lunes, 16 de junio de 2008
Aproximación al Anarquismo Vasco. 1870-1936
Así comienza el documental audiovisual “Aproximación al Anarquismo en Euskadi”. Entre estas dos fechas ha acontecido una de las mayores revoluciones de la historia. Miles de trabajadores han abandonado el campo para trabajar en las fábricas, modelando la sociedad y los paisajes actuales. El mundo occidental está de cambio y el País Vasco es uno de los protagonistas.
Las ideas de un grupo de pensadores han calado en Bilbao, Vitoria, Donostia. La escisión se da de inmediato; los socialistas y los anarquistas van por diferente camino.
¿Qué fue del anarquismo en Euskadi? ¿Tuvo alguna repercusión? ¿Qué es lo que ha quedado?
Éstas y otras muchas cuestiones son las que el realizador Jon González nos plantea en su primer trabajo documental de producción propia. Con una sencilla puesta en escena analiza la cuestión del anarquismo de la mano de cuatro protagonistas: Juan Gómez Perín y Miguel Ángel Rivero investigadores de la Asociación Isaac Puente, Félix Padín que fue Teniente en el “Batallón Bakunin” y Antonio Rivera que es Catedrático de Historia en la UPV.
martes, 25 de marzo de 2008
Emiliano Serna. (Del Esbozo Enciclopedia Anarquismo Español)
Del Esbozo de una Enciclopedia del anarquismo español de Miguel Iñiguez
Nacido en Barakaldo 10-12-1915, de padres burgaleses estudió con aprovechamiento en un colegio de monjas y en los Salesianos hasta 1932, se puso a trabajar de pinche un tiempo hasta que fue despedido, leyó a Faure, Büchner e Ibarreta y las revistas anarquistas de la época, dejó las creencias religiosas, se enroló en las Juventudes Libertarias y en el sindicato confederal “El Yunque” (1933), vendimió en la Rioja, conoció los calabozos por pintar lemas abstencionistas, participó en las protestas de los parados (cuatro meses preso en 1934), fue delegado del grupo de defensa confederal Carabina y tuvo por maestro en la acción a Jesús Escauriaza. En 1935 en el comité de las JJLL de Bizkaia, preso por llevar una pistola en abril de ese año en Larrinaga (Bilbao) y reformatorio de Alcalá (en el bienio negro); no se le aplicó la amnistia de febrero de 1936 y siguió encarcelado en el fuerte de San Cristóbal (Pamplona), del que salió en plena guerra, y tras un año en la montaña navarra, logró alcanzar Barakaldo donde se le detuvo y envió al batallón Arapiles (Estella ) para finalmente evadirse (Esterri julio de 1938) a zona republicana y enrolarse en la 24 división de Ortiz. Exiliado en febrero de 1939, sufrió los campois y compañías de trabajadores hasta la liberación de Francia. En febrero de 1946 en la plenaria de Bayona del CR reformista del Norte, en representación de Pau (fue vicesecretario del grupo de bajos Pirineos) , delegado por Pau al pleno regional de Bayona de noviembre de 1946, que acordó la entrada en el Gobierno Vasco. En julio de 1947 por la regional Norte en el subcomité Nacional de Toulouse, administrador de “España Libre” y miembro del CAP que deja al poco para retornar a Pau porque pretendía pasar a luchar en España. En tiempos más recientes miembro del Condsejo Delegado del Interior cuando el Gobierno Vasco del exilio estaba a punto de cesar, secretario de la Asociación artística vizcaína y secretario de la Sociedad El Sitio, cofundador y gerente de la Librería Herriak. Artículos en Askatasuna, La Gaceta del Norte, Hierro, La hora de Mañana, Pérgola, Polémica,en cuyo cosejo de redacción se integró, Solidaridad Obrera, Tribuna Vasca. Autor de “Un anarquista de Salón” (Bilbao 1996), memorias algo repetitivas pero bellamente escritas.
jueves, 14 de febrero de 2008
Intentona Vera de Bidasoa
INTENTONA DE BERA – VERA DE BIDASOA (1924)
(Extraído de Bernardo Estornés Lasa – Enciclopedia Auñamendi)
Domingo 29 de octubre de 2006, CNT Gipuzkoa
Durante la Dictadura la actividad militante de los anarquistas hubo de limitarse a la labor doctrinaria y conspirativa. La frontera navarra fue el teatro de una aventura que Pío Baroja compara, en su novela-reportaje La familia de Errotacho, con la expedición liberal de Mina en 1830. Liberales y anarquistas siguieron el mismo camino, a pie desde Donibane a Bera, y en ambos casos hubo provocación policíaca. Sin embargo, romanticismo de los jóvenes aparte, los hechos de Bera de 1924 tienen ribetes más bien sórdidos y en ellos se adivina la mano del general Martínez Anido, exgobernador de Barcelona y ministro del dictador.
Los sucesos se produjeron en la noche del 6 al 7 de noviembre. La conspiración se fraguó en París. Los anarquistas allí refugiados, Durruti entre ellos, pensaron que en España estaba a punto de estallar la revolución en la que participarían incluso, según decían, destacados militares. Intoxicados por la policía, se dispusieron en pequeños grupos a invadir la frontera. Al grupo de París se unieron algunos sindicalistas de Bayona y San Juan de Luz, pero muy pronto los aprendices de guerrillero fueron presa de la desmoralización. En pequeño número, poco preparados y sin apenas información, tropezaron de noche en Bera con la guardia civil y los carabineros. Resultaron muertos dos guardias y uno de los conspiradores. A la mañana siguiente, en el intento de retirada hubo otro muerto y una veintena de detenidos. Se les juzgó en Pamplona, pero en el primer consejo de guerra los responsables no fueron condenados a la pena capital. El director de la Guardia Civil y el Rey, según Baroja, reclamaban venganza. Se les volvió a juzgar y esta vez hubo ejecuciones. No sirvieron de nada las peticiones de indulto de las autoridades pamplonesas y del obispo Mateo Múgica. Tres penas de muerte para vengar a los dos guardias caídos en la refriega. Solo fueron ejecutados dos de los condenados, Gil Galar y Santillán, porque el tercero, Pablo Martín, un trabajador de Bilbao que había huido a Francia después del asesinato del gerente de Altos Hornos, se suicidó arrojándose desde una galería al patio. Blasco Ibáñez, Unamuno y Eduardo Ortega y Gasset calificaron de asesinato las ejecuciones en un texto conjunto publicado en Francia.
Los anarquistas, a fin de precipitar los acontecimientos, no cejaron en su afán conspirativo. En octubre de 1926 Juan García Oliver, principal inspirador de la "gimnasia revolucionaria", cruzaba la muga (también en Bera) con la intención de trasladarse de Pamplona a Madrid para atentar contra Primo de Rivera. Ni siquiera le dio tiempo a escapar de Navarra, pues fue detenido en un caserío de Aoiz y conducido ante el juez de Tafalla. A García Oliver, Robespierre de la F.A.I. y futuro ministro de Justicia, su aventura navarra le costó cinco años de cárcel.
martes, 15 de enero de 2008
lunes, 14 de enero de 2008
Continúa la grabación del trabajo sobre Memoria Libertaria en Euskadi
lunes, 10 de diciembre de 2007
Documental sobre Felipe Sandoval. El verdugo anarquista.

