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martes, 25 de marzo de 2008

Emiliano Serna. (Del Esbozo Enciclopedia Anarquismo Español)

Emiliano Serna Martínez

Del Esbozo de una Enciclopedia del anarquismo español de Miguel Iñiguez

Nacido en Barakaldo 10-12-1915, de padres burgaleses estudió con aprovechamiento en un colegio de monjas y en los Salesianos hasta 1932, se puso a trabajar de pinche un tiempo hasta que fue despedido, leyó a Faure, Büchner e Ibarreta y las revistas anarquistas de la época, dejó las creencias religiosas, se enroló en las Juventudes Libertarias y en el sindicato confederal “El Yunque” (1933), vendimió en la Rioja, conoció los calabozos por pintar lemas abstencionistas, participó en las protestas de los parados (cuatro meses preso en 1934), fue delegado del grupo de defensa confederal Carabina y tuvo por maestro en la acción a Jesús Escauriaza. En 1935 en el comité de las JJLL de Bizkaia, preso por llevar una pistola en abril de ese año en Larrinaga (Bilbao) y reformatorio de Alcalá (en el bienio negro); no se le aplicó la amnistia de febrero de 1936 y siguió encarcelado en el fuerte de San Cristóbal (Pamplona), del que salió en plena guerra, y tras un año en la montaña navarra, logró alcanzar Barakaldo donde se le detuvo y envió al batallón Arapiles (Estella ) para finalmente evadirse (Esterri julio de 1938) a zona republicana y enrolarse en la 24 división de Ortiz. Exiliado en febrero de 1939, sufrió los campois y compañías de trabajadores hasta la liberación de Francia. En febrero de 1946 en la plenaria de Bayona del CR reformista del Norte, en representación de Pau (fue vicesecretario del grupo de bajos Pirineos) , delegado por Pau al pleno regional de Bayona de noviembre de 1946, que acordó la entrada en el Gobierno Vasco. En julio de 1947 por la regional Norte en el subcomité Nacional de Toulouse, administrador de “España Libre” y miembro del CAP que deja al poco para retornar a Pau porque pretendía pasar a luchar en España. En tiempos más recientes miembro del Condsejo Delegado del Interior cuando el Gobierno Vasco del exilio estaba a punto de cesar, secretario de la Asociación artística vizcaína y secretario de la Sociedad El Sitio, cofundador y gerente de la Librería Herriak. Artículos en Askatasuna, La Gaceta del Norte, Hierro, La hora de Mañana, Pérgola, Polémica,en cuyo cosejo de redacción se integró, Solidaridad Obrera, Tribuna Vasca. Autor de “Un anarquista de Salón” (Bilbao 1996), memorias algo repetitivas pero bellamente escritas.

martes, 11 de diciembre de 2007

"Cecilia G. de Guilarte, reporter de la CNT"

"Cecilia G. de Guilarte, reporter de la CNT"

Cecilia G. de Guilarte, nacida en Tolosa en 1915 en el seno de una familia obrera, es un referente de las letras vascas y la primera mujer corresponsal de guerra, ya no sólo del periodismo vasco, sino de toda la cornisa Cantábrica. Una pionera injustamente tratada por la historia que abrazó el anarquismo de un modo casi confesional y que cubrió para su periódico los frentes de Gipuzkoa, Bizkaia, Santander y Asturias entre 1936 y 1937.



En la páginas de CNT Norte Cecilia G. de Guilarte ofreció una visión de la guerra muy alejada de los tópicos que asignaban a la mujer periodista un rol de mera propagandista, reivindicando por derecho propio el lugar que le corresponde y que, haciendo bueno aquello de que nadie es profeta en su tierra, siempre se ha reservado para las periodistas extranjeras.

Compartiendo con los milicianos largas horas en los parapetos, sufriendo las penalidades de la guerra, Cecilia conoció de cerca la solidaridad que tanto hermana a los combatientes y ya no quiso privarse de su compañía; quizás porque, como dijo una vez, así “se sentía más periodista que nunca”. De este modo, persiguió la noticia allá donde estuviera, sin importarle el peligro que pudiese correr, ya fuese en medio de la batalla de Irún, en las calles de Bilbao durante los trágicos sucesos del 4 de enero de 1937, en las posiciones del batallón Isaac Puente en Cimadevilla o en la ofensiva del general Mola.

En sus crónicas vemos a una periodista de raza, apasionada, que escribe en primera persona sin miedo a la censura, huyendo de los convencionalismos para aportar al lector de su periódico la información que busca, siempre preocupada por el factor humano. Una mujer que se atrevió incluso a publicar un folletín por entregas que no tenía más pretensión que la de entretener a los milicianos. Así se fue fraguando la gran novelista que vendría después, en el exilio de México, cuando hubo que empezar de nuevo tras la derrota de 1939.

Este libro nos muestra a Cecilia a través de sus crónicas de guerra. Una joven periodista que se ofreció a contar lo que veía en el convencimiento de que esa sería su mejor aportación al esfuerzo bélico. Alguien que nunca perdió la fe en la victoria, ni siquiera en medio de la debacle.

