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martes, 25 de marzo de 2008

Emiliano Serna. (Del Esbozo Enciclopedia Anarquismo Español)

Emiliano Serna Martínez

Del Esbozo de una Enciclopedia del anarquismo español de Miguel Iñiguez

Nacido en Barakaldo 10-12-1915, de padres burgaleses estudió con aprovechamiento en un colegio de monjas y en los Salesianos hasta 1932, se puso a trabajar de pinche un tiempo hasta que fue despedido, leyó a Faure, Büchner e Ibarreta y las revistas anarquistas de la época, dejó las creencias religiosas, se enroló en las Juventudes Libertarias y en el sindicato confederal “El Yunque” (1933), vendimió en la Rioja, conoció los calabozos por pintar lemas abstencionistas, participó en las protestas de los parados (cuatro meses preso en 1934), fue delegado del grupo de defensa confederal Carabina y tuvo por maestro en la acción a Jesús Escauriaza. En 1935 en el comité de las JJLL de Bizkaia, preso por llevar una pistola en abril de ese año en Larrinaga (Bilbao) y reformatorio de Alcalá (en el bienio negro); no se le aplicó la amnistia de febrero de 1936 y siguió encarcelado en el fuerte de San Cristóbal (Pamplona), del que salió en plena guerra, y tras un año en la montaña navarra, logró alcanzar Barakaldo donde se le detuvo y envió al batallón Arapiles (Estella ) para finalmente evadirse (Esterri julio de 1938) a zona republicana y enrolarse en la 24 división de Ortiz. Exiliado en febrero de 1939, sufrió los campois y compañías de trabajadores hasta la liberación de Francia. En febrero de 1946 en la plenaria de Bayona del CR reformista del Norte, en representación de Pau (fue vicesecretario del grupo de bajos Pirineos) , delegado por Pau al pleno regional de Bayona de noviembre de 1946, que acordó la entrada en el Gobierno Vasco. En julio de 1947 por la regional Norte en el subcomité Nacional de Toulouse, administrador de “España Libre” y miembro del CAP que deja al poco para retornar a Pau porque pretendía pasar a luchar en España. En tiempos más recientes miembro del Condsejo Delegado del Interior cuando el Gobierno Vasco del exilio estaba a punto de cesar, secretario de la Asociación artística vizcaína y secretario de la Sociedad El Sitio, cofundador y gerente de la Librería Herriak. Artículos en Askatasuna, La Gaceta del Norte, Hierro, La hora de Mañana, Pérgola, Polémica,en cuyo cosejo de redacción se integró, Solidaridad Obrera, Tribuna Vasca. Autor de “Un anarquista de Salón” (Bilbao 1996), memorias algo repetitivas pero bellamente escritas.

jueves, 14 de febrero de 2008

Intentona Vera de Bidasoa

INTENTONA DE BERA – VERA DE BIDASOA (1924)

(Extraído de Bernardo Estornés Lasa – Enciclopedia Auñamendi)

Domingo 29 de octubre de 2006, CNT Gipuzkoa


Durante la Dictadura la actividad militante de los anarquistas hubo de limitarse a la labor doctrinaria y conspirativa. La frontera navarra fue el teatro de una aventura que Pío Baroja compara, en su novela-reportaje La familia de Errotacho, con la expedición liberal de Mina en 1830. Liberales y anarquistas siguieron el mismo camino, a pie desde Donibane a Bera, y en ambos casos hubo provocación policíaca. Sin embargo, romanticismo de los jóvenes aparte, los hechos de Bera de 1924 tienen ribetes más bien sórdidos y en ellos se adivina la mano del general Martínez Anido, exgobernador de Barcelona y ministro del dictador.

Los sucesos se produjeron en la noche del 6 al 7 de noviembre. La conspiración se fraguó en París. Los anarquistas allí refugiados, Durruti entre ellos, pensaron que en España estaba a punto de estallar la revolución en la que participarían incluso, según decían, destacados militares. Intoxicados por la policía, se dispusieron en pequeños grupos a invadir la frontera. Al grupo de París se unieron algunos sindicalistas de Bayona y San Juan de Luz, pero muy pronto los aprendices de guerrillero fueron presa de la desmoralización. En pequeño número, poco preparados y sin apenas información, tropezaron de noche en Bera con la guardia civil y los carabineros. Resultaron muertos dos guardias y uno de los conspiradores. A la mañana siguiente, en el intento de retirada hubo otro muerto y una veintena de detenidos. Se les juzgó en Pamplona, pero en el primer consejo de guerra los responsables no fueron condenados a la pena capital. El director de la Guardia Civil y el Rey, según Baroja, reclamaban venganza. Se les volvió a juzgar y esta vez hubo ejecuciones. No sirvieron de nada las peticiones de indulto de las autoridades pamplonesas y del obispo Mateo Múgica. Tres penas de muerte para vengar a los dos guardias caídos en la refriega. Solo fueron ejecutados dos de los condenados, Gil Galar y Santillán, porque el tercero, Pablo Martín, un trabajador de Bilbao que había huido a Francia después del asesinato del gerente de Altos Hornos, se suicidó arrojándose desde una galería al patio. Blasco Ibáñez, Unamuno y Eduardo Ortega y Gasset calificaron de asesinato las ejecuciones en un texto conjunto publicado en Francia.