La venganza fue uno de los ejes de su vida. La sombra más profunda de una derrota. Nacido pobre en el barrio de las Injurias de Madrid, de padre desconocido, fue albañil, ayuda de cámara en una noble familia de París, atracador, anarquista y delator. Felipe Sandoval, conocido como Doctor Muñiz, fue el verdugo revolucionario en los años de la Guerra Civil en Madrid. Dirigente de la temida checa anarquista, centro policial instalado en el Cinema Europa del barrio de Cuatro Caminos, ocupó portadas de los periódicos de la época. El honor de las injurias, largometraje documental dirigido por el pintor y escritor Carlos García Alix (León, 1957), rescata la figura de este hombre alto, famélico, de manos grandes, cortés, reservado, siempre vestido de gris o negro, que se convirtió en toda una leyenda al más puro estilo gansteril. A sus 52 años, Sandoval ya era un hombre envejecido y gravemente enfermo de tuberculosis. Detenido nada más acabar la Guerra Civil, se quitó la vida y nadie reclamó su cadáver. El 6 de julio de 1939 fue enterrado en una tumba de tercera del cementerio del Este, en Madrid. Había nacido el 26 de mayo de 1886 en el barrio de las Injurias. Madrid estaba de fiesta. Nueve días antes había nacido el heredero a la corona, que luego llegaría a reinar bajo el nombre de Alfonso XIII. El honor de las injurias se estrena el próximo martes en la Semana de Cine de Valladolid (Seminci), dentro de la sección Tiempo de Historia.
Repudiado por sus compañeros, le acusaron de traidor y canalla. No dejó que le juzgaran, fue el asesino de sí mismo
Organizó el asalto de la cárcel Modelo de Madrid, en 1936, que terminó en matanza de políticos de la derecha
Han sido años y años de obsesión, de investigación, de búsqueda de documentos y fotos en los archivos más importantes de España, y también en París y Amsterdam. En 1998, en el Archivo de la Causa General, cuando este organismo no era público, encontró García Alix la pieza clave de la investigación, el hilo conductor del filme: la confesión manuscrita de Felipe Sandoval, preso en la Brigada de la División de Investigación Política, en la calle de Almagro de Madrid, pocos días después de la derrota de los republicanos. "¡Felipe Sandoval!, ¡el Doctor Muñiz!, el más peligroso atracador y pistolero, un asesino y un gánster que muy pronto recibirá su merecido", exclaman triunfantes los policías que en la madrugada del 16 de junio de 1939 llegan al número 36 de la calle de Almagro con la conocida como "Expedición de los 101": los más buscados, los más odiados, dirigentes políticos y sindicales, diputados, gobernadores, alcaldes, periodistas... Entre ellos, Felipe Sandoval. Le obligaron a recordar quién era. Y lo hizo. A lo largo de 63 folios, el Doctor Muñiz relata su vida. "Los anarquistas somos la hostia, compañero. Sabemos retorcernos el corazón si hace falta para cumplir nuestro deber revolucionario. Lo que esos jovencitos comunistas que presumen de coraje no se atreven a hacer, aquí está el viejo Felipe, anarquista, dispuesto a hacerlo en bien de nuestros sagrados ideales. Aunque el corazón se me salga por la boca". Su confesión le costó la vida. Fue repudiado por sus compañeros, que le acusaron de traidor y canalla, y por la propia policía, que no se dio por satisfecha. No dio opción a los hombres que tenían que juzgarle. Él fue su propio juez y su verdugo, el asesino de sí mismo, relata García Alix en el documental.
La leyenda viene de atrás. De tiro fácil y decidido, Sandoval es el protagonista de un largo e interminable ajuste de cuentas. Ya en 1919, la tentativa de fuga de una prisión de Barcelona, en la que cumplía pena por un robo, acabó en una tremenda paliza que le desfiguró su rostro y le marcó de por vida. Metido de lleno en el activismo revolucionario anarquista, su primer golpe lo realiza en 1932, en el domicilio de Agapito Velasco, un abastecedor municipal al que acusa de quedarse con el dinero de los comedores de Asistencia Social. En compañía de otros tres hombres, le roban 35.000 pesetas. Toda la prensa se hace eco de la noticia y publica una vieja fotografía policial. Le presentan como el gánster del momento, el "enemigo público número uno". El Doctor Muñiz se hace popular entre los madrileños.
Como si de un verdadero Al Capone se tratara, el Doctor Muñiz, meses más tarde, al frente de un nuevo grupo, prepara su golpe maestro. En diez minutos, el 8 de abril de 1933, Sandoval atraca, al más puro estilo de Chicago, una oficina del Banco de Vizcaya, entre las calles de Fuencarral y Manuela Malasaña. En esta ocasión se llevaron 40.000 pesetas. A su siguiente víctima la escoge entre lo más selecto de la sociedad madrileña: Juan Pérez de Seoane, el conde de Riudoms, a quien asalta en la carretera de Burgos cuando el viejo monárquico huye en coche, con su familia y sus pertenencias, al exilio. Días más tarde, la Guardia Civil le detiene en la estación de Atocha. Preso en la cárcel de Colmenar, necesitó pocos meses para preparar de nuevo su fuga.
Sandoval fue el organizador del asalto y la quema de la cárcel Modelo de Madrid, el 22 de agosto de 1936, que terminó con la matanza de conocidos políticos de derechas y provocó un tremendo shock en la República. Al día siguiente se crearon los tribunales populares ("quiero hacer constar que no tiré un solo tiro en tan lamentable suceso, lo que juro ante Dios y ante los hombres que me tienen que juzgar", afirma Sandoval en su confesión).
El honor de las injurias, narrado por el propio García Alix y realizado como si de un collage se tratara, es una producción de Guillermo Salafranca, de la productora No Hay Penas. El honor de las injurias, realizado en un 80% con material de archivo, nace de una obsesión, la de García Alix, por un personaje de quien lo primero que supo fue su muerte en Nosotros los asesinos, un libro del periodista anarquista Eduardo de Guzmán. Decidió seguir su rastro. "Ir a los archivos es como ir de pesca. Hay que ir cada día. Echas la caña a ver si pican". Han sido años de luces y sombras. Y Madrid, al fondo como homenaje. Todavía recuerda García Alix cuando descubrió que Sandoval había estado tan unido al Cinema Europa, el cine de la calle de Bravo Murillo de Madrid donde él de pequeño se tragaba sesiones dobles, y que en los últimos años de la Guerra Civil se había convertido en una gran tribuna -"allí habló Unamuno, Pasionaria, José Antonio, los anarquistas"-. Y cuando supo que el último asesinato del Doctor Muñiz fue el de Ruiz Egea, el bibliotecario de la glorieta de Cuatro Caminos, de donde él todavía conserva su carné de 1974.
"No hay revolución sin verdugos. Poner el foco en el verdugo es la parte más fea y dolorosa. Sandoval fue un verdugo al servicio de la revolución. Hoy es muy difícil comprender el grado de violencia feroz que asolaba España. Mi lucha ha sido no caer en buenos y malos. Es una historia de venganza", explica este realizador, que confiesa su simpatía profunda por el anarquismo.
sábado, 8 de diciembre de 2007
La historia del esperanto en el País Vasco peninsular
Rafael Blanco Arbe
Jatorrizko bertsioa euskaraz
Al dar comienzo a este artículo sobre el esperanto, en primer lugar debo advertir que voy a circunscribirme al País Vasco peninsular, por haberme resultado imposible obtener datos sobre la realidad de la otra vertiente de los Pirineos.
Este artificial lenguaje internacional llamado esperanto fue ideado y creado en Varsovia, en el año 1887, por el médico Lazaro Ludoviko Zammenhof, y no tardó en extenderse entre los distintos círculos sociales, ideológicos y religiosos de toda Europa, principalmente en Polonia, Rusia, Alemania y Suecia.
Así las cosas, no es de extrañar que en el año 1905 se fundara en Sestao, en un ámbito eminentemente obrero, la sociedad esperantista “Fido, scienco kaj tradicio”, presidida por Florencio Eskibela.
Tras esta pionera entidad se crearon sucesivamente otras asociaciones más; en 1906 en Bilbao, Portugalete y San Sebastián, y cuatro años más tarde, en 1910, en Pamplona (Grupo Esperantista de Pamplona), en la calle San Nicolás. A señalar que en el año 1909 empezó a editarse, en Bilbao, la revista “Nova Sento”.