Este libro, que tardará cerca de un mes en llegar a las librerías, es la 5ª Monografía de la serie dedicada a la Guerra Civil en Euskadi de la Asociación Sancho de Beurko, y estará presente en la feria del libro y disco vasco de Durango,

TABERNILLA, G. y LEZAMIZ, J. "Cecilia G. de Guilarte, reporter de la CNT", Bilbao, ediciones BETA III Milenio, 2007

No se trata de una biografía al uso, ya que es un período muy corto de su vida para abordar el estudio de sus crónicas de guerra de ese modo. De hecho, ella misma ocultó esa parte de su vida a sus propias hijas, así que la obra esta estructurada en base a sus artículos en cuatro capítulos -precedidos por un prólogo del periodista asturiano Xuan Cándano, autor de "El pacto de Santoña..."- uno de introducción, donde se glosa su biografía, la situación la mujer en la Guerra Civil, la situación de la prensa en el "Oasis Vasco" y la historia de los anarquistas vascos, desde el viaje de Fanelli tras la I Internacional. Un segundo capítulo dedicado a los anarquistas vascos y a la campaña de Gipuzkoa, seguido por los tres artículos que publicó para Frente Popular de San Sebastián. Un tercer capítulo, que lleva por título "El convulso enero de 1937", donde se analiza al detalle los hechos que desembocaron en el asalto a las cárceles de Bilbao y las consecuencias que tuvo en las relaciones entre el gabinete de José A. Aguirre y los anarquistas, seguido por otros dos artículos de le "reporter" publicados en "CNT Norte". Un tercero dedicado íntegramente a los batallones anarquistas, que sirve de introducción a la estupenda serie de artículos que Cecilia escribió sobre los batallones de la CNT por encargo de su periódico, y un cuarto que lleva por título "El canto de cisne del Ejército del Norte", donde glosamos el envío de las dos brigadas vascas a la ofensiva de Oviedo de febrero de 1937 y las andanzas de nuestra corresponsal, que recorrió todos los frentes de Asturias enviando para su periódico una extensa de artículos. Seguido de la ofensiva de Mola sobre Vizcaya, tras el cierre de CNT Norte, que llevó a Cecilia al paro forzoso, aunque siguió la estela de los disciplinarios por todo el frente vizcaíno. Para finalizar unos cuantos apéndices con artículos un tanto inconexos escritos durante la guerra, uno sobre Jesucristo en la Gran Vía bilbaína, en el que pone de relevancia su forma confesional de entender la militancia anarquista, otro sobre los talleres colectivos y la novela que escribió por entregas para entretenimiento de los milicianos.

Saludos cordiales y muchas gracias por vuestro interés,

Guillermo Tabernilla
Asociación Sancho de Beurko

lunes, 10 de diciembre de 2007

Documental sobre Felipe Sandoval. El verdugo anarquista.


La venganza fue uno de los ejes de su vida. La sombra más profunda de una derrota. Nacido pobre en el barrio de las Injurias de Madrid, de padre desconocido, fue albañil, ayuda de cámara en una noble familia de París, atracador, anarquista y delator. Felipe Sandoval, conocido como Doctor Muñiz, fue el verdugo revolucionario en los años de la Guerra Civil en Madrid. Dirigente de la temida checa anarquista, centro policial instalado en el Cinema Europa del barrio de Cuatro Caminos, ocupó portadas de los periódicos de la época. El honor de las injurias, largometraje documental dirigido por el pintor y escritor Carlos García Alix (León, 1957), rescata la figura de este hombre alto, famélico, de manos grandes, cortés, reservado, siempre vestido de gris o negro, que se convirtió en toda una leyenda al más puro estilo gansteril. A sus 52 años, Sandoval ya era un hombre envejecido y gravemente enfermo de tuberculosis. Detenido nada más acabar la Guerra Civil, se quitó la vida y nadie reclamó su cadáver. El 6 de julio de 1939 fue enterrado en una tumba de tercera del cementerio del Este, en Madrid. Había nacido el 26 de mayo de 1886 en el barrio de las Injurias. Madrid estaba de fiesta. Nueve días antes había nacido el heredero a la corona, que luego llegaría a reinar bajo el nombre de Alfonso XIII. El honor de las injurias se estrena el próximo martes en la Semana de Cine de Valladolid (Seminci), dentro de la sección Tiempo de Historia.