Los anarquistas, a fin de precipitar los acontecimientos, no cejaron en su afán conspirativo. En octubre de 1926 Juan García Oliver, principal inspirador de la "gimnasia revolucionaria", cruzaba la muga (también en Bera) con la intención de trasladarse de Pamplona a Madrid para atentar contra Primo de Rivera. Ni siquiera le dio tiempo a escapar de Navarra, pues fue detenido en un caserío de Aoiz y conducido ante el juez de Tafalla. A García Oliver, Robespierre de la F.A.I. y futuro ministro de Justicia, su aventura navarra le costó cinco años de cárcel.

lunes, 10 de diciembre de 2007

El anarquista argelino

Biografía del anarquista argelino Saïl Mohamed [en]
Date Sat, 19 Nov 2005 19:24:25 +0100 (CET)


Saïl Mohamed Ameriane ben Amerzaine se hizo miembro de la Union
Anarchiste (UA) tras la Primera Guerra Mundial. En 1923 fundó el Comité
para la Defensa de los Indígenas Argelinos. A fines de los años 20 creó la
Sección de Indígenas Argelinos de la CGT-SR. Tras la sublevación
franquista en España, Saïl se unió a la centuria Sebastián Faure, la
sección francófona de la Columna Durruti. Al empezar la Segunda Guerra
Mundial fue arrestado de nuevo e internado en un campo de concentración en
Riom. Desde 1944 trabajó con otros compañeros por la reconstrucción del
movimiento anarquista.

SAïL MOHAMED, 1894-1953: VIDA Y LUCHA DE UN ANARQUISTA ARGELINO

Saïl Mohamed Ameriane ben Amerzaine nació el 14 de octubre de 1894 en
Tarbeit-Beni-Ouglis, en la Cabilia argelina. Como muchos argelinos, apenas
fue a la escuela. Conductor-mecánico de oficio, durante toda su vida luchó
por forjarse una cultura. Procedente del Islam bereber, se convirtió en un
ateo convencido. Durante la Primera Guerra Mundial fue recluido por
insubordinación y deserción del Ejército francés. Ya estaba desarrollando
simpatías por el anarquismo.

Al finalizar la guerra, con la reconstrucción del movimiento anarquista,
se hizo miembro de la organización Union Anarchiste (UA). En 1923, junto a
su amigo Sliman Kiouane, un cantante, fundó el Comité para la Defensa de
los Indígenas Argelinos. En sus primeros artículos denunció la pobreza de
los colonizados y la explotación colonial. Se convirtió en un experto en
la situación del Norte de África. Organizó, junto a grupos anarquistas de
París, mítines, tanto en francés como en árabe, sobre la explotación de
los norteafricanos. Saïl organizó un grupo anarquista en Aulnay-sous-bois
y se convirtió en uno de sus militantes más efectivos.

En 1929 se convirtió en el secretario de un nuevo Comité, el de Defensa de
los Argelinos frente a la provocación del Centenario (el Estado francés
estaba preparando las celebraciones del centenario de la conquista de
Argelia el 5 de julio de 1830). Todas las tendencias del movimiento
anarquista: la UA, la organización anarcosindicalista Confederation
Generale du Travail syndicaliste-revolutionnaire (CGT-SR) y la Association
de Federalistes anarchistes (AFA) denunciaron ?el colonialismo asesino, la
sangrienta mascarada?. Sostuvieron el lema ?¿Civilización? ¿Progreso? Más
bien, ¡Asesinato!?

A continuación, Saïl se afilió a la CGT-SR, en la cual creó la Sección de
Indígenas Argelinos. El año siguiente, con motivo de la Exposición
Colonial de París, el movimiento anarquista reemprendió su campaña contra
el colonialismo. Saïl estuvo a la cabeza de la lucha.

En enero de 1932 se convirtió en director de "L'Eveil Social, le journal
du peuple" (?El despertar social, el periódico del pueblo?). A raíz de un
artículo antimilitarista fue juzgado por ?promover la desobediencia entre
los militares?. El Socorro Rojo Internacional, una organización satélite
del Partido Comunista, le dio su apoyo, que él rechazó en nombre de las
víctimas del estalinismo.

En 1934, el ?caso Saïl Mohamed? saltó a la palestra. La manifestación de
las asociaciones fascistas y antisemitas del 6 de febrero de 1934 desató
una reacción en cadena del movimiento obrero. Saïl se hizo con armas y las
escondió. El 3 de marzo fue detenido por ?posesión ilícita de armas?. El
movimiento obrero le dio su apoyo, a excepción del Partido Comunista, que
le denunció como agente provocador. Fue condenado a un mes de cárcel y
luego a otro más por ?tener armas de guerra?, acabó estando cuatro meses
entre rejas.