Argazkia
Grupo Esperantista de Pamplona, 1912.
Durante sus primeros años de expansión, el esperanto fue aumentando el número de adeptos vascos de una manera espectacular. Según lo indicado en el anuario de los Esperantistas de España de 1911, aquel año había en Bilbao cerca de 300 esperantistas, y aproximadamente un centenar en San Sebastián. Claro que los esperantistas no sólo se concentraban en las grandes urbes, sino también en ciudades menos pobladas (Algorta, Tafalla, Santurtzi, Tolosa, etc.) y en pequeñas villas (Leza, Beizama, Arrona o Caseda, entre otros). Entre los esperantistas, además, había personas de renombre, como por ejemplo José Félix Lequerica e Isaak López-Mendizabal.
Los años del intervalo entre las dos guerras mundiales fueron muy fructíferas para el movimiento esperantista, tanto mundial como vasco, tanto es así que en 1924 tuvieron lugar en Bilbao el 2º Congreso Ibérico del Esperanto y el 4º de España. En 1935, por su parte, Teodoro Elizondo tradujo al euskera el manual "Esperanto-Slosilo", donde además del diccionario de rigor se recogen las dieciséis normas básicas del esperanto y consejos para su correcta pronunciación.
La guerra civil española y la segunda Guerra Mundial decretaron la prohibición y la persecución del esperanto y de los esperantistas. Al igual que lo hicieran Hitler y Stalin, Franco impuso durante varios años una severa interdicción. El esperantista bilbaíno Eduardo Larruy recuerda perfectamente de aquellos años, e incluso una ocasión en que los franquistas tiraron a la basura la estrella de cinco puntas que presidía la sede esperantista -también cómo la recuperaron-. Fue una dura época para la supervivencia del esperanto, y también para otros múltiples ámbitos.
En la década de los 50, aprovechando las pequeñas ranuras que el franquismo dejaba abiertas, el esperantismo, paulatinamente, empezó a recobrar sus fuerzas: en la sede de Barrenkale de Bilbao volvieron a retomar las clases, y en Vitoria/Gasteiz se fundó la Federación Esperantista de Álava, donde, en palabras del señor Daubagna, en determinadas ocasiones se presentaba a clase algún que otro inspector de policía, y no con la intención de aprender gramática, precisamente.
El esperanto tuvo su apogeo en Gipuzkoa en la década de los 60, cuando Eibar y Ordizia organizaban cursos de aprendizaje y su conocimiento se extendía entre los círculos laborales. De hecho, en el año 1964 Ordizia fue escenario de un congreso sobre el esperanto, en el que se dieron cita esperantistas procedentes de diversos territorios.
En Bilbao, por su parte, el lenguaje internacional prosperaba a pasos gigantes. Juan de Juanes publicó el manual Método Bilbao, un libro didáctico que fue varias veces reeditado y que se convirtió en el predilecto de muchos estudiantes. En esta misma época, además, Gabriel Aresti dedicó a un allegado suyo el poema “Fido kaj Espero”, titulado en esperanto pero redactado en euskera. Que nosotros sepamos, Aresti, aunque políglota, no sabía esperanto, pero, en cualquier caso, conocía a muchos esperantistas.
En la década de los 70 sucedió una cosa muy curiosa, cuando el italiano Renato Corsetti, actual director de la asociación Universala Esperanto Asocio, decidió traducir la letra de varias canciones vascas al esperanto. Lo hizo valiéndose del castellano, porque él no sabía euskera. Pues bien, resulta que la cantante Marcela grabó un disco en el que incluía, junto con otros cantos de Cataluña y Galicia, las canciones vascas en cuestión. Así, gracias a esta producción, canciones como el "Txoria-txori" de Laboa y Artze son hoy muy conocidas entre los esperantistas: “Se giaj flugiloj mi tondus for, gi flugi ne povus plu...”.
En el año 1987, un grupo de jóvenes vitorianos que a mediados de los años 80 se propuso aprender este lenguaje internacional, fundó la asociación "Alava Esperanto Asocio" con sede en la calle Zapatería, donde organizaban múltiples actividades (conferencias, una pequeña biblioteca, cursos, preparación de viajes, etc.). Aquel mismo año, además, comenzaron a editar el periódico "Kvodlibeto". Por otra parte, en 1990, los esperantistas de Pamplona fundaron la Asociación Esperantista de Navarra.
Tanto los finales de la década de los 80 como los principios de los 90 fueron muy importantes en lo que a las publicaciones periódicas se refiere. En el año 1989 se fundó la asociación "Eusko Esperanto Asocio", y, con ella, la revista "Kuspe", que si bien en un primer momento se editaba en esperanto y en euskera, con el tiempo pasó a publicarse sólo en esperanto. Con el objeto de informar sobre distintos aspectos del esperanto, por otra parte, durante varios años se publicó en castellano y en euskera la edición "Internacia Lingvo", y, bajo la finalidad de presentar la cultura vasca a los esperantistas, "Euska Kverko", escrita íntegramente en esperanto y distribuida, principalmente, en los países de Europa.
Tampoco en lo que respecta a los libros el desarrollo ha sido nada desdeñable. En el año 1990, el escritor Aitor Arana publicó "Esperantoa Ikasgai", la primera obra didáctica sobre el lenguaje internacional dirigida a los euskaldunes, tras el manual Esperanto-Slosilo. Pero no fue ésa la única aportación del autor legazpiarra, ya que tomó la decisión de traducir en ambos sentidos. Así es como se vio traducida al esperanto la obra “Behi euskaldun baten memoriak” de Bernardo Atxaga (“Memorajoj de euska bovino”), y se editó un clásico de la literatura esperantista, como es “Vivo de Bervala sentaugulo”, del francés Louis de Beaucaire, en euskera (“Bervalen gertatuak”).
En el año 1999, el grupo "Alava Esperanto Asocio" publicó una sencilla pero hermosa obra colectiva de Istvan Ertl, Inaxio Lopez de Arana, J. M. Sarasua y J. M. Fernandez, que formaba parte de la colección “Omage al Ignacio Aldecoa”. En ella se recogen dos cuentos del citado escritor vitoriano traducidos tanto al esperanto como al euskera. Por otra parte, en el año 2001, la editorial brasileña Fonto publicó la obra “Haur besoetakoa” ("La Baptofilino") de Jon Mirande, traducida por Jose Mari Sarasua.
Al día de hoy, en varias ciudades del País Vasco, se imparten clases de esperanto, como por ejemplo en Vitoria/Gasteiz, Bilbao, Alsasua o Pamplona. A destacar, por otra parte, que en el año 2001 la Universidad del País Vasco organizó en Bilbao un curso oficial sobre esta lengua.
Del mismo modo, no podemos dejar sin mencionar las jornadas y encuentros que a lo largo de estos últimos años se han venido organizando en nuestro entorno; por ejemplo, los Congresos de Esperanto de España celebrados en 1989 en Bilbao y en Vitoria/Gasteiz, los encuentros juveniles de esperantistas españoles de HEJS Renkontigo de 1989, y el Seminario de esperantistas juveniles de Europa, TEJO-KER, de 1999, que versó sobre los Derechos Humanos.
Pero la narración del desarrollo del esperanto no acaba aquí. De hecho, en el mes de agosto Bilbao acogerá el Congreso Europeo del Esperanto, para el cual ya se han inscrito cerca de 150 esperantistas. Y, aunque no somos capaces de adivinar qué nos depara el futuro, lo que sí podemos asegurar es que cada vez falta menos para nuestra próxima cita, y que constituirá una magnífica ocasión para disfrutar de la cultura esperantista.
