martes, 15 de enero de 2008
martes, 11 de diciembre de 2007
"Cecilia G. de Guilarte, reporter de la CNT"
Cecilia G. de Guilarte, nacida en Tolosa en 1915 en el seno de una familia obrera, es un referente de las letras vascas y la primera mujer corresponsal de guerra, ya no sólo del periodismo vasco, sino de toda la cornisa Cantábrica. Una pionera injustamente tratada por la historia que abrazó el anarquismo de un modo casi confesional y que cubrió para su periódico los frentes de Gipuzkoa, Bizkaia, Santander y Asturias entre 1936 y 1937.
En la páginas de CNT Norte Cecilia G. de Guilarte ofreció una visión de la guerra muy alejada de los tópicos que asignaban a la mujer periodista un rol de mera propagandista, reivindicando por derecho propio el lugar que le corresponde y que, haciendo bueno aquello de que nadie es profeta en su tierra, siempre se ha reservado para las periodistas extranjeras.
Compartiendo con los milicianos largas horas en los parapetos, sufriendo las penalidades de la guerra, Cecilia conoció de cerca la solidaridad que tanto hermana a los combatientes y ya no quiso privarse de su compañía; quizás porque, como dijo una vez, así “se sentía más periodista que nunca”. De este modo, persiguió la noticia allá donde estuviera, sin importarle el peligro que pudiese correr, ya fuese en medio de la batalla de Irún, en las calles de Bilbao durante los trágicos sucesos del 4 de enero de 1937, en las posiciones del batallón Isaac Puente en Cimadevilla o en la ofensiva del general Mola.
En sus crónicas vemos a una periodista de raza, apasionada, que escribe en primera persona sin miedo a la censura, huyendo de los convencionalismos para aportar al lector de su periódico la información que busca, siempre preocupada por el factor humano. Una mujer que se atrevió incluso a publicar un folletín por entregas que no tenía más pretensión que la de entretener a los milicianos. Así se fue fraguando la gran novelista que vendría después, en el exilio de México, cuando hubo que empezar de nuevo tras la derrota de 1939.
Este libro nos muestra a Cecilia a través de sus crónicas de guerra. Una joven periodista que se ofreció a contar lo que veía en el convencimiento de que esa sería su mejor aportación al esfuerzo bélico. Alguien que nunca perdió la fe en la victoria, ni siquiera en medio de la debacle.
Este libro, que tardará cerca de un mes en llegar a las librerías, es la 5ª Monografía de la serie dedicada a la Guerra Civil en Euskadi de la Asociación Sancho de Beurko, y estará presente en la feria del libro y disco vasco de Durango,
TABERNILLA, G. y LEZAMIZ, J. "Cecilia G. de Guilarte, reporter de la CNT", Bilbao, ediciones BETA III Milenio, 2007
No se trata de una biografía al uso, ya que es un período muy corto de su vida para abordar el estudio de sus crónicas de guerra de ese modo. De hecho, ella misma ocultó esa parte de su vida a sus propias hijas, así que la obra esta estructurada en base a sus artículos en cuatro capítulos -precedidos por un prólogo del periodista asturiano Xuan Cándano, autor de "El pacto de Santoña..."- uno de introducción, donde se glosa su biografía, la situación la mujer en la Guerra Civil, la situación de la prensa en el "Oasis Vasco" y la historia de los anarquistas vascos, desde el viaje de Fanelli tras la I Internacional. Un segundo capítulo dedicado a los anarquistas vascos y a la campaña de Gipuzkoa, seguido por los tres artículos que publicó para Frente Popular de San Sebastián. Un tercer capítulo, que lleva por título "El convulso enero de 1937", donde se analiza al detalle los hechos que desembocaron en el asalto a las cárceles de Bilbao y las consecuencias que tuvo en las relaciones entre el gabinete de José A. Aguirre y los anarquistas, seguido por otros dos artículos de le "reporter" publicados en "CNT Norte". Un tercero dedicado íntegramente a los batallones anarquistas, que sirve de introducción a la estupenda serie de artículos que Cecilia escribió sobre los batallones de la CNT por encargo de su periódico, y un cuarto que lleva por título "El canto de cisne del Ejército del Norte", donde glosamos el envío de las dos brigadas vascas a la ofensiva de Oviedo de febrero de 1937 y las andanzas de nuestra corresponsal, que recorrió todos los frentes de Asturias enviando para su periódico una extensa de artículos. Seguido de la ofensiva de Mola sobre Vizcaya, tras el cierre de CNT Norte, que llevó a Cecilia al paro forzoso, aunque siguió la estela de los disciplinarios por todo el frente vizcaíno. Para finalizar unos cuantos apéndices con artículos un tanto inconexos escritos durante la guerra, uno sobre Jesucristo en la Gran Vía bilbaína, en el que pone de relevancia su forma confesional de entender la militancia anarquista, otro sobre los talleres colectivos y la novela que escribió por entregas para entretenimiento de los milicianos.
