto armado abierto entre las unidades ácratas y las de las demás fuerzas vascas. La causa fue la imprenta comprada por los cenetistas para tirar su órgano "CNT del Norte", la misma había sido asignada con anterioridad a los comunistas, pero los anarquistas no estaban dispuestos a renunciar a una operación que daban por buena. Varios dirigentes cenetistas fueron detenidos y prontamente liberados, pero el hecho provocó la movilización de las unidades anarquistas. Así, el "Sacco y Vanzetti " , -en marzo estaba al mando Juan Rivera-, que se encontraba de descanso en Basauri cuando estalló la fricción, recibió la orden de pasar a posiciones de primera línea, pero Rivera optó por aguardar a ver en que paraba la controversia con ánimo de intervenir a favor de sus correligionarios. No pasó la cosa a mayores, y aunque Rivera fue posteriormente encausado por indisciplina, ninguna sanción efectiva se ejerció sobre él. Los batallones "Bakunin", "Malatesta", y "Durruti", llegaron a verse cercados en sus cuarteles, amenazando el comandante del primero con ordenar la retirada del frente de las dos compañías que tenía en posición, para así romper el cerco hecho a su acuartelamiento de Amurrio. Y el "Isaac Puente" llegó a marchar sobre Bilbao, tomando posiciones en Galdacano frente a dos batallones que venían a detenerle. Al final todo se solucionó sin llegar a mayores, pero este hecho se ha identificado como la causa del derrumbamiento del frente y del avance franquista. En realidad se trata de un error, al confundirse ese episodio de marzo con la pérdida de la posición de Udala a finales del siguiente mes de abril, pero, como veremos, la política nada tuvo que ver con la caída de dicha posición en manos enemigas.
Aparte del "Isaac Puente", el resto de los batallones de la CNT también entraron en acción en el mes de abril. Así alguna fuerza de la Reserva de la CNT, su sección de blindados, partió hacia el frente a principios de abril, combatiendo el día 5 en Barazar, donde tendría algunas bajas al ser destruido uno de sus blindados. El "Sacco y Vanzetti" sufrió con el "Celta" duros bombardeos en la zona de Udala los días 21 y 22, y esto, junto a la falta de enlace con las fuerzas adyacentes y el inexorable avance enemigo por Carrascain hacia Elorrio, amenazando con aislar el Udala, motivó la retirada de las unidades cenetistas, muy criticada pero a estas alturas justificada, ya que de haberse quedado en sus posiciones hubieran resultado capturados. Pocos días después, el 30 de abril, el "Sacco y Vanzetti participó en los desesperados contraataques a la cota 430 de Urrutxua, sufriendo muchas bajas, cifrándose las totales del mes en unas 200, incluido medio centenar de muertos. Por su parte el "Bakunin" acudió a principios de mes al frente de Barazar-Dima, donde participó en el contraataque del 13 de abril sobre Altun, junto a fuerzas de la Primera Brigada Expedicionaria de Asturias. Y tras sufrir duros bombardeos al día siguiente, pasó a la zona del Amboto, (Sector de Elorrio), para preparar un contraataque que fue suspendido, viéndcse el batallón afectado por la retirada general que siguió a la ruptura de las líneas cercana a Elorrio por el fuerte despliegue enemigo.
En mayo, las unidades anarquistas vascas destacaron en numerosos combates. Así, el "Bakunin" pasó al frente de Sollube, librando combates de gran intensidad entre los días 1 a 21 de mayo en el mismo, y en la zona de Jata-Gondramendi, más cercana a Munguía, eI batallón había relevado en el monte citado a las fuerzas del batallón asturiano 212, llamad "Mario" por su comandante y también de filiación confederal. Ese batallón había recuperad y defendido una de las cotas principales del Sollube que pasaba ahora a manos del1º de la CNT de Euzkadi. Este permaneció dos días y medio bajo el fuego de buques de la escuadra facciosa y de la aviación, y después -cuando los contrarios envolvían su posición tras la retirada de las unidades amigas situadas, a menor altura, en los flancos- hubo de emprender retirada sufriendo bastante por el fuego de los asaltantes que habían coronado su anterior posición. Los testimonios apuntan a que en su actuación en el Sollube quedó en cuadro el batallón.
