lunes, 19 de noviembre de 2007

CNT en Euskadi

En 1910 se crea la Confederación Nacional del Trabajo en el congreso de Barcelona de Solidaridad Obrera. Se crean así las bases del anarco-sindicalismo con loa intención de llegar mediante esta vía al comunismo libertario. Anti parlamentaria, apolítica, revolucionaria la organización vas creciendo a lo largo y ancho de la península. No cabe la posibilidad de entenderse con el Gobierno ni con los partidos políticos pero se acepta la unión con otras organizaciones obreras.
En Euskadi las secciones que existían antes de la formación se transforman en organismos de ella. Su primera intervención seria fue en la declaración de la huelga general en contra de la guerra de Marruecos siguiendo las instrucciones del Comité Nacional y en solidaridad con los carreteros de Bilbao, sometidos a una represión salvaje. “El Látigo”, semanario aparecido en Baracaldo en 1911 era el propagador de la doctrina cenetista de la zona. Lo dirigió Aquilino Gómez. “El Látigo” desapareció en 1914 y fue sustituido por “La Voz de la Anarquía”, más radical. No duró por disconformidad con la personalidad del director Valeriano Dueñas. Las Sociedades de peones y mineros, cuando ya se concedió el derecho de reunión y de expresión, publicaron “La Lucha” en 1915: Director Juan Ortega. La C.N.T. se consagró a la propaganda por toda la Región interviniendo militantes y personalidades.

La división de los socialistas en Pérez-agüistas y prietistas favoreció el crecimiento de la C.N.T. Galo Diez fue el alma de la propaganda en la Regional. Ésta respondió debidamente en la huelga de 1916 declarada por las dos centrales U.G.T. y C.N.T. contra la vida cara. Lo mismo en la de 1917, considerada huelga revolucionaria, pero con carácter trágico en Bilbao, donde hubo muertos y heridos. En 1918 se constituye la Federación Regional del Trabajo del Norte, adherida a la C.N.T. impulsada por el Comité Nacional, se crean sindicatos en San Sebastián, Tolosa, Eibar, Bilbao, Baracaldo, Sestao. Se publica” Solidaridad Obrera” bajo la dirección de Antonio Fena, enviado por el C.N., hasta comienzos de 1920, año en que le sustituyó Manuel Buenacasa. Antonio Pena, exiliado en París durante la dictadura de Primo de Rivera, llegó a ser un excelente profesor, hasta terminar siendo de la plantilla de H.E.C. (Estudios Superiores de Comercio) y condecorado con las palmas académicas recorrió la región. Otro buen elemento de propaganda fue Emilio Mira, conocido con el nombre de Antonio Valor. “Solidaridad Obrera” llego hasta una tirada de 10.000 ejemplares.

Vizcaya, en la Regional del Norte, se manifestaba como la comarca más conflictiva y más rebelde. El gobierno envió al gobernador Regueral para terminar con ese estado de cosas. Por la hegemonía de la clase obrera, socialistas y libertarios llegaban a las manos en ocasiones de huelgas como en las minas de Sílfide y San Luís. Son notorias las huelgas de la fábrica de clavos de Echevarria, de los talleres de Corral y de los tejedores de Zamanillo.El gobernador Regueral no sabía cómo combatir estas rachas de huelgas. Así sucedió el asesinato del gerente de Altos Hornos de Vizcaya, Gómez, que causó gran sensación. Se le culpó a la C.N.T., pues en la lucha entre los afiliados a las dos sindicales, él favorecía a los socialistas. Buena ocasión para Regueral de ejecutar su frase legendaria: “Vengo a Vizcaya a terminar con la plaga maldita del sindicalismo, si ella no termina conmigo”. Declaró fuera de la ley a la C.N.T. Deportó a varios cientos de compañeros en conducción por la carretera, desde Bilbao a Andalucía. Otros fueron procesados como presuntos autores de esta muerte. En realidad, se trata de un asunto más misterioso. El Presidente de la Patronal de Cataluña vino a Bilbao para discutir sobre la constitución de una Federación Patronal de carácter nacional. Al mismo tiempo discutieron sobre la conducta a adoptar en la lucha contra los obreros. Gómez se mantuvo firme para no exacerbar las pasiones de los trabajadores con las formas de actuación que le sugirió Graupera; esto es, los métodos de Cataluña. Ante la negativa de Gómez, Graupera salió ofendido. Varios días más tarde, el 11 de enero de 1921, fue asesinado el gerente. Regueral a su vez fue abatido en León cinco años más tarde. La Regional del Norte se trasladó a Santander.

En Guipúzcoa se habían constituido sindicatos únicos, además de San Sebastián, Tolosa y Eibar, Villafranca y Beasain. Supieron también despertar la rebeldía de los trabajadores. En Álava, además de Vitoria, que llegó a tener cerca de dos mil afiliados, Alsasua, en esa época, pertenecía a la C.N.T. de Álava, a pesar de ser un pueblo navarro, por su cercanía a Vitoria. A la Regional del Norte, pertenecían Logroño y Navarra, Valladolid y Burgos, hasta la formación de las dos Castillas.

La huída de muchos compañeros a la represión de Regueral y luego la proclamación de la dictadura primo-riverista cortó el vuelo que había tomado la organización en Euskadi. Los exiliados a Francia formaron buena parte de los setenta que intervinieron en los hechos de Vera de Bidasoa del 7-XI-1924, tentativa insurreccional francamente mal preparada. Se creyó que los militares de San Sebastián apoyarían este intento con solo presentarse en las puertas de la ciudad. La operación la dirigió el compañero de San Sebastián M. Riesgo, por conocer bien las montañas que separan la frontera de San Sebastián. Hubo dos guardias civiles muertos. Los insurrectos se desbandaron. Unos se perdieron por las montañas y otros volvieron a Francia. En los años 1928 y 29 empezó a rehacerse la organización. Pudo intervenir en el ataque contra el gobierno civil en diciembre de 1930 del que salió herido gravemente el compañero Zulaica, ataque llevado a cabo para apoyar la insurrección de Jaca de Galán y García Hernández. Recordemos los militantes fieles de esa época idealista y trágica: Martín Marculeta, panadero, padre del famoso jugador internacional del fútbol del “Donostia Club”, su hermano, Pedro Garrúes, Santiago Arregui, Félix Martín, José Ochandiano, Moisés Martín, José Ferrer, Viteri el mayor, Paulino García, Paulini, el francés; en San Sebastián. Bartolomé Manuel Tomás, Mencía y Galarreta, en Tolosa; M. Eizaguirre y J. Lazcano en Beasain; Galo Diez, Acha, Viteri el menor y Delgado, en Eibar. En Vitoria: Murga y sus dos hijos, Sarrate, Valdivieso, Isaac Puente, el Poeta Donay. En Alsasua destacaba José Gorospe y pronto su hermano el pelotari. En Vizcaya: Juan Fernández, Bernardo Pascual, Sacristán, Juan Expósito, Juan Ortega, Santos Osinaga, Timoteo Fernandez, Vicario, Joaquín Zabarain, Jesús Fernández, Maza, Vallejo y Antuñano, Eleuterio Pérez e I. Rebolleda.

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