Saludos cordiales y muchas gracias por vuestro interés,
Guillermo Tabernilla
Asociación Sancho de Beurko
lunes, 10 de diciembre de 2007
El anarquista argelino
Date Sat, 19 Nov 2005 19:24:25 +0100 (CET)
Saïl Mohamed Ameriane ben Amerzaine se hizo miembro de la Union
Anarchiste (UA) tras la Primera Guerra Mundial. En 1923 fundó el Comité
para la Defensa de los Indígenas Argelinos. A fines de los años 20 creó la
Sección de Indígenas Argelinos de la CGT-SR. Tras la sublevación
franquista en España, Saïl se unió a la centuria Sebastián Faure, la
sección francófona de la Columna Durruti. Al empezar la Segunda Guerra
Mundial fue arrestado de nuevo e internado en un campo de concentración en
Riom. Desde 1944 trabajó con otros compañeros por la reconstrucción del
movimiento anarquista.
SAïL MOHAMED, 1894-1953: VIDA Y LUCHA DE UN ANARQUISTA ARGELINO
Saïl Mohamed Ameriane ben Amerzaine nació el 14 de octubre de 1894 en
Tarbeit-Beni-Ouglis, en la Cabilia argelina. Como muchos argelinos, apenas
fue a la escuela. Conductor-mecánico de oficio, durante toda su vida luchó
por forjarse una cultura. Procedente del Islam bereber, se convirtió en un
ateo convencido. Durante la Primera Guerra Mundial fue recluido por
insubordinación y deserción del Ejército francés. Ya estaba desarrollando
simpatías por el anarquismo.
Al finalizar la guerra, con la reconstrucción del movimiento anarquista,
se hizo miembro de la organización Union Anarchiste (UA). En 1923, junto a
su amigo Sliman Kiouane, un cantante, fundó el Comité para la Defensa de
los Indígenas Argelinos. En sus primeros artículos denunció la pobreza de
los colonizados y la explotación colonial. Se convirtió en un experto en
la situación del Norte de África. Organizó, junto a grupos anarquistas de
París, mítines, tanto en francés como en árabe, sobre la explotación de
los norteafricanos. Saïl organizó un grupo anarquista en Aulnay-sous-bois
y se convirtió en uno de sus militantes más efectivos.
En 1929 se convirtió en el secretario de un nuevo Comité, el de Defensa de
los Argelinos frente a la provocación del Centenario (el Estado francés
estaba preparando las celebraciones del centenario de la conquista de
Argelia el 5 de julio de 1830). Todas las tendencias del movimiento
anarquista: la UA, la organización anarcosindicalista Confederation
Generale du Travail syndicaliste-revolutionnaire (CGT-SR) y la Association
de Federalistes anarchistes (AFA) denunciaron ?el colonialismo asesino, la
sangrienta mascarada?. Sostuvieron el lema ?¿Civilización? ¿Progreso? Más
bien, ¡Asesinato!?