El "Malatesta" pasó mayo entre Amorebieta y Múgica, combatiendo en las estribaciones del Bizcargui hasta el mes siguiente. Los demás batallones anarquistas lucharon en diferentes sectores. El "Isaac Puente" se batió en la primera mitad del mes por el Sollube y Larrauri, siendo después destinado a la zona de Dima. El "Sacco y Vanzetti" actuó en el citado Bizcargui, lo mismo que el "Celta". El "Durruti", que en abril combatió en Oqueta, lo hizo al siguiente mes en Dima, ante la renovada ofensiva enemiga en la zona, durante el tercer decenio de mayo. Por su parte el "Internacional" se limitó a actuar como unidad de "Reserva", mientras el "Manuel Andrés" fortificaba diferentes posiciones.
Junio fue igualmente duro para el "Sacco y Vanzetti". Roto el cinturón de hierro el batallón participó junto al "Celta" en los contraataques contra el Urcullu y el sector del cinturón cercano a Larrabezúa ya en poder del enemigo. Las bajas fueron crecidas, y en los días siguientes el batallón se situó en las alturas inmediatas a Bilbao, correspondientes al cordal a Santo Domingo. Allí se mantuvo hasta recibir la orden de retirada que cumplimentó pasando a La Peña por el puente de los Cantos, también llamado de la "Dinamita", batido ya por el enemigo que se había posesionado del Pagasarri. Llegado a Bilbao, los doscientos supervivientes del batallón fueron evacuados a la raya con Santander. Allí fue disuelto, pasando sus hombres al "Durruti".
El "Bakunin", cuando se rompió el cinturón de hierro y el rival invadía el valle de Asua y avanzaba hacia Archanda, permaneció en el Jatamendi. La retirada de la Quinta División, -a la que pertenecía desde el desdoblamiento de la Primera a mediados de mayo-, fue inevitable, y el batallón pasó al sector del cinturón de su división, en Urduliz, para luego ir a Arriaga, en Erandio, y, ya ocupado Archanda-Banderas por el contrario, retirarse a Bilbao de noche, siguiendo el corte de la ría. En Bilbao pasó a la margen izquierda por el puente del ayuntamiento, que estaba preparado para su voladura, y atravesando la Villa, que aparecía con numerosas fuerzas nacionalistas en esquinas y calles, fue al Cuartel y sede del mando de las Milicias Anarquistas en La Casilla, donde se habían concentrado otras unidades, algunos de cuyos hombres engrosaron las filas del "Bakunin". Al amanecer se cumplimentó la retirada por Arraiz, observando la ocupación del Pagasarri por los rebeldes, pasando luego a Ortuella y a Somorrostro, y atrincherándose delante de Ontón durante algo más de una semana. A principios de julio el batallón se había replegado a la zona de Ontón, y allí participó en el contraataque que por la zona de la costa lanzó el Cuerpo Vasco. El choque fue contra la Brigada mixta de Flechas Negras a la que se consiguió arrebatar una altura por sorpresa. Sin embargo, tras duros combates, el "Bakunin" hubo de replegarse bajo el más potente fuego de la unidad italo-española. Después pasó el batallón por las localidades de Otañes, Oreja, y Soto Iruz. En la última localidad asistió al derrumbamiento, en agosto, del frente santanderino
El "Malatesta", que a finales de mayo estaba en la zona de Lemona, recibió, mediado junio, la orden de pasar a la margen izquierda. Junto a las demás unidades de la Quinta división, se vio hostigado en las inmediaciones de la zona internacional, situada en Las ArenasAlgorta (Getxo). Un grupo de quintacolumnistas, salió con sus boinas rojas y armado a atacar a las fuerzas en retirada, ocupando el abandonado cuartel de Zugazarte que había pertenecido al Euzko Gudarostea. La reacción del comandante Escauriaza fue inmediata y ordenó a sus hombres acabar con la insurgencia. La acción que puso fin al hostigamiento se desarrolló principalmente ~ oía 16 de junio. En total 15 personas fueron muertas durante la operación, -"asesinadas" según la mayoría de las fuentes-, entre ellas la institutriz de nacionalidad británica Dions Bridie Boland. También se dinamitaron una fábrica de pistolas y dos casas con depósitos de municiones, se incendiaron todas las viviendas desde donde habían actuado, supuesta o realmente, los francotiradores. Probablemente la quema de la Iglesia de Las Mercedes tuvo que ver con el hecho de que su párroco era hermano del comandante Escauriaza, pero también es cierto que el campanario de la misma destacaba demasiado en el paisaje de Las Arenas, yeso la condenó en definitiva, dada la identificación que los libertarios atribuían a clero y fascismo, -y por tanto a instigadores de la presunta agresión a reprimir-, sin olvidar una tradición anticlerical de décadas.