Angiolillo
Lakabe
Félix Padín
Joaquín Lucarini
El 15 de junio de 1905 nacía en Fontecha (Álava) Joaquín Lucarini, un escultor que no goza del reconocimiento de la crítica de arte, pero cuyas obras están en la memoria de los ciudadanos de Vitoria, Bilbao, San Sebastián o Pamplona. El Museo de Bellas Artes de Álava inauguró ayer para conmemorarlo una exposición que recuerda algunos detalles más íntimos y menos conocidos de la creación de este hijo y padre de escultores, originarios de Carrara (Italia).
Lucarini, fallecido en Burgos en 1969, fue testigo crítico de su siglo, como muestra en algunos, escasísimos, apuntes sobre los conflictos violentos que recorrieron el XX. Pero, sobre todo, fue un artista que bebió de la tradición clásica y los apuntes de la vanguardia, siempre con una depurada técnica en el dibujo y la escultura. Y puso sus capacidades, marcadas por el clasicismo, al servicio del cliente en un momento en que la obra monumental en su zona de trabajo contaba con una abundante competencia.
Los Lucarini llegaron a Bilbao desde Carrara a finales del XIX. Expertos trabajadores de la piedra, entre ellos también destacaban los buenos escultores, como Ángel, el padre del ahora recordado, quien participó en las obras de la catedral nueva de Vitoria. Esta vinculación con la capital alavesa será clave en la formación del joven Lucarini. Aunque estudia en la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao, la ampliación de su formación en Bélgica e Italia la consiguió gracias a las becas de la Diputación de Álava.
Su voluntad escultórica se muestra desde muy joven: con apenas 23 años ya se presentó en una exposición individual en el Ateneo de Bilbao. La fama se hizo presente y, en breve, comenzaron a llegar los encargos. De 1932 es una de las joyas de la exposición, El lanzador, realizado por encargo del Club Deportivo de la capital vizcaina, en el que se observa esa pasión clásica imbuida de las nuevas corrientes expresionistas.
Ésta es una de las obras que prefieren sus hijos, Leonardo y Miguel Ángel, presentes ayer en la inauguración de la muestra. Leonardo Lucarini, que también practica la escultura en su retiro de Mahón (Menorca) reconoció el saber técnico de su padre, capaz de trabajar los relieves "con una expresividad increíble". Por ejemplo, en el que acaba de adquirir a la familia el Museo de Bellas Artes de Álava, titulado Maternidad, que transmite una "serenidad insuperable, a pesar de no tener más de dos centímetros de altura", comentó ayer.
Esta expresividad en el relieve la conocen bien los que han visitado el sanatorio de Leza (Álava), una de las obras emblemáticas de la arquitectura contemporánea vasca, obra de Pablo Zabalo, de 1930. Aquí, el escultor realizó unos relieves con Elcano, Cervantes, Samaniego y Trueba como protagonistas que demuestran cómo La maternidad no es ninguna desviación vanguardista para disfrute privado.
Expresividad La exposición, abierta hasta el próximo 18 de septiembre, muestra todas las deudas expresivas de Lucarini, entre las que no faltan el art-decó o el futurismo, quizás por sus comunes orígenes italianos. En este ámbito más vanguardista, hay que destacar La victoria de la música, una gran escultura, hoy desaparecida, de la que sólo se conserva la fotografía de Lucarini, a sus pies, que permite apreciar la capacidad expresiva del escultor.
También atendió a su ascendencia materna vasca, procedente de su madre Casilda Macazaga. Lucarini es un escultor que nació y trabó en Euskadi, como muestran buena parte de sus esculturas de la República. También es reconocida su filiación anarquista que, seguro, llegó con su familia desde Carrara, cuyas canteras son un reconocido enclave libertario desde el XIX. Mas la entrada de los sublevados en Bilbao acabó tanto con sus intenciones vanguardistas en la política como en el arte.
Desde aquí, su obra se debió al dudoso gusto de los vencedores, pero su capacidad expresiva no decayó, como demuestran sus obras más populares -el monumento a la Sardinera de Santurtzi-, más épicas -la estatua a Sancho el Sabio de San Sebastián- o quizá la más conocida, por su ubicación: el tigre que corona un edificio industrial en Deusto (Bilbao) reconvertido en viviendas, realizado en 1943, y que permite alguna doble lectura acerca de las intenciones de Lucarini.
Extraído de El Pais 16 junio 2005
Aportación de Miguel (Ermua)
Libertario vasco
viernes, 23 de noviembre de 2007
Sindicato Avance Marino
BREVE HISTORIA DEL SINDICATO DE LA PESCA DE CNT “AVANCE MARINO” DE TRINCHERPE - PASAJES DE SAN PEDRO (GUIPÚZCOA)
Trabajo realizado por José Ignacio Orejas Pérez, publicado en el periódico CNT, en los números 184 y 185, en julio y agosto de 1995.95
Asteazkena 2004-ko abenduaren 1.a, CNT Gipuzkoa
La pesca de Pasajes de San Pedro es industrial. La empresa más potente es la PISBE, con sus 4 bacaladeros y sus depósitos. La pesca del bacalao en Terranova duraba meses y el modo de reclutamiento no era como el de los pescadores, pues se enganchaban obreros que nada sabían del mar y que aportaban un espíritu de lucha y defensa de sus intereses que no estaba presente en toda la zona pesquera. Esto hacía que Pasajes fuera el motor de reivindicaciones y luchas que irradiaban hacia otros puertos.
Los barcos sólo paran en el puerto para reparar y aprovisionarse. Los pescadores no tienen apenas tiempo de pasar con sus familias. Hay falta de mano de obra, al principio, pues no bastaban los arrantzales vascos para cubrir las dotaciones de los barcos y la demanda de pescado era alta. Los patronos reaccionan, traen a pescadores de otras tierras, fundamentalmente gallegos, como mano de obra barata y dócil. La mayor parte de ellos vivirán en Trincherpe, en un extremo de Pasajes de San Pedro, que pasa a ser llamado la “quinta provincia gallega”.
Trincherpe se convierte en un polvorín. Se construye muy rápidamente, sin planificación, generándose múltiples problemas urbanísticos, de salubridad, etc... Los armadores, para atraer a la mano de obra, crean y construyen casas para sus pescadores. La flota de Pasajes, numerosa y bien equipada, desempeña un papel de primer orden en la economía de la región.
En 1931 se produce un nuevo conflicto de los pescadores de Pasajes. Aprovechando el entusiasmo abrileño, con el advenimiento de la República, los pescadores exigieron nuevas condiciones de trabajo y salario. Quieren acabar con las jornadas de trabajo prácticamente interminables, contra los bajos salarios, mejorar las duras condiciones de trabajo en los confines del Gran Sol. Los pescadores pasan allí muchas semanas en condiciones deplorables de habitabilidad.
La negativa patronal a estas reivindicaciones no se hace esperar y los pescadores declaran la huelga. Esta se prolonga peligrosamente. El hambre se instaló en los hogares obreros. Se hacen necesarias nuevas medidas de fuerza y se llama a la solidaridad de los sindicatos obreros de San Sebastián.
Al conflicto en sí, hay que unir la lucha que libran los socialistas y comunistas por dominar la clase obrera. El secretario general del Sindicato de Pescadores de Pasajes, afecto a la UGT, es Juan Astigarrabia, comunista, que luego será consejero de Obras Públicas del Gobierno Vasco durante la guerra, y expulsado del PCE por su actitud pronacionalista en el mismo. Obtuvo ese puesto tras una lucha épica con el candidato socialista. Las disputas se suceden, también en el seno de la Federación de Sociedades Obreras Autónomas de San Sebastián, donde los comunistas van ganando posiciones. Los socialistas son pro - gubernamentales. Los comunistas acusan a los primeros de apagafuegos y contrarrevolucionarios.
En plena huelga, los comunistas, queriendo forzar la mano de los socialistas, pide a la FSOA de San Sebastián que declare una huelga general en solidaridad con los pescadores.