A continuación, Saïl se afilió a la CGT-SR, en la cual creó la Sección de
Indígenas Argelinos. El año siguiente, con motivo de la Exposición
Colonial de París, el movimiento anarquista reemprendió su campaña contra
el colonialismo. Saïl estuvo a la cabeza de la lucha.
En enero de 1932 se convirtió en director de "L'Eveil Social, le journal
du peuple" (?El despertar social, el periódico del pueblo?). A raíz de un
artículo antimilitarista fue juzgado por ?promover la desobediencia entre
los militares?. El Socorro Rojo Internacional, una organización satélite
del Partido Comunista, le dio su apoyo, que él rechazó en nombre de las
víctimas del estalinismo.
En 1934, el ?caso Saïl Mohamed? saltó a la palestra. La manifestación de
las asociaciones fascistas y antisemitas del 6 de febrero de 1934 desató
una reacción en cadena del movimiento obrero. Saïl se hizo con armas y las
escondió. El 3 de marzo fue detenido por ?posesión ilícita de armas?. El
movimiento obrero le dio su apoyo, a excepción del Partido Comunista, que
le denunció como agente provocador. Fue condenado a un mes de cárcel y
luego a otro más por ?tener armas de guerra?, acabó estando cuatro meses
entre rejas.
"L'Eveil Sociale" se fundió con "Terre Libre" ("Tierra Libre", el
periódico mensual de la Alianza Libre de los anarquistas del Midi, con
Paul Rousenq al frente). Saïl fue el responsable de la edición
norteafricana de "Terre Libre". Intentó impulsar un Grupo Anarquista de
Indígenas Argelinos, con varios llamamientos en la prensa libertaria. Al
mismo tiempo continuó estando activo en la Unión Anarquista.
Tras la sublevación franquista en España, Saïl se unió a la centuria
Sebastián Faure, la sección francófona de la Columna Durruti, en
septiembre de 1936 y fue elegido comandante de ella. Herido en una mano en
noviembre de 1936, regresó a Francia, tras haber enviado numerosas cartas
describiendo la situación del movimiento anarquista español.
Después que su mano se hubo curado, participó en numerosas actividades
organizadas por la Unión Anarquista en España. Inmediatamente tras esta
gira, participó en un mitin organizado por revolucionarios en París para
protestar por la prohibición del periódico "Etoile Nord Africaine"
(?Estrella Norteafricana?), editado por Messali Hadj, y contra la
represión de las manifestaciones en Túnez, que habían dejado 16 muertos.
De nuevo fue detenido por ?injurias al ejército? y condenado a 18 meses de
prisión en diciembre de 1938.
Al empezar la Segunda Guerra Mundial fue arrestado de nuevo e internado en
un campo de concentración en Riom. Su amplia biblioteca fue destruida tras
una incursión. Escapó de allí, se hizo con documentación falsa y estuvo en
la clandestinidad durante la Ocupación.
Desde 1944 trabajó con otros compañeros por la reconstrucción del
movimiento anarquista.. Con la Liberación [veteranos milicianos
anarquistas de la Revolución Española fueron las primeras tropas que
entraron en París] organizó de nuevo el grupo de Aulnay-sous-bois e
intentó refundar el Comité de Anarquistas Argelinos. En "Le Libertaire",
semanario de la Federación Anarquista [la organización heredera de la
Unión Anarquista] escribía una columna sobre la situación en Argelia.
Compuso una serie de artículos sobre ?El calvario de los indígenas
argelinos?.
Murió en abril de 1953. George Fontenis se encargó del responso en su
honor en nombre del movimiento anarquijavascript:void(0)sta durante su funeral, el 30 de
abril de 1953.
En inglés: http://www.ainfos.ca/en/ainfos17358.html
Traducido al castellano por Manu García para A-infos
domingo, 9 de diciembre de 2007
“CNT DEL NORTE”: DIARIO ANARQUISTA VASCO DURANTE LA GUERRA CIVIL.