Por su parte, en los cruciales combates por Bilbao de mediados de junio el "Manuel Andrés" estuvo acuartelado en las escuelas de Olaveaga. Tenía cerca de un millar de efectivos de los que la octava parte pertenecían a la compañía de fusileros. Estos últimos efectuaron servicios de vigilancia, y en la noche del día 17, junto con zapadores del batallón, subieron a Archanda siguiendo las vías del funicular. Allí algunos grupos consiguieron aproximarse hasta el campo de fútbol, mientras a derecha e izquierda seguía el duelo de granadas entre los batallones defensores de las alturas y los franquistas. Sin embargo, los hombres del "Manuel Andrés" recibieron la orden de retirarse, siendo trasladados a Alonsótegui, pasando después a Santander, donde desaparece a causa de la ofensiva franquista de agosto.
El "Malatesta" combatió en la citada acción de Ontón a principios de julio, siendo la unidad vasca más castigada y el último combate reseñable para el batallón. A finales del mismo mes, el "Celta", y el "Durruti", -que incluía los restos del "Sacco y Vanzetti"-, participaron, con graves perdidas, en los ataques al monte Kolitza, sobre Valmaseda. A partir de ahí se inició el principio del fin de los batallones anarquistas. Si al llegar a Santander desaparecían el "Sacco y Vanzetti" y el "Reserva", ante la necesidad de cubrir huecos en las mermadas filas anarquistas, la posterior campaña santanderina vería la desaparición de otros cinco batallones. Los "Bakunin", "Celta", y "Durruti", quedaron en la zona de Santoña, sumándose al Euzko Gudarostea nacionalista, y a unas pocas unidades izquierdistas más, al grueso de estas marchó a Santander tratando de cumplir las ordenes del ejército de retirada a Asturias-, con el objeto de que el "Pacto" nacionalista con los italianos les permitiera salir del Norte por vía marítima. Al final, todos acabaron como prisioneros de guerra, prontamente sometidos a juicio por los tribunales del adversario. El "Malatesta" y el "Manuel Andrés" cayeron por su parte en Santander capital. En cuanto al "Isaac Puente", que integraba desde julio a los supervivientes del "Zabalbide" de Izquierda Republicana, consiguió eludir la trampa santanderina al estar en la zona de Reinosa, encuadrado en la División Ibarrola. Tras combatir por e/ portillo de Suano, pasó a Asturias, donde destacó por su heroica defensa del Mazuco, y en el desastre final, muchos de sus hombres lograron salir por mar de Asturias para reintegrarse a la lucha de la España Republicana.
UNIDADES "OFICIALES": ¿UNIDADES REGULARES A CONTRASTAR CON LAS DE MILICIAS, Y CON LAS ANARQUISTAS EN PARTICULAR?
En apariencia, las que se denominaron unidades "oficiales" en el Cuerpo de Ejército Vasco, eran sobre el papel unidades "regulares" en el sentido de profesionalidad que conlleva el término. Es decir, eran unidades creadas y controladas por las autoridades militares profesionales que permanecían leales al régimen republicano. Sin embargo, dichas unidades estaban en su mayor parte mediatizadas por la realidad de unos partidos y sindicatos que dominaban las estructuras milicianas surgidas con la guerra. Y esto no podía ser de otra forma cuando hubo que construir ejércitos prácticamente de la nada. Algo que hoy por hoy es indiscutible en todo lo que se llamó Frente Norte, a pesar de que una línea historiográfica, la de los hermanos Salas, trató de presentar la situación militar de la República como halagüeña en todo el Cantábrico, desde Avilés hasta Irún.
