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lunes, 10 de diciembre de 2007

Documental sobre Felipe Sandoval. El verdugo anarquista.


La venganza fue uno de los ejes de su vida. La sombra más profunda de una derrota. Nacido pobre en el barrio de las Injurias de Madrid, de padre desconocido, fue albañil, ayuda de cámara en una noble familia de París, atracador, anarquista y delator. Felipe Sandoval, conocido como Doctor Muñiz, fue el verdugo revolucionario en los años de la Guerra Civil en Madrid. Dirigente de la temida checa anarquista, centro policial instalado en el Cinema Europa del barrio de Cuatro Caminos, ocupó portadas de los periódicos de la época. El honor de las injurias, largometraje documental dirigido por el pintor y escritor Carlos García Alix (León, 1957), rescata la figura de este hombre alto, famélico, de manos grandes, cortés, reservado, siempre vestido de gris o negro, que se convirtió en toda una leyenda al más puro estilo gansteril. A sus 52 años, Sandoval ya era un hombre envejecido y gravemente enfermo de tuberculosis. Detenido nada más acabar la Guerra Civil, se quitó la vida y nadie reclamó su cadáver. El 6 de julio de 1939 fue enterrado en una tumba de tercera del cementerio del Este, en Madrid. Había nacido el 26 de mayo de 1886 en el barrio de las Injurias. Madrid estaba de fiesta. Nueve días antes había nacido el heredero a la corona, que luego llegaría a reinar bajo el nombre de Alfonso XIII. El honor de las injurias se estrena el próximo martes en la Semana de Cine de Valladolid (Seminci), dentro de la sección Tiempo de Historia.



Repudiado por sus compañeros, le acusaron de traidor y canalla. No dejó que le juzgaran, fue el asesino de sí mismo

Organizó el asalto de la cárcel Modelo de Madrid, en 1936, que terminó en matanza de políticos de la derecha

Han sido años y años de obsesión, de investigación, de búsqueda de documentos y fotos en los archivos más importantes de España, y también en París y Amsterdam. En 1998, en el Archivo de la Causa General, cuando este organismo no era público, encontró García Alix la pieza clave de la investigación, el hilo conductor del filme: la confesión manuscrita de Felipe Sandoval, preso en la Brigada de la División de Investigación Política, en la calle de Almagro de Madrid, pocos días después de la derrota de los republicanos. "¡Felipe Sandoval!, ¡el Doctor Muñiz!, el más peligroso atracador y pistolero, un asesino y un gánster que muy pronto recibirá su merecido", exclaman triunfantes los policías que en la madrugada del 16 de junio de 1939 llegan al número 36 de la calle de Almagro con la conocida como "Expedición de los 101": los más buscados, los más odiados, dirigentes políticos y sindicales, diputados, gobernadores, alcaldes, periodistas... Entre ellos, Felipe Sandoval. Le obligaron a recordar quién era. Y lo hizo. A lo largo de 63 folios, el Doctor Muñiz relata su vida. "Los anarquistas somos la hostia, compañero. Sabemos retorcernos el corazón si hace falta para cumplir nuestro deber revolucionario. Lo que esos jovencitos comunistas que presumen de coraje no se atreven a hacer, aquí está el viejo Felipe, anarquista, dispuesto a hacerlo en bien de nuestros sagrados ideales. Aunque el corazón se me salga por la boca". Su confesión le costó la vida. Fue repudiado por sus compañeros, que le acusaron de traidor y canalla, y por la propia policía, que no se dio por satisfecha. No dio opción a los hombres que tenían que juzgarle. Él fue su propio juez y su verdugo, el asesino de sí mismo, relata García Alix en el documental.

La leyenda viene de atrás. De tiro fácil y decidido, Sandoval es el protagonista de un largo e interminable ajuste de cuentas. Ya en 1919, la tentativa de fuga de una prisión de Barcelona, en la que cumplía pena por un robo, acabó en una tremenda paliza que le desfiguró su rostro y le marcó de por vida. Metido de lleno en el activismo revolucionario anarquista, su primer golpe lo realiza en 1932, en el domicilio de Agapito Velasco, un abastecedor municipal al que acusa de quedarse con el dinero de los comedores de Asistencia Social. En compañía de otros tres hombres, le roban 35.000 pesetas. Toda la prensa se hace eco de la noticia y publica una vieja fotografía policial. Le presentan como el gánster del momento, el "enemigo público número uno". El Doctor Muñiz se hace popular entre los madrileños.