Trabajo de Carmelo Garitaonaindia, publicado en la revista “MUGA”, Nº 24, hacia 1982
Lunes 15 de noviembre de 2004, CNT Gipuzkoa
El 21 de noviembre de 1936 salía a la calle el primer número de “CNT del Norte”. En sus comienzos fue un periódico trisemanal, que se publicaba los martes, jueves y sábados. Sus seis primeros números, de escasa calidad, se tiraron en la imprenta de la Confederación. La redacción y la administración estaban en la calle Hurtado de Amezaga nº 6. Solicitaron una imprenta al Gobierno Provisional de Euskadi para la edición de “CNT del Norte”, pero no se la concedieron porque “no había ninguna disponible”, ya que todas las estaban utilizando los demás periódicos de reciente aparición. Se les dejó sin el menor amparo oficial “que quizás para otro hubiera sido prodigo” (1). Aprovechando la escasa tirada de “El Noticiero Bilbaíno”, unos quinientos ejemplares (2), contrataron la tirada de su periódico con los talleres de esta empresa que dirigía Alejandro Echevarría.
Informados los anarquistas vascos por el PSOE de la inmediata incautación de “El Noticiero Bilbaíno” prevista por el Gobierno Vasco, y su futura cesión al Partido Comunista de Euskadi, propusieron al señor Echevarría la compra de los talleres por el precio de un millón de pesetas. Dicha compra se formalizaba el 23 de febrero de 1937, si bien se incluyó una cláusula de nulidad en previsión de que la Delegación de hacienda dispusiera otra cosa. Esta cláusula de nulidad fue impuesta por la empresa de “El Noticiero Bilbaíno” que no quería un enfrentamiento directo con el Gobierno Vasco.
“CNT del Norte”, que se presentaba como el órgano de la Confederación Regional del Trabajo - AIT, se convirtió en diario a partir del nº 37 correspondiente al 16 de febrero de 1937, habiendo mejorado sensiblemente la calidad desde fechas anteriores. Mantuvo una línea crítica respecto al Gobierno Vasco; aunque sus criticas se mantuvieron en un tono moderado y correcto la mayoría de las veces. El diario anarquista censuró en primer lugar al Gobierno Vasco por la exclusión de la CNT del Ejecutivo Vasco. “¿Por qué en Euskadi no se admite, como en otras provincias y como en el Gobierno Central de Valencia, a la CNT?” se preguntaban los anarquistas vascos en un editorial del nº 25, correspondiente al 16 de enero de 1937. El día anterior habían escrito: “La Confederación Regional del Trabajo del Norte vuelve a exigir una intervención tan amplia como su potencialidad numérica y eficiente necesita”.
Otro tema de crítica fue la falta de ligazón de la lucha antifascista dirigida por el Gobierno Vasco con los objetivos de revolución social que ellos predicaban. Si bien este aspecto se trata en editoriales y artículos específicos, se recoge en otros muchos dedicados a la unidad sindical, a la política de unidad de mando, etc. (3). “El aplastamiento del fascismo lleva inherente la transformación total y absoluta del régimen de oprobio y estigma que hemos padecido y posibilita la instauración de uno más humano” (Editorial del nº 35).
La política de incautación del Gobierno Vasco - decían - ha sido “parcial y limitadísima, con lo que se ha pretendido dar la sensación de que las aspiraciones simuladas en el movimiento manumisor van haciéndose realidad, pero esto no basta” (Ed. nº 30). Compara esta política con la de colectivizaciones llevada a cabo en las regiones catalana, levantina y asturiana, para concluir que en Euskadi la lucha antifascista beneficia únicamente a “las grandes industrias, los comercios, el moloch del régimen capitalista, sigue con sus fauces abiertas, tragándose las energías del productor de retaguardia, que gime y protesta sordamente al comprobar que sus esfuerzos no benefician todavía al pueblo por quien nuestros hermanos luchan en el frente” (“Quienes se benefician con la lucha antifascista”, 28 - 1- 1937).