A nada que profundicemos en la estructuración de las unidades "oficiales" vascas, descubrimos la diferenciación ideológica en las mismas. Y es así como el batallón "Disciplinario", el destinado a ser batallón de "castigo", -dispuesto para ejecutar trabajos de fortificación en los sectores de más peligro de los frentes-, de los gudaris y milicianos vascos, así como de prisioneros enemigos dispuestos a "purgar" sus culpas con dichas labores, era un batallón netamente izquierdista en cuanto a los individuos encargados de la vigilancia y control de presos, y de combatir como fusileros en combate. El jefe, Amos Ruiz, era un antiguo militante socialista, aunque los cenetistas eran los más numerosos entre sus hombres. Lo mismo podemos decir del batallón nº 72 de "Morteros de Euzkadi", con mayoría socialista-ugetista entre sus filas, y nacido con el fin de nivelar la distribución de los morteros entre las fuerzas nacionalistas vascas y las no nacionalistas. En cierto modo, podría apuntarse que trataba de "contrarrestar" la anterior hegemonía nacionalista establecida a través del batallón nº 62 "Irrintzi". Y el caso contrario hay que señalar en la creación del tercer regimiento de Artillería Ligera. Las palabras de Casiano Gerricaechevarria, referidas a/ inicio de abril de 1937, son concluyentes a ese respecto:
"Por aquellos primeros días de ofensiva, llegó un barco que traía entre otras cosas, 30 cañones de 75 mm. de campaña italianos Krupp-Ansaldo, me manifestaron que querían organizar otro regimiento de artillería, y me decían que el de San Sebastián había caído en manos de unos sargentos y de un comité marxista-sindicalista, que mangoneaba, según les constaba, (...), y que había de formar otro regimiento con este material llegado, que lo mano daría el comandante Losada, con personal que no fuera rojo».
En definitiva, las unidades "oficiales" estuvieron tan "politizadas" como las de "Milicias", siendo en realidad unas "falsas" unidades regulares, que si quedaron con la denominación de "oficiales" fue más por la necesidad de que ciertos servicios técnicos, como artillería, morteros, carros de combate, estuviesen nominalmente en manos de algunos de los escasos jefes militares profesionales con que contó el Cuerpo de Ejército Vasco. Sería inútil extendernos en los historiales de cada una de estas unidades, dado que las fichas del apéndice dan sobradamente los datos reseñables, pero esta claro que no fueron el embrión de un verdadero ejército. El contraste de los batallones de infantería "oficiales" de la Brigada de Montaña de Euzkadi con los de los pretendidamente ineficaces anarquistas, no puede ser más bochornoso para los primeros. Se desperdiciaron recursos humanos y materiales en una brigada que no sirvió para nada, mientras batallones como los cenetistas demostraban el sobrado espíritu de lucha que imbuía a un ejército de voluntarios y de reclutas provenientes en su mayor parte del politizado proletariado industrial y del artesanado de oficio.
CONCLUSIONES
En la Guerra de Euskadi los anarquistas ofrecieron la paradoja de lo que partidarios o detractores esperaban de ellos. Fueron capaces de vertebrar 8 batallones en base a las Milicias Antifascistas de la CNT, pero a nivel interno chocaron con las contradicciones de imponer una disciplina, una autoridad, a quienes se consideraban libres e iguales, y de forma externa, sus objetivos políticos les llevaron a chocar con el Ejecutivo vasco, provocando una crisis política que estuvo a punto de concluir en enfrentamiento armado con las otras fuerzas del Ejército de Euzkadi. También protagonizaron, en nombre de la revolución o de forma irracional, actos de violencia reprobados por sus circunstanciales aliados del bando leal, especialmente por los nacionalistas vascos, desde los "paseos" a las ejecuciones masivas de partidarios de los rebeldes, pasando por las destrucciones de carácter anticlerical, y por practicar en ocasiones una política de «tierra quemada» en algunas poblaciones antes de la entrada del adversario, caso por ejemplo de Irún.
En los frentes se ha destacado muchas veces una indisciplina innata que ha servido para presentar a sus unidades como ineficaces, incapaces de destacar frente al enemigo y capaces de las mayores tropelías en la retaguardia, algo que responde más a un tópico que a una realidad continuada. El caso del batallón «Malatesta» es paradigmático, sus hombres participaron en los salvajes asaltos a las cárceles el 4 de enero de 1937, y en junio de ese mismo año aniquilaron a la quinta columna de Las Arenas entre escenas terribles de muerte y destrucción. Sin embargo, esos mismos hombres destacaron durante su estancia en el frente asturiano en noviembre de 1936, y en acciones como la efectuada al sur de Gernika el 29 de abril del 37, o el feroz combate sobre la Peña Amarilla de Ontón el 3 de julio de ese año.