La CNT será la única central obrera que apoye a los comunistas, pues la UGT donostiarra descarta la huelga general. Los militantes comunistas de UGT y los anarcosindicalistas de la CNT se embarcan en un empeño difícil: imponer la huelga general a pesar de la oposición socialista. Tampoco Solidaridad de Obreros Vascos secunda la huelga.
La acción es oportuna, decidida y dura, pero rentable para la CNT. Se producen situaciones de violencia en ciertos puntos contra obreros recalcitrantes. En la ebanistería de Torrijos, patrón obrero y dirigente socialista muy influyente, los huelguistas son recibidos con tiros de escopeta que produjeron heridos leves. CNT y los comunistas van extendiendo la huelga.
El 28 - V - 31 la jornada termina en tragedia. La marcha de protesta de los pescadores a San Sebastián es prohibida por el gobernador civil Aldasoro. Los comunistas hacen caso omiso de la prohibición y organizan la marcha. Es una de las manifestaciones más irresponsables organizada por los comunistas en plan tremendista. Embarcan a los trabajadores y sus familias en una masacre estúpida. El gobernador Aldasoro, abogado, excelente persona que había defendido con anterioridad y gratuitamente en toda ocasión a los anarcosindicalistas, mandó establecer dos barreras: la primera, compuesta por soldados en el Alto de Vinagres.
El jefe del primer destacamento, que no quiso verse involucrado en un conflicto social, no se atrevió a ordenar “¡ Fuego ¡”. Los manifestantes, enardecidos por superar esta primera barrera, emprenden la bajada hacia Ategorrieta. El gobernador, presionado por el alcalde de San Sebastián, Sasiain, manda disolver la manifestación a la altura del Reloj, en el depósito de tranvías, en la bajada de Miracruz. Los guardias civiles disparan. Los manifestantes retroceden despavoridos dejando en la carretera 6 muertos y varias decenas de heridos.
Ante la masacre, la huelga se vuelve verdaderamente general, de forma espontánea. Dura tres días. Hay mítines, manifestaciones de protesta y huelgas, en el País Vasco y en toda España.
Los pescadores de “Avance Marino”, considerándose manipulados por el PCE destituyeron a Juan Astigarrabía y se adhieren a la CNT, que pasa a ser el sindicato más importante de Trincherpe. Las distintas fuentes discrepan en el número de afiliados (de 1200 a 2500). Son cifras exageradas, pues una carta de fecha 20 - X - 35 de la Federación Comarcal de Guipúzcoa afirma tener 1271 afiliados en la provincia. CNT tiene fama de ser el sindicato más combativo.
El primer secretario general, provisional, del nuevo sindicato pesquero de CNT es J. Marín, buen conocedor de la vida del marino. Su labor primera será la de restablecer la moral de los sindicados, destrozada por la tragedia.
Debido al gran número de problemas sindicales, económicos e, incluso, familiares (mientras los pescadores estaban en la mar) que el secretario general tiene que resolver, la CNT de San Sebastián pide al Comité Nacional que envíe a un militante cualificado, competente y avezado en las luchas sindicales para dirigir “Avance Marino”. El cargo es retribuido (único caso de liberado en la CNT del País Vasco de la época).
La CNT envía al gran militante de la regional del Centro Miguel González Inestal. Gran orador y organizador, preparado para las relaciones públicas, efectúa una labor muy meritoria: defiende a los afiliados frente a los armadores, resuelve asuntos administrativos...aparte de las relaciones con las familias de los marinos. Prestigia mucho, por sus dotes de oratoria, al sindicato “Avance Marino” y consigue aumentar sus efectivos. Asimismo contribuye al desarrollo de la Federación Local de San Sebastián y de la Comarcal guipuzcoana de CNT. Junto a él, otro militante activo de CNT, también recordado hoy día entre los mayores del pueblo, es Ageitos.
Miguel González Inestal impulsa, en 1933, la edición del periódico “Avance Marino” - La Voz del Marino”, del que es director y redactor principal. Este periódico cuenta con la colaboración de militante significados de San Sebastián como Alquézar, Miranda o Segura. “La Voz del Marino” se lee en los puertos guipuzcoanos de Orio, Zumaya, Motrico; y, en Vizcaya, en Lequeitio, Ondárroa y Bermeo.
“La Voz del Marino” era, en principio, mensual, aunque no se respetaban las fechas. Su tirada era de 1000 a 1500 ejemplares. Supone un revulsivo por la falta de publicaciones en las zonas pesqueras que despierten del letargo a los trabajadores del mar, vinculados a las cofradías de pescadores, organismos con relente capitalista y religioso, ya que en sus manifestaciones no faltaba la clásica celebración de misas para proteger a los marinos de la furia del mar y del pecado cuando pisaban tierra, pero que nunca organizaban actos para pedir mejoras de salario y de condiciones de trabajo.
“La Voz del Marino” trata en sus páginas los problemas de la pesca y de los pescadores; contiene artículos de economía, de sociedad, actualidad... González Inestal, que era autodidacta, sabe ponerse a la altura de las necesidades intelectuales de los trabajadores. No descuida el plano combativo y predica la revolución en el sector pesquero. Este periódico desaparecerá poco antes de VII - 36 debido a la especial tensión que viven los sindicatos de CNT, ante la inminencia de un golpe militar.
El 25 - II - 34 se produce una nueva huelga de los pescadores de Pasajes de San Pedro. Estos obtienen importantes mejoras. Crece la afiliación. Posteriormente, se desarrollarán varios conflictos laborales en agosto de 1935 (que finaliza a finales del mes o principios de septiembre) y en junio de 1936.
El 8 - VIII - 35 una plenaria regional de la CNT del Norte se hace eco de los problemas de legalización del Sindicato de CNT de Pasajes debido a las exigencias que plantea el gobernador civil. El Comité Regional del Norte se dirige al Comité Nacional para consultarle sobre este caso.
Sobre estas fechas (agosto de 1935) la Federación Nacional de la Industria Pesquera de CNT se pone en contacto con “Avance Marino”. El CR de CNT del Norte insta a las Comarcales (Vizcaya, Guipúzcoa y Cantabria) para realización de propaganda cerca de los pescadores para organizar en la FNI Pesquera a todos los sindicatos interesados. En este empeño seguirán los siguientes meses. Toman incremento los sindicatos de la FNI Pesquera.
Poco antes de julio de 1936 González Inestal deja la secretaría general de “Avance Marino” que asume Juan Varela.
Tras la sublevación militar fascista, el Sindicato de Pescadores de CNT tiene una destacada participación en las acciones militares defensivas de los milicianos guipuzcoanos. Muchos hombres de “Avance Marino” salen a luchar junto al comandante Garmendia y José Luis Otero, representante de CNT en la Junta de Defensa de Guipúzcoa, a los frentes de Tolosa y Beasain. Al enterarse de que los militares salían de los cuarteles de Loyola, vuelven y entran en la capital por Ayete para hacer fracasar la sublevación en San Sebastián.
El 21 de julio varios hombres de “Avance Marino”, armados con pistolas y bombas, asaltan al torpedero “Xauen” anclado en el Puerto de Pasajes. La tripulación no ofrece resistencia. El comandante se declara republicano. Registran el barco. Ponen rumbo a San Sebastián. Anclan en la Concha. Su misión es bombardear con los cañones del “Xauen” los edificios donde los rebeldes se habían hecho fuertes: el Gran Casino, Hotel María Cristina y el Gobierno Militar.
Este bombardeo fue poco destructivo y con errores monumentales sobre objetivos no militares, pero tuvo un gran efecto desmoralizador entre los insurrectos.
Tras la rendición de los cuarteles de Loyola, foco rebelde, CNT consigue hacerse con gran parte del armamento de los mismos, resarciéndose con ello de la marginación patente en el reparto del armamento incautado por las fuerzas populares a los facciosos con anterioridad. Una parte de este material militar es almacenado en la sede de “Avance Marino”. Desde allí, y según las necesidades bélicas, CNT entregará parte del mismo a la Comisaría de Guerra de la Junta de Defensa de Guipúzcoa para su utilización en el frente.