De trisemanario a diario
El periódico “CNT del Norte”, en su corta vida, del 21 de noviembre de 1936 al 16 de junio de 1937, tiró un total de ciento once números (4). Fue trisemanario hasta el 16 de febrero de 1937, fecha a partir de la cual se convierte en diario. En su primera época “CNT del Norte” constaba de seis páginas, pero a raíz de una orden del Consejero de Industria (18 - 12 - 1936) que obligaba a los periódicos que pasaban de seis hojas a que se realizasen con un máximo de cuatro, sin aumentar el formato, en función de la escasez de papel, se tiró con cuatro. Desde que se convierte en diario pasa a tirarse con seis hojas, con salvo dos números sueltos que se editaron en su paréntesis santanderino, que lo hará con cuatro, y tres números de su etapa posterior que lo hará con ocho. El precio, aumentara o disminuyera el número de páginas, se mantuvo en 15 céntimos. La suscripción anual para Bilbao costaba 36 pesetas, y 42 para otras poblaciones.
En su etapa de trisemanario la cabecera tenía los caracteres en cursiva en muchos adornos. Decía “CNT del Norte”, órgano de la Confederación Regional del Trabajo - AIT. En un recuadro de la izquierda se recogía la dirección de la Redacción y de la Administración, y el recuadro del lado derecho lo reservaba para consignas y propaganda anarquista, que variaba aproximadamente cada dos números. La cabecera se reproduce con un tipo de letra más pequeño en la última página, reservando los dos recuadros para eslóganes anarquistas: “Si hay amos, habrá esclavos; si hay propietarios, habrá miserables, y si hay ricos, habrá pobres. La revolución abolirá los amos, los ricos y los propietarios”. (12 y 13 enero de 1937). Cuando se hace diario cambia el tipo de letra de la cabecera; ahora es redondilla y sin adornos, aunque conserva el mismo texto. A partir de la última quincena de febrero se suprimen los recuadros de la primera y de la última página. El 23 de mayo de 1937, “CNT del Norte” aparece con otra cabecera, un modelo más pequeño y en cursiva, que se reproduce también en la última página.
La primera página del periódico anarquista estaba dedicada a la información de actualidad e incluía un editorial, que fue realizado siempre por Valle, según las orientaciones del Consejo Regional de la CNT, salvo en una ocasión que lo realizó Fuello. La segunda página se dedicaba a información nacional y la última a noticias internacionales. El resto de las páginas se dedicaba a información nacional y la última a noticias internacionales. El resto de las páginas se cubrían con información local, avisos, comunicados y partes de guerra. Una sección casi diaria fue “Latigazos”, firmada por “Tiberio Graco”. Entre las firmas más habituales estaban Ramón Aceba, Solano Palacios, Juan Expósito, Lukazaga (seudónimo de uno de los hermanos Lucarini), Castellanos, etc. Su director fue Manuel Chiapuso.
“CNT del Norte” y la censura
El Gabinete de Prensa del Gobierno Provisional Vasco, encargado de las labores de censura en Euskadi, otorgaba especial “preferencia” al periódico anarquista “CNT del Norte”, que se autoproclamaba como el “vocero genuino del proletariado vasco”. En un editorial que llevaba por título “Periódicos de empresa y periódicos de clase” (nº 46) se quejaban de que los censores mutilasen sus artículos, “que las más de las veces han tratado de orden doctrinario y cuando más, de orientación y prevención de la retaguardia”. Ciertamente, la censura gubernamental fue pertinaz con este periódico. Fueron mutilados total o parcialmente los editoriales de los números 17, 20, 22, 23, 31, 63, 65, 73, 81 e infinidad de artículos en todos ellos. Los veinte números comprendidos entre el nº 17 y el nº 36 sufrieron la censura de al menos un artículo, llegándose al extremo con el nº 25 que fue censurado en seis artículos.