"L'Eveil Sociale" se fundió con "Terre Libre" ("Tierra Libre", el
periódico mensual de la Alianza Libre de los anarquistas del Midi, con
Paul Rousenq al frente). Saïl fue el responsable de la edición
norteafricana de "Terre Libre". Intentó impulsar un Grupo Anarquista de
Indígenas Argelinos, con varios llamamientos en la prensa libertaria. Al
mismo tiempo continuó estando activo en la Unión Anarquista.

Tras la sublevación franquista en España, Saïl se unió a la centuria
Sebastián Faure, la sección francófona de la Columna Durruti, en
septiembre de 1936 y fue elegido comandante de ella. Herido en una mano en
noviembre de 1936, regresó a Francia, tras haber enviado numerosas cartas
describiendo la situación del movimiento anarquista español.

Después que su mano se hubo curado, participó en numerosas actividades
organizadas por la Unión Anarquista en España. Inmediatamente tras esta
gira, participó en un mitin organizado por revolucionarios en París para
protestar por la prohibición del periódico "Etoile Nord Africaine"
(?Estrella Norteafricana?), editado por Messali Hadj, y contra la
represión de las manifestaciones en Túnez, que habían dejado 16 muertos.
De nuevo fue detenido por ?injurias al ejército? y condenado a 18 meses de
prisión en diciembre de 1938.

Al empezar la Segunda Guerra Mundial fue arrestado de nuevo e internado en
un campo de concentración en Riom. Su amplia biblioteca fue destruida tras
una incursión. Escapó de allí, se hizo con documentación falsa y estuvo en
la clandestinidad durante la Ocupación.

Desde 1944 trabajó con otros compañeros por la reconstrucción del
movimiento anarquista.. Con la Liberación [veteranos milicianos
anarquistas de la Revolución Española fueron las primeras tropas que
entraron en París] organizó de nuevo el grupo de Aulnay-sous-bois e
intentó refundar el Comité de Anarquistas Argelinos. En "Le Libertaire",
semanario de la Federación Anarquista [la organización heredera de la
Unión Anarquista] escribía una columna sobre la situación en Argelia.
Compuso una serie de artículos sobre ?El calvario de los indígenas
argelinos?.

Murió en abril de 1953. George Fontenis se encargó del responso en su
honor en nombre del movimiento anarquijavascript:void(0)sta durante su funeral, el 30 de
abril de 1953.

En inglés: http://www.ainfos.ca/en/ainfos17358.html

Traducido al castellano por Manu García para A-infos

domingo, 9 de diciembre de 2007

“CNT DEL NORTE”: DIARIO ANARQUISTA VASCO DURANTE LA GUERRA CIVIL.

“CNT DEL NORTE”: DIARIO ANARQUISTA VASCO DURANTE LA GUERRA CIVIL.

Trabajo de Carmelo Garitaonaindia, publicado en la revista “MUGA”, Nº 24, hacia 1982

Lunes 15 de noviembre de 2004, CNT Gipuzkoa
El 21 de noviembre de 1936 salía a la calle el primer número de “CNT del Norte”. En sus comienzos fue un periódico trisemanal, que se publicaba los martes, jueves y sábados. Sus seis primeros números, de escasa calidad, se tiraron en la imprenta de la Confederación. La redacción y la administración estaban en la calle Hurtado de Amezaga nº 6. Solicitaron una imprenta al Gobierno Provisional de Euskadi para la edición de “CNT del Norte”, pero no se la concedieron porque “no había ninguna disponible”, ya que todas las estaban utilizando los demás periódicos de reciente aparición. Se les dejó sin el menor amparo oficial “que quizás para otro hubiera sido prodigo” (1). Aprovechando la escasa tirada de “El Noticiero Bilbaíno”, unos quinientos ejemplares (2), contrataron la tirada de su periódico con los talleres de esta empresa que dirigía Alejandro Echevarría.

Informados los anarquistas vascos por el PSOE de la inmediata incautación de “El Noticiero Bilbaíno” prevista por el Gobierno Vasco, y su futura cesión al Partido Comunista de Euskadi, propusieron al señor Echevarría la compra de los talleres por el precio de un millón de pesetas. Dicha compra se formalizaba el 23 de febrero de 1937, si bien se incluyó una cláusula de nulidad en previsión de que la Delegación de hacienda dispusiera otra cosa. Esta cláusula de nulidad fue impuesta por la empresa de “El Noticiero Bilbaíno” que no quería un enfrentamiento directo con el Gobierno Vasco.