Trincherpe se convierte así en una base de preparativos de guerra. Las mujeres llevan al sindicato botellas para llenarlas de gasolina y fabricar bombas incendiarias rudimentarias. En poco tiempo juntan cientos de cascos. Hacen más ruido que daño, pero tienen un indudable efecto psicológico.
La radicalidad de los “gallegos de Trincherpe” es tan notoria que las clases pudientes de Pasajes de San Pedro temen que vayan a incendiar la iglesia de San Pedro. Este incendio no se produce. A los “gallegos” se achaca también la muerte del párroco de Pasajes, acontecida por entonces, ignorándose su autoría.
Los marineros de CNT de Trincherpe también participan en otra operación, que se llamará “Frente en la montaña”. Esta idea la conciben destacados jóvenes militantes de la CNT donostiarra (Manuel Chiapuso, Juan Rivera, José Iglesias y, sobre todo, Félix Liquiniano) con el objetivo de “defender las montañas para salvar los valles” y es asumida por los militares republicanos Sanjuán y su ayudante Montaud, ambos enviados por el Gobierno para dirigir las operaciones en Guipúzcoa. Se trata de coger a los requetés por detrás. Es una operación arriesgada que se trama tras el fracaso de la toma de Oyarzun, ocupada por los facciosos. El objetivo era cortar el suministro de la retaguardia navarra a las posiciones rebeldes en Oyarzun. Un grupo numeroso de pescadores son movilizados para la montaña.
La nueva situación política propició ciertos cambios en las relaciones de producción de la flota pesquera de Pasajes, aún no suficientemente estudiados, en los que los trabajadores obtienen un mayor protagonismo. Según Manuel Chiapuso se echa a los patronos y se da un caso de colectivización, como se produce en la mayor parte de la zona republicana y a iniciativa de CNT. En cualquier caso, es muy posible que la industria pesquera estuviese bastante intervenida por los sindicatos. El sindicato “Avance Marino” organiza el trabajo y entrega la producción a las autoridades. Crea dos turnos de 30 hombres cada uno en la PISBE para que el bacalao en existencias pueda ser consumido por la población. Varias parejas de barcos son enviados a la mar para capturar pescado con que abastecer a los hospitales y enfermos de San Sebastián y Guipúzcoa, pues el puertecito de la Jarana suministraba poco pescado.
En agosto de 1936, en plena batalla en la frontera (Irún, San Marcial), el secretario general de la Federación Pesquera y un representante del Comité Regional de Cataluña, ambos de CNT, se ponen en contacto con la Regional del Norte de CNT y con autoridades del Comité de Defensa de la República, con vistas a efectuar un trueque de pescado capturado por la flota vasca a cambio de otros artículos alimenticios indispensables para la población vasca. La Federación de Industria Pesquera de CNT (que agrupaba a los sindicatos pesqueros de CNT de toda España) tuvo un importante desarrollo y cumplió su papel en la economía del país.
La evacuación de San Sebastián, el 13 de septiembre, y, por consiguiente, de Pasajes, conlleva el traslado de la industria de la pesca a El Abra del Gran Bilbao. No se evacuan los barcos a San Juan de Luz, pues se quiere seguir la lucha. Tampoco se va a puertos reducidos como Zumaya, Ondarroa o Bermeo, ya que no pueden acoger la gran cantidad de parejas que constituyen el acervo pesquero de Pasajes.
Con la militarización de las milicias, numerosos pescadores de Trincherpe se enrolaron en el Batallón Celta, controlado por CNT.
Al entrar en El Abra, los barcos son cacheados. Las autoridades esperan encontrar los fusiles cogidos en el cuartel de Loyola. Les pillan 28 fusiles y 22000 ptas. (fruto de la actividad pesquera colectivista y del cobro de pagas que les hizo efectivas poco antes la JDG). Se inicia una campaña de denigración contra CNT por este asunto. En adelante las relaciones entre “Avance Marino” y Gobierno Vasco serán tensas.
Los pescadores y sus familias pasan a engrosar las cifras de los refugiados provenientes de Guipúzcoa. Allí, ya constituido el Gobierno Vasco, hay tensiones con éste con respecto a la organización de la producción pesquera. El Gobierno Vasco opera contra los intereses obreros.
Son momentos delicados en que coinciden 2 circunstancias: 1º el problema de suministrar alimentos a una gran masa de población cercada por los sublevados por tierra - y que dominan ampliamente el aire y el mar -; y 2º la intromisión del Gobierno Vasco en una industria, en gran medida gestionada por los propios trabajadores, que ven con recelo a aquél. Añadamos que el Gobierno Vasco no contaba con representación de CNT, fundamentalmente por la negativa de los nacionalistas.
Estas tensiones y los acontecimientos que se van precipitando vertiginosamente le desbordan a Juan Varela, por lo que dimite de la Secretaría General del Sindicato “Avance Marino”. Le releva José Pérez, militante cenetista donostiarra y músico de la Banda de Música de San Sebastián. José Pérez se encarga de solucionar el contencioso con el GV por los problemas pesqueros.
Un decreto (¿23 - X - 36?) del Gobierno Vasco sobre incautación de la industria pesquera de Guipúzcoa, que estaba en poder de los obreros, lo tramita y negocia en nombre de CNT José Iglesias. El 27 - X - 36 se reúnen los compañeros de “Avance Marino” en Erandio en asamblea general para tratar de la cuestión del decreto del G. Vasco.
Tras la caída de Bilbao, el 19 de junio de 1937, no se sabe más de este sindicato, ni de sus afiliados. Hoy no se tiene noticias de ningún superviviente cenetista en Pasajes. Las razones hay que buscarlas en 3 causas principales:
1ª/ En 1936 eran hombres de cierta edad, por lo que es fácil suponer, la gran mayoría habrá fallecido.
2ª/ La evacuación de Pasajes a El Abra (Vizcaya) fue, con seguridad, mayoritariamente secundada por los afiliados a una sindical con una trayectoria de fuerte combatividad y sus familias.
3ª/ Las vicisitudes propias de la guerra (los bombardeos, la necesidad y el hambre, el combate de muchos en el frente,...) y la represión franquista acabaron con la mayoría de los hombres de "Avance Marino” y dispersaron a los supervivientes fuera de Guipúzcoa y del País Vasco.
Fuentes de información
1/ Libros
“Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. La Comuna de San Sebastián”. San Sebastián, 1977. Txertoa.
“El Gobierno Vasco y los Anarquistas. Bilbao en Guerra”. San Sebastián, 1978. Txertoa.
“Oposición popular y cárceles en la República”. San Sebastián, 1980. Hordago.
Todos ellos de Manuel Chiapuso Hualde.
“Un siglo de anarcosindicalismo en Euskadi”. [Folleto con ocasión del VII Congreso de CNT]. Bilbao, 1990. Editado por CNT.
2/ Testimonio (cartas, memorias y entrevistas) de:
Dionisio Alberto Jiménez Fernández, secretario del Comité Comarcal de Vizcaya de CNT en el período octubre - 34 / junio - 37.
Manuel Chiapuso Hualde, secretario en funciones de la Federación Local de San Sebastián de CNT (julio a septiembre - 36) y más tarde responsable de la Comisión de Prensa y Propaganda del Comité Regional del Norte de CNT (septiembre - 36 / junio - 37).
Memorias de Fermín Arce (ya fallecido), militante de CNT de Sestao y periodista de “El Nuevo Galindo”, “La Tarde” y del “CNT del Norte”.
José María Domínguez Larrañaga y otros vecinos de Pasajes.