Como si de un verdadero Al Capone se tratara, el Doctor Muñiz, meses más tarde, al frente de un nuevo grupo, prepara su golpe maestro. En diez minutos, el 8 de abril de 1933, Sandoval atraca, al más puro estilo de Chicago, una oficina del Banco de Vizcaya, entre las calles de Fuencarral y Manuela Malasaña. En esta ocasión se llevaron 40.000 pesetas. A su siguiente víctima la escoge entre lo más selecto de la sociedad madrileña: Juan Pérez de Seoane, el conde de Riudoms, a quien asalta en la carretera de Burgos cuando el viejo monárquico huye en coche, con su familia y sus pertenencias, al exilio. Días más tarde, la Guardia Civil le detiene en la estación de Atocha. Preso en la cárcel de Colmenar, necesitó pocos meses para preparar de nuevo su fuga.

Sandoval fue el organizador del asalto y la quema de la cárcel Modelo de Madrid, el 22 de agosto de 1936, que terminó con la matanza de conocidos políticos de derechas y provocó un tremendo shock en la República. Al día siguiente se crearon los tribunales populares ("quiero hacer constar que no tiré un solo tiro en tan lamentable suceso, lo que juro ante Dios y ante los hombres que me tienen que juzgar", afirma Sandoval en su confesión).

El honor de las injurias, narrado por el propio García Alix y realizado como si de un collage se tratara, es una producción de Guillermo Salafranca, de la productora No Hay Penas. El honor de las injurias, realizado en un 80% con material de archivo, nace de una obsesión, la de García Alix, por un personaje de quien lo primero que supo fue su muerte en Nosotros los asesinos, un libro del periodista anarquista Eduardo de Guzmán. Decidió seguir su rastro. "Ir a los archivos es como ir de pesca. Hay que ir cada día. Echas la caña a ver si pican". Han sido años de luces y sombras. Y Madrid, al fondo como homenaje. Todavía recuerda García Alix cuando descubrió que Sandoval había estado tan unido al Cinema Europa, el cine de la calle de Bravo Murillo de Madrid donde él de pequeño se tragaba sesiones dobles, y que en los últimos años de la Guerra Civil se había convertido en una gran tribuna -"allí habló Unamuno, Pasionaria, José Antonio, los anarquistas"-. Y cuando supo que el último asesinato del Doctor Muñiz fue el de Ruiz Egea, el bibliotecario de la glorieta de Cuatro Caminos, de donde él todavía conserva su carné de 1974.

"No hay revolución sin verdugos. Poner el foco en el verdugo es la parte más fea y dolorosa. Sandoval fue un verdugo al servicio de la revolución. Hoy es muy difícil comprender el grado de violencia feroz que asolaba España. Mi lucha ha sido no caer en buenos y malos. Es una historia de venganza", explica este realizador, que confiesa su simpatía profunda por el anarquismo.

El anarquista argelino

Biografía del anarquista argelino Saïl Mohamed [en]
Date Sat, 19 Nov 2005 19:24:25 +0100 (CET)


Saïl Mohamed Ameriane ben Amerzaine se hizo miembro de la Union
Anarchiste (UA) tras la Primera Guerra Mundial. En 1923 fundó el Comité
para la Defensa de los Indígenas Argelinos. A fines de los años 20 creó la
Sección de Indígenas Argelinos de la CGT-SR. Tras la sublevación
franquista en España, Saïl se unió a la centuria Sebastián Faure, la
sección francófona de la Columna Durruti. Al empezar la Segunda Guerra
Mundial fue arrestado de nuevo e internado en un campo de concentración en
Riom. Desde 1944 trabajó con otros compañeros por la reconstrucción del
movimiento anarquista.

SAïL MOHAMED, 1894-1953: VIDA Y LUCHA DE UN ANARQUISTA ARGELINO

Saïl Mohamed Ameriane ben Amerzaine nació el 14 de octubre de 1894 en
Tarbeit-Beni-Ouglis, en la Cabilia argelina. Como muchos argelinos, apenas
fue a la escuela. Conductor-mecánico de oficio, durante toda su vida luchó
por forjarse una cultura. Procedente del Islam bereber, se convirtió en un
ateo convencido. Durante la Primera Guerra Mundial fue recluido por
insubordinación y deserción del Ejército francés. Ya estaba desarrollando
simpatías por el anarquismo.

Al finalizar la guerra, con la reconstrucción del movimiento anarquista,
se hizo miembro de la organización Union Anarchiste (UA). En 1923, junto a
su amigo Sliman Kiouane, un cantante, fundó el Comité para la Defensa de
los Indígenas Argelinos. En sus primeros artículos denunció la pobreza de
los colonizados y la explotación colonial. Se convirtió en un experto en
la situación del Norte de África. Organizó, junto a grupos anarquistas de
París, mítines, tanto en francés como en árabe, sobre la explotación de
los norteafricanos. Saïl organizó un grupo anarquista en Aulnay-sous-bois
y se convirtió en uno de sus militantes más efectivos.