Repudiado por sus compañeros, le acusaron de traidor y canalla. No dejó que le juzgaran, fue el asesino de sí mismo

Organizó el asalto de la cárcel Modelo de Madrid, en 1936, que terminó en matanza de políticos de la derecha

Han sido años y años de obsesión, de investigación, de búsqueda de documentos y fotos en los archivos más importantes de España, y también en París y Amsterdam. En 1998, en el Archivo de la Causa General, cuando este organismo no era público, encontró García Alix la pieza clave de la investigación, el hilo conductor del filme: la confesión manuscrita de Felipe Sandoval, preso en la Brigada de la División de Investigación Política, en la calle de Almagro de Madrid, pocos días después de la derrota de los republicanos. "¡Felipe Sandoval!, ¡el Doctor Muñiz!, el más peligroso atracador y pistolero, un asesino y un gánster que muy pronto recibirá su merecido", exclaman triunfantes los policías que en la madrugada del 16 de junio de 1939 llegan al número 36 de la calle de Almagro con la conocida como "Expedición de los 101": los más buscados, los más odiados, dirigentes políticos y sindicales, diputados, gobernadores, alcaldes, periodistas... Entre ellos, Felipe Sandoval. Le obligaron a recordar quién era. Y lo hizo. A lo largo de 63 folios, el Doctor Muñiz relata su vida. "Los anarquistas somos la hostia, compañero. Sabemos retorcernos el corazón si hace falta para cumplir nuestro deber revolucionario. Lo que esos jovencitos comunistas que presumen de coraje no se atreven a hacer, aquí está el viejo Felipe, anarquista, dispuesto a hacerlo en bien de nuestros sagrados ideales. Aunque el corazón se me salga por la boca". Su confesión le costó la vida. Fue repudiado por sus compañeros, que le acusaron de traidor y canalla, y por la propia policía, que no se dio por satisfecha. No dio opción a los hombres que tenían que juzgarle. Él fue su propio juez y su verdugo, el asesino de sí mismo, relata García Alix en el documental.

La leyenda viene de atrás. De tiro fácil y decidido, Sandoval es el protagonista de un largo e interminable ajuste de cuentas. Ya en 1919, la tentativa de fuga de una prisión de Barcelona, en la que cumplía pena por un robo, acabó en una tremenda paliza que le desfiguró su rostro y le marcó de por vida. Metido de lleno en el activismo revolucionario anarquista, su primer golpe lo realiza en 1932, en el domicilio de Agapito Velasco, un abastecedor municipal al que acusa de quedarse con el dinero de los comedores de Asistencia Social. En compañía de otros tres hombres, le roban 35.000 pesetas. Toda la prensa se hace eco de la noticia y publica una vieja fotografía policial. Le presentan como el gánster del momento, el "enemigo público número uno". El Doctor Muñiz se hace popular entre los madrileños.

Como si de un verdadero Al Capone se tratara, el Doctor Muñiz, meses más tarde, al frente de un nuevo grupo, prepara su golpe maestro. En diez minutos, el 8 de abril de 1933, Sandoval atraca, al más puro estilo de Chicago, una oficina del Banco de Vizcaya, entre las calles de Fuencarral y Manuela Malasaña. En esta ocasión se llevaron 40.000 pesetas. A su siguiente víctima la escoge entre lo más selecto de la sociedad madrileña: Juan Pérez de Seoane, el conde de Riudoms, a quien asalta en la carretera de Burgos cuando el viejo monárquico huye en coche, con su familia y sus pertenencias, al exilio. Días más tarde, la Guardia Civil le detiene en la estación de Atocha. Preso en la cárcel de Colmenar, necesitó pocos meses para preparar de nuevo su fuga.

Sandoval fue el organizador del asalto y la quema de la cárcel Modelo de Madrid, el 22 de agosto de 1936, que terminó con la matanza de conocidos políticos de derechas y provocó un tremendo shock en la República. Al día siguiente se crearon los tribunales populares ("quiero hacer constar que no tiré un solo tiro en tan lamentable suceso, lo que juro ante Dios y ante los hombres que me tienen que juzgar", afirma Sandoval en su confesión).

El honor de las injurias, narrado por el propio García Alix y realizado como si de un collage se tratara, es una producción de Guillermo Salafranca, de la productora No Hay Penas. El honor de las injurias, realizado en un 80% con material de archivo, nace de una obsesión, la de García Alix, por un personaje de quien lo primero que supo fue su muerte en Nosotros los asesinos, un libro del periodista anarquista Eduardo de Guzmán. Decidió seguir su rastro. "Ir a los archivos es como ir de pesca. Hay que ir cada día. Echas la caña a ver si pican". Han sido años de luces y sombras. Y Madrid, al fondo como homenaje. Todavía recuerda García Alix cuando descubrió que Sandoval había estado tan unido al Cinema Europa, el cine de la calle de Bravo Murillo de Madrid donde él de pequeño se tragaba sesiones dobles, y que en los últimos años de la Guerra Civil se había convertido en una gran tribuna -"allí habló Unamuno, Pasionaria, José Antonio, los anarquistas"-. Y cuando supo que el último asesinato del Doctor Muñiz fue el de Ruiz Egea, el bibliotecario de la glorieta de Cuatro Caminos, de donde él todavía conserva su carné de 1974.

"No hay revolución sin verdugos. Poner el foco en el verdugo es la parte más fea y dolorosa. Sandoval fue un verdugo al servicio de la revolución. Hoy es muy difícil comprender el grado de violencia feroz que asolaba España. Mi lucha ha sido no caer en buenos y malos. Es una historia de venganza", explica este realizador, que confiesa su simpatía profunda por el anarquismo.