3/ Documentos históricos:
Actas del Comité Regional del Norte de CNT de fechas 7 - 1 - 34 al 10 - X - 36. Archivo Histórico Nacional de Salamanca.
lunes, 19 de noviembre de 2007
Manuel Chiapuso
Manuel Chiapuso Hualde
San Sebastián 14-IV-1912 - Baracaldo 29-XI-1997 tras un accidente de coche.
Pasó su niñez en el valle de Zubieta, caserío de Urnieta, en las cumbres de Buruntza, Adarra y Ventas de Garate, lejos de sus padres, anarquistas exiliados en París. Asistió a la escuela hasta los trece años con Juantorena de la Escuela Moderna con aprovechamiento, pero optó por el trabajo y rechazó la opción del seminario. En CNT desde los 19 años. Le gustaba el teatro y formó en una compañía de aficionados.
En los años republicanos Manuel Chiapuso fue uno de los fundadores y el primer secretario de las JJLL guipuzcoanas, luchó activamente en el movimiento obrero (huelgas de tranvías, espectáculos, construcción, etc) y conoció las cárceles de Alcalá, Ondarreta, Ocaña y San Miguel de los Reyes (1932 - 1935). Intervino en la fundación del vocero Crisol (1935) y en 1935 - 1936 colaboró en La Revista Blanca.
Iniciada la guerra pasó a primer plano: intervino en la toma del cuartel de Loyola y en diversas acciones bélicas (Aya, San Marcial, Irún, Puncha), fue vicepresidente de la comisaria de Trabajo de la Junta de Defensa de Guipúzcoa y secretario de la CNT de San Sebastián hasta la caída de la ciudad en septiembre de 1936, de donde, herido, marchó a Durango; luego, en Bilbao (octubre de 1936), asumió la secretaria de propaganda del CR de CNT realizando una importante labor: fundó Horizontes y CNT del Norte. Partidario de entrar en el Gobierno vasco (entrevista con Aguirre en mayo de 1937) no consiguió doblegar a los defensores de la postura contraria (Rivera) y la CNT vasca, en consecuencia, mostróse ortodoxa.
Derrumbado el frente norte parece que se asentó en Barcelona como representante de la CNT del Norte en el CN de CNT y fue delegado confederal en el Ministerio de Trabajo republicano. Tras la derrota vivió los campos de concentración en Francia (de los que escapó en tres ocasiones) y arrostró muchas vicisitudes que le separaron durante largos tiempos de su compañera María: en 1942 en Lorient reclutado por la fuerza por la organización nazi Todt, luchó en la resistencia francesa (Bayona y Toulouse) para, en 1944, asentarse en Biarritz.
Vencidos los alemanes, intervino en la reconstrucción de CNT y colaboró en la organización de pasos de frontera cara a una invasión de España. Formó parte de las filas de los posibilistas y estuvo incluso a favor de la participación de los libertarios en política: nombrado para el CR del Norte en mayo de 1945, en el pleno regional de noviembre de 1945 en Bayona se le nombra para representar a CNT en el Consejo Consultivo Vasco y secretario provisional hasta la llegada de Aransáez, salió del Pleno Regional de la CNT del Norte (Bayona, noviembre de 1946) como secretario regional y encargado de la representación de CNT en el Consejo Consultivo Vasco (reuniones de abril y septiembre de 1946). Secretario administrativo del Subcomité nacional de CNT en Toulouse (1947 - 1948), en el pleno regional de enero - febrero de 1948 apoya a Martínez Prieto en su propuesta de traer al CN a Francia, y llegó a firmar un documento pro partido libertario en enero de 1948.
Finalmente se asentó en la región parisina, estudió en La Sorbona (1949 - 1950) y se dedicó a la enseñanza de lenguas y literatura. A partir de entonces su militancia se difumina hasta la década del 70 y siguientes. En los últimos años del franquismo viajó en varias ocasiones al interior para coordinar a los compañeros de Guipúzcoa y Álava. Siguió interesado por las cuestiones libertarias, sobre todo como conferenciante y escritor. Colaboraciones en Askatasuna, CNT, Polémica, Tiempos Nuevos de Toulouse (1945). Autor de : Los anarquistas y la guerra en Euskadi. La comuna de San Sebastián (San Sebastián, 1977), Bosquejos, La ciencia y el joven libertario (Bayona, 1946), Délire et rétrovision (París, 1977), Generalidades sobre Euskadi y la CNT (Bayona, 1945), El gobierno vasco y los anarquistas. Bilbao en guerra (San Sebastián, 1978), El hombre sin ombligo, El impertinente andariego (Toulose, 1948), Las inceritdumbres del doctor H. (novela finalista del Premio Nadal), Juventud y rebeldía, Oposición popular y cárceles en la República (San Sebastián, 1980), Sembrando inquietudes (Bayona, 1946), Siluetas del pensamiento, Utopía. También colaboró en Un siglo de anarcosindicalismo en Euskadi (1990).
Manuel Chiapuso pasó sus últimos años junto a su compañera María, también militante de la CNT, en su casita en Biarritz, rodeado de libros y atento a los primeros esfuerzos para volver a crear el sindicato en Gipuzkoa. Lúcido como siempre, transmitió en largas horas de charla anécdotas, experiencias y lecciones de décadas de lucha anarcosindicalista, exilio y clandestinidad a sus compañer@s más jóvenes. En ocasiones se desplazaba con su compañero Martínez, capitán del Ejército Republicano del Aire y ahora apoderado "el taxista", a diversos puntos de Gipuzkoa y Bizkaia. Cuando su salud se lo permitía, acudían juntos a los actos del 1 de Mayo o visitaban compañeros y familiares. En una de estas visitas, tuvieron la mala suerte de sufrir un accidente de coche que le llevó a Manuel Chiapuso al hospital de Cruces. Ahí falleció a los pocos días a causa una neumonía. Su amigo y compañero Martínez le siguió a los dos años y María se trasladó a vivir con su nieta a Paris.
Galo Díez
EL MOTIN DEL PAN EN VITORIA (JUNIO 1915) Y GALO DIEZ
(Extraido de Bernardo Estornés Lasa – Enciclopedia Auñamendi)
Antonio Rivera describe detalladamente lo sucedido:
A las 9.30 h. de la noche del viernes (...), mientras en la Plaza Nueva tocaba la banda de música ante gran concurrencia de publico (...), un sujeto, entre varios obreros, paseó un cartel por los arcos que decía "Abajo el pan!". Intervino la policía municipal (...). Regresaron a la plaza y exhibieron de nuevo el cartel. Un "conocido sindicalista" (...) subió al kiosco (...) arengó a los presentes y les instó a protestar hasta que se abaratase el pan. A partir de este instante, "una masa importantísima" recorrió impunemente la ciudad (...) por espacio de dos horas, apedreando los cristales de las cuatro panaderías, cerrando los cafés de la calle principal (...), y penetrando en las fábricas panaderas de donde cogieron varios sacos de harina cuyo contenido esparcieron por la calzada (...). En ningún caso se robaron otanas... (in La ciudad levítica (Vitoria, 1876-1936), p. 175).
La guardia civil, a pie y a caballo, terminó con el tumulto cuando éste daba sus últimas boqueadas. Lo interesante, concluye Rivera, es que días más tarde, el pan volvió a su precio original sin que nadie mencionase la causa de tan repentino cambio. (Op. cit. p. 175).
El instigador de la revuelta, detenido por las autoridades, resultó ser el anarquista Galo Díez. Manuel Buenacasa en su obra El movimiento obrero español (redactada en 1926) también se refirió a este motín y, con palabras no exentas de triunfalismo, escribía que la acción directa de las masas consigue más en unas horas que los discursos de los políticos en muchos años. (Véase op. cit. en bibliografía, p. 136). El historiador Antonio Rivera considera a Galo Díez como el anarquista más significado en el País Vasco en toda su historia (op. cit., en nota, p. 203), sin embargo no precisa las fechas de nacimiento y muerte. Cuando encabeza el motín de Vitoria frisa en los treinta y dos años. Nació en 1883 ó 1884 en Bilbao, fue obrero armero en Eibar, participa en giras o mítines a lo largo y ancho de Vasconia y la Rioja, organizador de un sindicato en el sector papelero de Tolosa en 1921, presente en los diferentes congresos de la C.N.T. durante la dictadura y la República, es uno de los nombres más citados en los libros consagrados al tema. Extrañamente no coincide el retrato físico que de su persona nos han dejado dos militantes vascos.