“CNT del Norte”, que se presentaba como el órgano de la Confederación Regional del Trabajo - AIT, se convirtió en diario a partir del nº 37 correspondiente al 16 de febrero de 1937, habiendo mejorado sensiblemente la calidad desde fechas anteriores. Mantuvo una línea crítica respecto al Gobierno Vasco; aunque sus criticas se mantuvieron en un tono moderado y correcto la mayoría de las veces. El diario anarquista censuró en primer lugar al Gobierno Vasco por la exclusión de la CNT del Ejecutivo Vasco. “¿Por qué en Euskadi no se admite, como en otras provincias y como en el Gobierno Central de Valencia, a la CNT?” se preguntaban los anarquistas vascos en un editorial del nº 25, correspondiente al 16 de enero de 1937. El día anterior habían escrito: “La Confederación Regional del Trabajo del Norte vuelve a exigir una intervención tan amplia como su potencialidad numérica y eficiente necesita”.

Otro tema de crítica fue la falta de ligazón de la lucha antifascista dirigida por el Gobierno Vasco con los objetivos de revolución social que ellos predicaban. Si bien este aspecto se trata en editoriales y artículos específicos, se recoge en otros muchos dedicados a la unidad sindical, a la política de unidad de mando, etc. (3). “El aplastamiento del fascismo lleva inherente la transformación total y absoluta del régimen de oprobio y estigma que hemos padecido y posibilita la instauración de uno más humano” (Editorial del nº 35).

La política de incautación del Gobierno Vasco - decían - ha sido “parcial y limitadísima, con lo que se ha pretendido dar la sensación de que las aspiraciones simuladas en el movimiento manumisor van haciéndose realidad, pero esto no basta” (Ed. nº 30). Compara esta política con la de colectivizaciones llevada a cabo en las regiones catalana, levantina y asturiana, para concluir que en Euskadi la lucha antifascista beneficia únicamente a “las grandes industrias, los comercios, el moloch del régimen capitalista, sigue con sus fauces abiertas, tragándose las energías del productor de retaguardia, que gime y protesta sordamente al comprobar que sus esfuerzos no benefician todavía al pueblo por quien nuestros hermanos luchan en el frente” (“Quienes se benefician con la lucha antifascista”, 28 - 1- 1937).

De trisemanario a diario

El periódico “CNT del Norte”, en su corta vida, del 21 de noviembre de 1936 al 16 de junio de 1937, tiró un total de ciento once números (4). Fue trisemanario hasta el 16 de febrero de 1937, fecha a partir de la cual se convierte en diario. En su primera época “CNT del Norte” constaba de seis páginas, pero a raíz de una orden del Consejero de Industria (18 - 12 - 1936) que obligaba a los periódicos que pasaban de seis hojas a que se realizasen con un máximo de cuatro, sin aumentar el formato, en función de la escasez de papel, se tiró con cuatro. Desde que se convierte en diario pasa a tirarse con seis hojas, con salvo dos números sueltos que se editaron en su paréntesis santanderino, que lo hará con cuatro, y tres números de su etapa posterior que lo hará con ocho. El precio, aumentara o disminuyera el número de páginas, se mantuvo en 15 céntimos. La suscripción anual para Bilbao costaba 36 pesetas, y 42 para otras poblaciones.

En su etapa de trisemanario la cabecera tenía los caracteres en cursiva en muchos adornos. Decía “CNT del Norte”, órgano de la Confederación Regional del Trabajo - AIT. En un recuadro de la izquierda se recogía la dirección de la Redacción y de la Administración, y el recuadro del lado derecho lo reservaba para consignas y propaganda anarquista, que variaba aproximadamente cada dos números. La cabecera se reproduce con un tipo de letra más pequeño en la última página, reservando los dos recuadros para eslóganes anarquistas: “Si hay amos, habrá esclavos; si hay propietarios, habrá miserables, y si hay ricos, habrá pobres. La revolución abolirá los amos, los ricos y los propietarios”. (12 y 13 enero de 1937). Cuando se hace diario cambia el tipo de letra de la cabecera; ahora es redondilla y sin adornos, aunque conserva el mismo texto. A partir de la última quincena de febrero se suprimen los recuadros de la primera y de la última página. El 23 de mayo de 1937, “CNT del Norte” aparece con otra cabecera, un modelo más pequeño y en cursiva, que se reproduce también en la última página.

La primera página del periódico anarquista estaba dedicada a la información de actualidad e incluía un editorial, que fue realizado siempre por Valle, según las orientaciones del Consejo Regional de la CNT, salvo en una ocasión que lo realizó Fuello. La segunda página se dedicaba a información nacional y la última a noticias internacionales. El resto de las páginas se dedicaba a información nacional y la última a noticias internacionales. El resto de las páginas se cubrían con información local, avisos, comunicados y partes de guerra. Una sección casi diaria fue “Latigazos”, firmada por “Tiberio Graco”. Entre las firmas más habituales estaban Ramón Aceba, Solano Palacios, Juan Expósito, Lukazaga (seudónimo de uno de los hermanos Lucarini), Castellanos, etc. Su director fue Manuel Chiapuso.