En 1929 se convirtió en el secretario de un nuevo Comité, el de Defensa de
los Argelinos frente a la provocación del Centenario (el Estado francés
estaba preparando las celebraciones del centenario de la conquista de
Argelia el 5 de julio de 1830). Todas las tendencias del movimiento
anarquista: la UA, la organización anarcosindicalista Confederation
Generale du Travail syndicaliste-revolutionnaire (CGT-SR) y la Association
de Federalistes anarchistes (AFA) denunciaron ?el colonialismo asesino, la
sangrienta mascarada?. Sostuvieron el lema ?¿Civilización? ¿Progreso? Más
bien, ¡Asesinato!?

A continuación, Saïl se afilió a la CGT-SR, en la cual creó la Sección de
Indígenas Argelinos. El año siguiente, con motivo de la Exposición
Colonial de París, el movimiento anarquista reemprendió su campaña contra
el colonialismo. Saïl estuvo a la cabeza de la lucha.

En enero de 1932 se convirtió en director de "L'Eveil Social, le journal
du peuple" (?El despertar social, el periódico del pueblo?). A raíz de un
artículo antimilitarista fue juzgado por ?promover la desobediencia entre
los militares?. El Socorro Rojo Internacional, una organización satélite
del Partido Comunista, le dio su apoyo, que él rechazó en nombre de las
víctimas del estalinismo.

En 1934, el ?caso Saïl Mohamed? saltó a la palestra. La manifestación de
las asociaciones fascistas y antisemitas del 6 de febrero de 1934 desató
una reacción en cadena del movimiento obrero. Saïl se hizo con armas y las
escondió. El 3 de marzo fue detenido por ?posesión ilícita de armas?. El
movimiento obrero le dio su apoyo, a excepción del Partido Comunista, que
le denunció como agente provocador. Fue condenado a un mes de cárcel y
luego a otro más por ?tener armas de guerra?, acabó estando cuatro meses
entre rejas.

"L'Eveil Sociale" se fundió con "Terre Libre" ("Tierra Libre", el
periódico mensual de la Alianza Libre de los anarquistas del Midi, con
Paul Rousenq al frente). Saïl fue el responsable de la edición
norteafricana de "Terre Libre". Intentó impulsar un Grupo Anarquista de
Indígenas Argelinos, con varios llamamientos en la prensa libertaria. Al
mismo tiempo continuó estando activo en la Unión Anarquista.

Tras la sublevación franquista en España, Saïl se unió a la centuria
Sebastián Faure, la sección francófona de la Columna Durruti, en
septiembre de 1936 y fue elegido comandante de ella. Herido en una mano en
noviembre de 1936, regresó a Francia, tras haber enviado numerosas cartas
describiendo la situación del movimiento anarquista español.

Después que su mano se hubo curado, participó en numerosas actividades
organizadas por la Unión Anarquista en España. Inmediatamente tras esta
gira, participó en un mitin organizado por revolucionarios en París para
protestar por la prohibición del periódico "Etoile Nord Africaine"
(?Estrella Norteafricana?), editado por Messali Hadj, y contra la
represión de las manifestaciones en Túnez, que habían dejado 16 muertos.
De nuevo fue detenido por ?injurias al ejército? y condenado a 18 meses de
prisión en diciembre de 1938.

Al empezar la Segunda Guerra Mundial fue arrestado de nuevo e internado en
un campo de concentración en Riom. Su amplia biblioteca fue destruida tras
una incursión. Escapó de allí, se hizo con documentación falsa y estuvo en
la clandestinidad durante la Ocupación.

Desde 1944 trabajó con otros compañeros por la reconstrucción del
movimiento anarquista.. Con la Liberación [veteranos milicianos
anarquistas de la Revolución Española fueron las primeras tropas que
entraron en París] organizó de nuevo el grupo de Aulnay-sous-bois e
intentó refundar el Comité de Anarquistas Argelinos. En "Le Libertaire",
semanario de la Federación Anarquista [la organización heredera de la
Unión Anarquista] escribía una columna sobre la situación en Argelia.
Compuso una serie de artículos sobre ?El calvario de los indígenas
argelinos?.

Murió en abril de 1953. George Fontenis se encargó del responso en su
honor en nombre del movimiento anarquijavascript:void(0)sta durante su funeral, el 30 de
abril de 1953.

En inglés: http://www.ainfos.ca/en/ainfos17358.html

Traducido al castellano por Manu García para A-infos