En definitiva, y como conclusiones finales, debemos señalar que la oposición ácrata a toda autoridad no chocó con la necesidad de encuadrar un ejército frente a los alzados, muy al contrario, se adaptó a dicha necesidad de crear un cuerpo coercitivo. Por otro lado, las unidades milicianas anarquistas dieron muestra de las virtudes y los fallos propios en toda estructurada miliciana, como el improvisado cuerpo armado que es. Las Milicias anarquistas de Euzkadi, no fueron en combate ni mejores ni peores que las de las demás fuerzas político-sindicales presentes en el bando gubernamental, y si fueron en ocasiones más brutales que otras, en cuanto a su conducta en los frentes y retaguardia, fue por una cultura específica de la violencia que impregnaba al anarquismo vasco, al igual que al del resto del Estado, desde sus orígenes fundacionales. Con respecto a si fueron una opción "revolucionaria" en la Euzkadi autónoma, diremos que lo fueron en sus principios ideológicos, pero nunca trataron de Ilevarlos a la práctica, -a pesar de los incidentes reseñados-, probablemente por la consciencia de su impotencia numérica frente a sus aliados del campo pro-republicano.
* Fuentes: Francisco Vargas Alonso,revista Vasconia, cuadernos de geografia e historia de Eusko Ikaskuntza.
-Anarquismo y milicias de la CNT en Euzkadi/ Vargas Alonso, Francisco Manuel
Vasconia : cuadernos de historia-geografía, 24 (1996)
p. [259]-299.
Estimados amigos,
La próxima semana en la Asociación Sancho de Beurko sacaremos nuestra segunda monografía, en esta ocasión un libro que lleva por título: <
Guillermo Tabernilla.
Una de las entrevistas, quizás la primera de todas ellas, que hicimos con vistas a la preparación de la que sería la primera monografía de esta serie, titulada Saibigain el monte de la sangre, tuvo por protagonista a Amós Ruiz Girón. En aquella residencia de Tolosa donde, frisando los 98 años, vivía rodeado de de sus recuerdos y papeles, encontramos a un hombre que nos refería datos absolutamente desconocidos sobre la pasada guerra civil, aunque, como nuestro objetivo eran los hechos aecidos en el monte Saibigain, no prestamos mucha atención a todo lo que se salía de aquel contexto, y bien que lo lamentamos, pues nuestro interlocutor, que falleció poco después, se llevó a la tumba una información valiosísima que ahora se nos antoja irrecuperable.
Veterano de la guerra de África, de donde regresó con la graduación de sargento, aquel inquieto y espigado muchacho que un día emigró hasta San Sebastián desde su pueblo de Osa de la Vega (Cuenca) a finales de la década de los veinte, para hacerse empleado municipal de la capital donostiarra, se convirtió con los años en un protagonista de excepción
de aquellos movidos años treinta. Aficionado a la montaña -no en vano fue un relevante socio de la federación guipuzcoana de montaña- y a la caza, comprometido políticamente con el partido socialista y, porque no decirlo, un tanto ambicioso, se hizo con la plaza por oposición de la jefatura de la policía municipal de Eibar, donde trabó amistad con el influyente líder socialista Juan De los Toyos. Inmerso en la vorágine del conflicto -fue el primero en gritar "¡A las armas!" en Eibar el día 18 de julio de 1936- se puso con valentía y decisión a defender la legalidad republicana, participando en no pocos de los combates que hubo en
Guipúzcoa.
En los enfrentamientos habidos en San Sebastián con las tropas
sublevadas del coronel Vallespín destacó un peluquero anarquista llamado Elíseo Pancorbo. Veterano de la legión, en cuyas filas había participado en la campaña africana, tenía tras de si todo un historial de acciones clandestinas en la capital donostiarra que le habían aupado a una situación de liderazgo entre los anarquistas guipuzcoanos. Cuenta Juan Mª del Valle, que le conoció en aquellos años anteriores a la contienda, que guardaba en los armarios de la peluquería las armas y explosivos que después utilizaba contra el <
guipuzcoana:
"Poco después llegó Pancoro con otro grupo, ya sabes que nuestro compañero es bastante teatral. Echando una mirada al reloj de pulsera, dirigiéndose a Seijas:
-Te doy dos minutos para que declares donde tenéis las armas. Y le plantó la pistola en la sien. A medida que la aguja corría la lividez de SEijas tomaba caracteres trágicos. Pasados los minutos, Pancorbo bajó la pistola mientras decía despreciativo:
-Una bala es cara para los tontos.
En esto llamó el teléfono. La atmósfera dramática de la habitación pareció congelarse. Todos miraban como sonaba el timbre. Unos por miedo de que de manera intempestiva un rebelde hablase más de lo conveniente. Otros por sacar ventaja de la situación. Pancorbo se plantó delante del
teléfono y apuntándole con la pistola a uno de los rebeldes le conminó:
-Contesta únicamente ¿Qué hay?, como si no pasara nada.