“CNT del Norte” y la censura

El Gabinete de Prensa del Gobierno Provisional Vasco, encargado de las labores de censura en Euskadi, otorgaba especial “preferencia” al periódico anarquista “CNT del Norte”, que se autoproclamaba como el “vocero genuino del proletariado vasco”. En un editorial que llevaba por título “Periódicos de empresa y periódicos de clase” (nº 46) se quejaban de que los censores mutilasen sus artículos, “que las más de las veces han tratado de orden doctrinario y cuando más, de orientación y prevención de la retaguardia”. Ciertamente, la censura gubernamental fue pertinaz con este periódico. Fueron mutilados total o parcialmente los editoriales de los números 17, 20, 22, 23, 31, 63, 65, 73, 81 e infinidad de artículos en todos ellos. Los veinte números comprendidos entre el nº 17 y el nº 36 sufrieron la censura de al menos un artículo, llegándose al extremo con el nº 25 que fue censurado en seis artículos.

Los denuestos del diario anarquista contra la censura del Gobierno Vasco fueron constantes. “Hay en esta nave - escribían - quienes llevan el timón y la manejan imponiendo sus decisiones y sin admitir injerencias de quien tiene perfectísimo derecho a hacer oír su voz y manifestar su criterio, hoy en abierta pugna con los que han trazado la “carta de derrota del viaje emprendido”. Reclaman su derecho a expresarse como una parte de la opinión pública, “como parte integrante de la población civil y en armas”, y su derecho a criticar, incluso la labor legislativa, en la cual han visto “muy poco de avance social y mucho de consagración de lo que hay que extirpar”. Aunque dicen realizar una crítica “benevolente”, que ha llegado “al máximum de tibieza por imperativos de la guerra”, la censura cae una y otra vez sobre ellos. Sus dificultades con la censura son tales que incluso apuntan la posibilidad de pasar a la clandestinidad como épocas anteriores: “Lamentaríamos, aunque no nos asusta por estar ya familiarizados, recurrir a la clandestinidad, pero sépanlo: de nuestras normas, no habrá quien nos separe ni un ápice” (“En la brecha”, 7 - 1- 1937).

Los editoriales de “CNT del Norte” en los que se arremete contra la censura son bastantes frecuentes. Citaremos algunos párrafos entresacados a título de ejemplo. “Nuevamente y con despiadada saña fue mutilado nuestro editorial del pasado número; las huellas indelebles del fementido lápiz rojo quedaron grabadas en los surcos de nuestra prosa henchida de honradez y sinceridad” (“Coces contra el aguijón”, 2 - 2 - 1937). “Hemos visto con dolor cómo nuestros artículos, escritos con la única intención de exponer nuestra opinión con relación a los problemas planteados, sugiriendo soluciones, que podrán ser o no acertadas, mordidas por el lápiz rojo” (“Por los fueros de la verdad y la justicia”, 26 - 2 - 1937).

La incautación de los talleres de “CNT del Norte” por el Gobierno Vasco

En marzo de 1937, el Departamento de Hacienda del Gobierno Vasco comunicaba a la CNT que los periódicos “La Gaceta del Norte”, “El Nervión” y “El Noticiero Bilbaíno” iban a ser suspendidos y en sus imprentas se editarían los periódicos que no tenían. En concreto, los talleres de “El Noticiero Bilbaíno”, donde se tiraba “CNT del Norte”, eran cedidos al Partido Comunista para la edición de “Euskadi Roja”. A “CNT del Norte” se le adjudicaban los talleres de “El Nervión”, anulando así la compra que habían hecho los anarquistas a Alejandro Echevarría. Esta incautación es la causa de que “CNT del Norte” dejara de editarse desde el 23 de marzo al 29 de abril de 1937, fecha en la que reanuda su edición tirándose en los talleres de “El Nervión”. La CNT interpretó este hecho como un intento del Gobierno Vasco de mejorar la posición de “un sector determinado (se refiere al PC de Euskadi) en detrimento y con notable perjuicio de otro”, caracterizado por su “antifascismo y desprecio absoluto a todas las situaciones de privilegio” (“Contra toda ley”, 8 - 4 - 1937).

En este intervalo, el periódico “CNT del Norte” se traslada a Santander. La redacción provisional se instala en la Calle Concordia nº 15 de aquella capital hasta finales de abril, que vuelve a Bilbao a la calle Ronda nº 32. En su periplo santanderino el periódico anarquista sólo se editó en dos ocasiones: el 8 y el 14 de Abril de 1937, fechas correspondientes a los números 69 y 70, si bien por error tipográfico el nº 69 aparece con el nº 60.

Línea del periódico

“CNT del Norte” tuvo dos etapas bastante diferenciadas. Por una parte, un periódico ideológico que abarcó desde la fecha de su aparición hasta la primera semana de mayo de 1937, en el que el diario anarquista se dedicó fundamentalmente a una exposición de su política. Por otra, un período de agitación propagandística, en el que trató de movilizar a los ciudadanos vizcaínos contra el Ejército rebelde que se encontraba a las puertas de Bilbao.