Según el vizcaíno Horacio M. Prieto, era una especie de Hércules mientras que el guipuzcoano Manuel Chiapuso lo describe en setiembre de 1936: bajo, tan ancho como alto, casi una bola, con voz de barítono. A decir verdad, Chiapuso es algo malévolo pues lo trata también de viejo bonzo, sobrepasado por los acontecimientos (in Los anarquistas y la guerra en Euskadi -La Comuna de San Sebastián-, p. 275). El viejo sindicalista tenía entonces poco más de cincuenta años. Murió en Valencia en mayo de 1938 siendo a la sazón subsecretario nacional de la C.N.T.
CNT en Euskadi
En Euskadi las secciones que existían antes de la formación se transforman en organismos de ella. Su primera intervención seria fue en la declaración de la huelga general en contra de la guerra de Marruecos siguiendo las instrucciones del Comité Nacional y en solidaridad con los carreteros de Bilbao, sometidos a una represión salvaje. “El Látigo”, semanario aparecido en Baracaldo en 1911 era el propagador de la doctrina cenetista de la zona. Lo dirigió Aquilino Gómez. “El Látigo” desapareció en 1914 y fue sustituido por “La Voz de la Anarquía”, más radical. No duró por disconformidad con la personalidad del director Valeriano Dueñas. Las Sociedades de peones y mineros, cuando ya se concedió el derecho de reunión y de expresión, publicaron “La Lucha” en 1915: Director Juan Ortega. La C.N.T. se consagró a la propaganda por toda la Región interviniendo militantes y personalidades.
La división de los socialistas en Pérez-agüistas y prietistas favoreció el crecimiento de la C.N.T. Galo Diez fue el alma de la propaganda en la Regional. Ésta respondió debidamente en la huelga de 1916 declarada por las dos centrales U.G.T. y C.N.T. contra la vida cara. Lo mismo en la de 1917, considerada huelga revolucionaria, pero con carácter trágico en Bilbao, donde hubo muertos y heridos. En 1918 se constituye la Federación Regional del Trabajo del Norte, adherida a la C.N.T. impulsada por el Comité Nacional, se crean sindicatos en San Sebastián, Tolosa, Eibar, Bilbao, Baracaldo, Sestao. Se publica” Solidaridad Obrera” bajo la dirección de Antonio Fena, enviado por el C.N., hasta comienzos de 1920, año en que le sustituyó Manuel Buenacasa. Antonio Pena, exiliado en París durante la dictadura de Primo de Rivera, llegó a ser un excelente profesor, hasta terminar siendo de la plantilla de H.E.C. (Estudios Superiores de Comercio) y condecorado con las palmas académicas recorrió la región. Otro buen elemento de propaganda fue Emilio Mira, conocido con el nombre de Antonio Valor. “Solidaridad Obrera” llego hasta una tirada de 10.000 ejemplares.
Vizcaya, en la Regional del Norte, se manifestaba como la comarca más conflictiva y más rebelde. El gobierno envió al gobernador Regueral para terminar con ese estado de cosas. Por la hegemonía de la clase obrera, socialistas y libertarios llegaban a las manos en ocasiones de huelgas como en las minas de Sílfide y San Luís. Son notorias las huelgas de la fábrica de clavos de Echevarria, de los talleres de Corral y de los tejedores de Zamanillo.El gobernador Regueral no sabía cómo combatir estas rachas de huelgas. Así sucedió el asesinato del gerente de Altos Hornos de Vizcaya, Gómez, que causó gran sensación. Se le culpó a la C.N.T., pues en la lucha entre los afiliados a las dos sindicales, él favorecía a los socialistas. Buena ocasión para Regueral de ejecutar su frase legendaria: “Vengo a Vizcaya a terminar con la plaga maldita del sindicalismo, si ella no termina conmigo”. Declaró fuera de la ley a la C.N.T. Deportó a varios cientos de compañeros en conducción por la carretera, desde Bilbao a Andalucía. Otros fueron procesados como presuntos autores de esta muerte. En realidad, se trata de un asunto más misterioso. El Presidente de la Patronal de Cataluña vino a Bilbao para discutir sobre la constitución de una Federación Patronal de carácter nacional. Al mismo tiempo discutieron sobre la conducta a adoptar en la lucha contra los obreros. Gómez se mantuvo firme para no exacerbar las pasiones de los trabajadores con las formas de actuación que le sugirió Graupera; esto es, los métodos de Cataluña. Ante la negativa de Gómez, Graupera salió ofendido. Varios días más tarde, el 11 de enero de 1921, fue asesinado el gerente. Regueral a su vez fue abatido en León cinco años más tarde. La Regional del Norte se trasladó a Santander.
En Guipúzcoa se habían constituido sindicatos únicos, además de San Sebastián, Tolosa y Eibar, Villafranca y Beasain. Supieron también despertar la rebeldía de los trabajadores. En Álava, además de Vitoria, que llegó a tener cerca de dos mil afiliados, Alsasua, en esa época, pertenecía a la C.N.T. de Álava, a pesar de ser un pueblo navarro, por su cercanía a Vitoria. A la Regional del Norte, pertenecían Logroño y Navarra, Valladolid y Burgos, hasta la formación de las dos Castillas.
La huída de muchos compañeros a la represión de Regueral y luego la proclamación de la dictadura primo-riverista cortó el vuelo que había tomado la organización en Euskadi. Los exiliados a Francia formaron buena parte de los setenta que intervinieron en los hechos de Vera de Bidasoa del 7-XI-1924, tentativa insurreccional francamente mal preparada. Se creyó que los militares de San Sebastián apoyarían este intento con solo presentarse en las puertas de la ciudad. La operación la dirigió el compañero de San Sebastián M. Riesgo, por conocer bien las montañas que separan la frontera de San Sebastián. Hubo dos guardias civiles muertos. Los insurrectos se desbandaron. Unos se perdieron por las montañas y otros volvieron a Francia. En los años 1928 y 29 empezó a rehacerse la organización. Pudo intervenir en el ataque contra el gobierno civil en diciembre de 1930 del que salió herido gravemente el compañero Zulaica, ataque llevado a cabo para apoyar la insurrección de Jaca de Galán y García Hernández. Recordemos los militantes fieles de esa época idealista y trágica: Martín Marculeta, panadero, padre del famoso jugador internacional del fútbol del “Donostia Club”, su hermano, Pedro Garrúes, Santiago Arregui, Félix Martín, José Ochandiano, Moisés Martín, José Ferrer, Viteri el mayor, Paulino García, Paulini, el francés; en San Sebastián. Bartolomé Manuel Tomás, Mencía y Galarreta, en Tolosa; M. Eizaguirre y J. Lazcano en Beasain; Galo Diez, Acha, Viteri el menor y Delgado, en Eibar. En Vitoria: Murga y sus dos hijos, Sarrate, Valdivieso, Isaac Puente, el Poeta Donay. En Alsasua destacaba José Gorospe y pronto su hermano el pelotari. En Vizcaya: Juan Fernández, Bernardo Pascual, Sacristán, Juan Expósito, Juan Ortega, Santos Osinaga, Timoteo Fernandez, Vicario, Joaquín Zabarain, Jesús Fernández, Maza, Vallejo y Antuñano, Eleuterio Pérez e I. Rebolleda.