Pancorbo cogió el auricular y escuchó lo que anunciaban los otros rebeldes [...] El joven se despidió con voz desfallecida. Así se supo otro rincón escondite que valió otra redada"
Sin embargo, las simpatías de Amós Ruiz con los anarquistas
guipuzcoanoa eran de naturaleza mucho más profunda, pues se iba a rodear de ellos para constituir el embrión del Disciplinario: Valentín Lascurain, Eduardo Liquiniano, Antxon Vivar y, sobre todo, José Del Valle. Este joven de ascendencia portuguesa, líder de las Juventudes Libertarias, a quien la sublevación sorprendió haciendo el servicio militar en Pamplona, salió al frente con las primeras columnas navarras y, tras aprovechar un momento de descuido de sus mandos, se pasó a la zona gubernamental con armamento y equipo de campaña, presentándose de esta guisa en la capital donostiarra. Corpulento y de baja estatura -se
le conocía con el apodo de chiquilín- pronto se ganó el aprecio del comandante Ruiz Girón, que le nombró capitán y le puso al cargo del Disciplinario mientras se reponía de las heridas recibidas en Elgueta en octubre de 1936.
El Disciplinario, que empezó como batallón y terminaría siendo un cuerpo de más de 1000 hombres, era como un crisol en el que se fundieron, de modo más que forzado, todas las tendencias políticas vascas y reflejó, mejor que cualquier otra unidad del Ejército de Euzkadi, la realidad de su difícil maridaje. En las páginas siguientes asistiremos al nacimiento de esta gran unidad desde un lejano día de noviembre de 1936 en el que Joseba Rezola, haciéndose eco de la preocupación de los nacionalistas vascos por el Orden Público, encargó a Amós Ruiz la organización de un batallón de castigo específicamente vasco. Veremos también, como esa idea fue cobrando forma en poco tiempo y como, gracias a su flexibilidad, sirvió de auténtico cajón de sastre en el que todo el mundo cabía: delincuentes comunes, desafectos al régimen, prisioneros de guerra y milicianos arrestados. Asistiremos a su conversión en fuerza de choque, a sus luchas intestinas, y a su final en Asturias con los restos del Ejército del Norte.Además, por si esto no fuera suficiente, el devenir del Disciplinario nos permitirá documentar, desde un punto de vista inédito hasta ahora,
algunos de los acontecimientos más decisivos y trascendentes de la guerra civil en Euzkadi, entre los que destacan las negociaciones del PNV con los italianos en los días previos a la caida de Bilbao y su posterior desenlace en Santoña. De la mano de sus protagonistas también asistiremos al desgraciado periplo de los vascos en Santander, jalonado por sus miserias y grandezas.
Aquellos tristes días de guerra forjaron el espíritu de una joven tolosarra llamada Cecilia García de Guilarte. Siendo periodista de CNT NORTE, no le fue difícil entrar en el cuartel del Disciplinario, donde inició una relación con Amós Ruiz que duraría muchos años. Después recorrió todo el Norte gubernamental, primero como corresponsal de guerra y más tarde siguiendo a su marido. Su fina pluma, que reflejaba una exquisita sensibilidad, nos dejó un buen numero de artículos que fueron redactados mientras compartía su tiempo con los disciplinarios en los frentes de combate, convirtiéndose en su mayor adalid. De haber existido, cual era costumbre arraigada en el campo rebelde, una madrina de guerra en el Cuerpo Disciplinario, tal honor hubiera caido sin duda en la persona de Cecilia García de Guilarte. El tiempo se encargaría de demostrar todo el potencial de esta joven, que acabaría siendo una afamada novelista.
En un sentido más prático, el lector hallará que, al igual que en nuestro primer libro, en este se ha respetado en lo posible la grafía que aparece en los documentos de la época y, por extensión, la forma en que cada cual escribía su nombre propio. También hemos pretendido que la lectura sea amena, sin renunciar al rigor que el asunto merece, en un afán por divulgar estas páginas de la historia de nuestro pueblo.
Por lo demás, esta investigación se topó con menos dificultades que las precedentes, lo que no deja de ser un síntoma de que se va asentando este proyecto historiográfico que comenzó hace seis años. De ello nos
congratulamos>>.
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