Durante el período ideológico, la línea editorial se centró casi exclusivamente en seis temas: la exclusión de la CNT del Gobierno Vasco, siendo una fuerza social, sindical y militar importante; la necesidad de unión de todas las fuerzas sindicales, Solidaridad de Trabajadores Vascos, Unión General de Trabajadores y la Confederación, si bien tras el acuerdo de unidad, a nivel nacional, entre el sindicato socialista y anarquista, el 1 de mayo de 1937, se centrará más en la unión con UGT, aunque no olvide la tercera fuerza sindical; la indisolubilidad de la lucha antifascista con las transformaciones sociales económicas; la comparación entre la colectivización de los medios de producción en otras regiones y la supervivencia en Euskadi del modelo económico anterior a la guerra civil; la lucha contra la burocracia, la corrupción y toda forma de amoralidad; la necesidad de mando único para ganar la guerra; y por último, la desconfianza y crítica a la Sociedad de Naciones y al Comité de No Intervención sobre las medidas que tomaban respecto a la guerra civil española, haciendo una llamada en contrapartida al verdadero internacionalismo proletario.

El período propagandístico se abre aproximadamente en mayo de 1937 y durará hasta que se sobrepase la crisis del Gobierno Central. En este período se editorializa poco o nada, y aparecen, por el contrario, los grandes titulares de primera plana que tratan de convertir a “CNT del Norte” en un agitador colectivo. He aquí algunos de ellos: “Bilbao como Madrid. Inexpugnable” (nº 73), “Para vencer esta consigna. Ni un paso atrás” (nº 75), “Acabará la guerra en cuanto hagamos fracasar del todo la ofensiva facciosa contra el pueblo vasco” (nº 76), “Euzkadi es invencible” (nº 77), “Todo para ganar la guerra y ser libres” (nº 78), “Bilbao entero en pie de guerra” (nº 80), “Si sabemos defender Euzkadi... no pasarán” (nº 80), “En pie hasta el fin” (nº84). A partir del nº 89, correspondiente al 21 de mayo de 1937, desaparecen los grandes titulares de agitación, aunque vuelven en algún número suelto (nº 89, 91 y 102). Los dos últimos números de “CNT del Norte” , anteriores a la caída de Bilbao, recogen nuevamente dos titulares: “¡ Bilbao no debe ser del fascismo! ¡ En nosotros está el evitarlo! Evitémoslo, si no queremos sucumbir” (nº 110) y “Así se defiende Bilbao. ¡ Viva Bilbao antifascista y liberal” (nº 111).

La crisis del Gobierno Central, y la formación de uno nuevo presidido por Negrín, en el que no van a participar los largocaballeristas y cenestistas, modificará los aires propagandísticos del diario “CNT del Norte”. A partir de ese momento se priorizará por un tiempo la llamada a la unidad obrera, fundamentada sobre todo en la declaración suscrita, el 1 de mayo de 1937, por el Comité Nacional de la CNT y la Comisión Ejecutiva de la UGT en la que se incitaba a “estrechar relaciones de cordialidad hasta conseguir la unidad sindical del proletariado”. Esta política de unidad obrera se hace especialmente insistente. “No cejaremos en nuestra campaña; no cejaremos, no, hasta que la veamos convertida en realidad. Puede tachársenos de machacones, pero nosotros seguiremos la recta emprendida de unificación proletaria” (“Unión, Unión”, nº 88). Esta unidad significaría también la dirección de la guerra bajo unos interés acordes con los de las clases trabajadoras. “ La UGT, SOV y CNT, son los puntales que consolidarán el triunfo. ¡CNT, UGT, SOV, a unirse, a cumplir con el deber que la hora impone! ¡ Unión, Unión, Unión, que equivale a Victoria, Victoria y Victoria! (nº 82, 13 - 5 - 1937).

En este periodo de efervescencia propagandística sobreviven algunos temas de la etapa anterior y se tocan otros nuevos, pero su peso específico es escaso. Quizás habría que destacar de entre ellos el relativo a la defensa del sindicato anarquista y a la contestación de las críticas que se le hacían tras la formación del Gobierno Negrín. Es posible que la necesidad de marcar sus diferencias ideológicas con los demás partidos políticos y sindicatos, así como sus orientaciones políticas, sea la causa de que nuevamente, a partir del nº 91, reanuden los recuadros propagandísticos con un acusado carácter colectivista y anticapitalista. El 16 de junio de 1937, poco antes de que entrarán las tropas franquistas en Bilbao, salía el último número de “CNT del Norte”.

(1) Editorial del nº 48, correspondiente al 27 de febrero de 1937.

(2) El Gobierno Vasco obligaba a la empresa editora de “El Noticiero Bilbaíno” a que sacará el periódico para dar una imagen de liberalismo y pluralidad informativa en el País Vasco. De hecho, se tiraban unos quinientos ejemplares, se vendían muchos menos y su balance era altamente deficitario.

(3) “Horizontes claros”, nº 33: “Los sindicatos, base de la futura sociedad”, nº 34: “Vivamos de realidades”, nº 35, etc.

(4) Aunque aparecieron ciento once números de “CNT del Norte”, la numeración tiene saltos y repeticiones. El nº 26 no salió, apareciendo dos nº 28 para corregir la numeración. La repetición del nº 36 hace que se salte el nº 39. Igual sucede con el nº 40, que salió dos veces, suprimiéndose el nº 51. Los números 69 y 104 tampoco existen, ya que salieron con números anteriores, y el último, además, con fecha equivocada.

lunes, 19 de noviembre de 2007

Manuel Chiapuso

Biografía de Manuel Chiapuso (extraído de "Esbozo de una Enciclopedia histórica del anarquismo español" de Miguel Iñiguez, y completado por CNT Gipuzkoa)

Manuel Chiapuso Hualde

San Sebastián 14-IV-1912 - Baracaldo 29-XI-1997 tras un accidente de coche.

Pasó su niñez en el valle de Zubieta, caserío de Urnieta, en las cumbres de Buruntza, Adarra y Ventas de Garate, lejos de sus padres, anarquistas exiliados en París. Asistió a la escuela hasta los trece años con Juantorena de la Escuela Moderna con aprovechamiento, pero optó por el trabajo y rechazó la opción del seminario. En CNT desde los 19 años. Le gustaba el teatro y formó en una compañía de aficionados.

En los años republicanos Manuel Chiapuso fue uno de los fundadores y el primer secretario de las JJLL guipuzcoanas, luchó activamente en el movimiento obrero (huelgas de tranvías, espectáculos, construcción, etc) y conoció las cárceles de Alcalá, Ondarreta, Ocaña y San Miguel de los Reyes (1932 - 1935). Intervino en la fundación del vocero Crisol (1935) y en 1935 - 1936 colaboró en La Revista Blanca.

Iniciada la guerra pasó a primer plano: intervino en la toma del cuartel de Loyola y en diversas acciones bélicas (Aya, San Marcial, Irún, Puncha), fue vicepresidente de la comisaria de Trabajo de la Junta de Defensa de Guipúzcoa y secretario de la CNT de San Sebastián hasta la caída de la ciudad en septiembre de 1936, de donde, herido, marchó a Durango; luego, en Bilbao (octubre de 1936), asumió la secretaria de propaganda del CR de CNT realizando una importante labor: fundó Horizontes y CNT del Norte. Partidario de entrar en el Gobierno vasco (entrevista con Aguirre en mayo de 1937) no consiguió doblegar a los defensores de la postura contraria (Rivera) y la CNT vasca, en consecuencia, mostróse ortodoxa.

Derrumbado el frente norte parece que se asentó en Barcelona como representante de la CNT del Norte en el CN de CNT y fue delegado confederal en el Ministerio de Trabajo republicano. Tras la derrota vivió los campos de concentración en Francia (de los que escapó en tres ocasiones) y arrostró muchas vicisitudes que le separaron durante largos tiempos de su compañera María: en 1942 en Lorient reclutado por la fuerza por la organización nazi Todt, luchó en la resistencia francesa (Bayona y Toulouse) para, en 1944, asentarse en Biarritz.

Vencidos los alemanes, intervino en la reconstrucción de CNT y colaboró en la organización de pasos de frontera cara a una invasión de España. Formó parte de las filas de los posibilistas y estuvo incluso a favor de la participación de los libertarios en política: nombrado para el CR del Norte en mayo de 1945, en el pleno regional de noviembre de 1945 en Bayona se le nombra para representar a CNT en el Consejo Consultivo Vasco y secretario provisional hasta la llegada de Aransáez, salió del Pleno Regional de la CNT del Norte (Bayona, noviembre de 1946) como secretario regional y encargado de la representación de CNT en el Consejo Consultivo Vasco (reuniones de abril y septiembre de 1946). Secretario administrativo del Subcomité nacional de CNT en Toulouse (1947 - 1948), en el pleno regional de enero - febrero de 1948 apoya a Martínez Prieto en su propuesta de traer al CN a Francia, y llegó a firmar un documento pro partido libertario en enero de 1948.

Finalmente se asentó en la región parisina, estudió en La Sorbona (1949 - 1950) y se dedicó a la enseñanza de lenguas y literatura. A partir de entonces su militancia se difumina hasta la década del 70 y siguientes. En los últimos años del franquismo viajó en varias ocasiones al interior para coordinar a los compañeros de Guipúzcoa y Álava. Siguió interesado por las cuestiones libertarias, sobre todo como conferenciante y escritor. Colaboraciones en Askatasuna, CNT, Polémica, Tiempos Nuevos de Toulouse (1945). Autor de : Los anarquistas y la guerra en Euskadi. La comuna de San Sebastián (San Sebastián, 1977), Bosquejos, La ciencia y el joven libertario (Bayona, 1946), Délire et rétrovision (París, 1977), Generalidades sobre Euskadi y la CNT (Bayona, 1945), El gobierno vasco y los anarquistas. Bilbao en guerra (San Sebastián, 1978), El hombre sin ombligo, El impertinente andariego (Toulose, 1948), Las inceritdumbres del doctor H. (novela finalista del Premio Nadal), Juventud y rebeldía, Oposición popular y cárceles en la República (San Sebastián, 1980), Sembrando inquietudes (Bayona, 1946), Siluetas del pensamiento, Utopía. También colaboró en Un siglo de anarcosindicalismo en Euskadi (1990).

Manuel Chiapuso pasó sus últimos años junto a su compañera María, también militante de la CNT, en su casita en Biarritz, rodeado de libros y atento a los primeros esfuerzos para volver a crear el sindicato en Gipuzkoa. Lúcido como siempre, transmitió en largas horas de charla anécdotas, experiencias y lecciones de décadas de lucha anarcosindicalista, exilio y clandestinidad a sus compañer@s más jóvenes. En ocasiones se desplazaba con su compañero Martínez, capitán del Ejército Republicano del Aire y ahora apoderado "el taxista", a diversos puntos de Gipuzkoa y Bizkaia. Cuando su salud se lo permitía, acudían juntos a los actos del 1 de Mayo o visitaban compañeros y familiares. En una de estas visitas, tuvieron la mala suerte de sufrir un accidente de coche que le llevó a Manuel Chiapuso al hospital de Cruces. Ahí falleció a los pocos días a causa una neumonía. Su amigo y compañero Martínez le siguió a los dos años y María se trasladó a vivir con su nieta a Paris.

Galo Díez

EL MOTIN DEL PAN EN VITORIA (JUNIO 1915) Y GALO DIEZ

(Extraido de Bernardo Estornés Lasa – Enciclopedia Auñamendi)


Para entender un motín de subsistencias como el de Vitoria que puede parecer anacrónico, conviene recordar que el pan era en gran medida la base de la alimentación de los trabajadores y que, a principios del siglo XX, se consumía en torno al kilo de pan por persona y día. El conflicto estalla el 18 de junio de 1915 cuando vuelve a subir el precio de la otana de dos kilos en cinco céntimos.

Antonio Rivera describe detalladamente lo sucedido:

A las 9.30 h. de la noche del viernes (...), mientras en la Plaza Nueva tocaba la banda de música ante gran concurrencia de publico (...), un sujeto, entre varios obreros, paseó un cartel por los arcos que decía "Abajo el pan!". Intervino la policía municipal (...). Regresaron a la plaza y exhibieron de nuevo el cartel. Un "conocido sindicalista" (...) subió al kiosco (...) arengó a los presentes y les instó a protestar hasta que se abaratase el pan. A partir de este instante, "una masa importantísima" recorrió impunemente la ciudad (...) por espacio de dos horas, apedreando los cristales de las cuatro panaderías, cerrando los cafés de la calle principal (...), y penetrando en las fábricas panaderas de donde cogieron varios sacos de harina cuyo contenido esparcieron por la calzada (...). En ningún caso se robaron otanas... (in La ciudad levítica (Vitoria, 1876-1936), p. 175).

La guardia civil, a pie y a caballo, terminó con el tumulto cuando éste daba sus últimas boqueadas. Lo interesante, concluye Rivera, es que días más tarde, el pan volvió a su precio original sin que nadie mencionase la causa de tan repentino cambio. (Op. cit. p. 175).

El instigador de la revuelta, detenido por las autoridades, resultó ser el anarquista Galo Díez. Manuel Buenacasa en su obra El movimiento obrero español (redactada en 1926) también se refirió a este motín y, con palabras no exentas de triunfalismo, escribía que la acción directa de las masas consigue más en unas horas que los discursos de los políticos en muchos años. (Véase op. cit. en bibliografía, p. 136). El historiador Antonio Rivera considera a Galo Díez como el anarquista más significado en el País Vasco en toda su historia (op. cit., en nota, p. 203), sin embargo no precisa las fechas de nacimiento y muerte. Cuando encabeza el motín de Vitoria frisa en los treinta y dos años. Nació en 1883 ó 1884 en Bilbao, fue obrero armero en Eibar, participa en giras o mítines a lo largo y ancho de Vasconia y la Rioja, organizador de un sindicato en el sector papelero de Tolosa en 1921, presente en los diferentes congresos de la C.N.T. durante la dictadura y la República, es uno de los nombres más citados en los libros consagrados al tema. Extrañamente no coincide el retrato físico que de su persona nos han dejado dos militantes vascos.

Según el vizcaíno Horacio M. Prieto, era una especie de Hércules mientras que el guipuzcoano Manuel Chiapuso lo describe en setiembre de 1936: bajo, tan ancho como alto, casi una bola, con voz de barítono. A decir verdad, Chiapuso es algo malévolo pues lo trata también de viejo bonzo, sobrepasado por los acontecimientos (in Los anarquistas y la guerra en Euskadi -La Comuna de San Sebastián-, p. 275). El viejo sindicalista tenía entonces poco más de cincuenta años. Murió en Valencia en mayo de 1938 siendo a la sazón subsecretario nacional de la C.N.T.