Los denuestos del diario anarquista contra la censura del Gobierno Vasco fueron constantes. “Hay en esta nave - escribían - quienes llevan el timón y la manejan imponiendo sus decisiones y sin admitir injerencias de quien tiene perfectísimo derecho a hacer oír su voz y manifestar su criterio, hoy en abierta pugna con los que han trazado la “carta de derrota del viaje emprendido”. Reclaman su derecho a expresarse como una parte de la opinión pública, “como parte integrante de la población civil y en armas”, y su derecho a criticar, incluso la labor legislativa, en la cual han visto “muy poco de avance social y mucho de consagración de lo que hay que extirpar”. Aunque dicen realizar una crítica “benevolente”, que ha llegado “al máximum de tibieza por imperativos de la guerra”, la censura cae una y otra vez sobre ellos. Sus dificultades con la censura son tales que incluso apuntan la posibilidad de pasar a la clandestinidad como épocas anteriores: “Lamentaríamos, aunque no nos asusta por estar ya familiarizados, recurrir a la clandestinidad, pero sépanlo: de nuestras normas, no habrá quien nos separe ni un ápice” (“En la brecha”, 7 - 1- 1937).
Los editoriales de “CNT del Norte” en los que se arremete contra la censura son bastantes frecuentes. Citaremos algunos párrafos entresacados a título de ejemplo. “Nuevamente y con despiadada saña fue mutilado nuestro editorial del pasado número; las huellas indelebles del fementido lápiz rojo quedaron grabadas en los surcos de nuestra prosa henchida de honradez y sinceridad” (“Coces contra el aguijón”, 2 - 2 - 1937). “Hemos visto con dolor cómo nuestros artículos, escritos con la única intención de exponer nuestra opinión con relación a los problemas planteados, sugiriendo soluciones, que podrán ser o no acertadas, mordidas por el lápiz rojo” (“Por los fueros de la verdad y la justicia”, 26 - 2 - 1937).
La incautación de los talleres de “CNT del Norte” por el Gobierno Vasco
En marzo de 1937, el Departamento de Hacienda del Gobierno Vasco comunicaba a la CNT que los periódicos “La Gaceta del Norte”, “El Nervión” y “El Noticiero Bilbaíno” iban a ser suspendidos y en sus imprentas se editarían los periódicos que no tenían. En concreto, los talleres de “El Noticiero Bilbaíno”, donde se tiraba “CNT del Norte”, eran cedidos al Partido Comunista para la edición de “Euskadi Roja”. A “CNT del Norte” se le adjudicaban los talleres de “El Nervión”, anulando así la compra que habían hecho los anarquistas a Alejandro Echevarría. Esta incautación es la causa de que “CNT del Norte” dejara de editarse desde el 23 de marzo al 29 de abril de 1937, fecha en la que reanuda su edición tirándose en los talleres de “El Nervión”. La CNT interpretó este hecho como un intento del Gobierno Vasco de mejorar la posición de “un sector determinado (se refiere al PC de Euskadi) en detrimento y con notable perjuicio de otro”, caracterizado por su “antifascismo y desprecio absoluto a todas las situaciones de privilegio” (“Contra toda ley”, 8 - 4 - 1937).
En este intervalo, el periódico “CNT del Norte” se traslada a Santander. La redacción provisional se instala en la Calle Concordia nº 15 de aquella capital hasta finales de abril, que vuelve a Bilbao a la calle Ronda nº 32. En su periplo santanderino el periódico anarquista sólo se editó en dos ocasiones: el 8 y el 14 de Abril de 1937, fechas correspondientes a los números 69 y 70, si bien por error tipográfico el nº 69 aparece con el nº 60.
Línea del periódico
“CNT del Norte” tuvo dos etapas bastante diferenciadas. Por una parte, un periódico ideológico que abarcó desde la fecha de su aparición hasta la primera semana de mayo de 1937, en el que el diario anarquista se dedicó fundamentalmente a una exposición de su política. Por otra, un período de agitación propagandística, en el que trató de movilizar a los ciudadanos vizcaínos contra el Ejército rebelde que se encontraba a las puertas de Bilbao.
Durante el período ideológico, la línea editorial se centró casi exclusivamente en seis temas: la exclusión de la CNT del Gobierno Vasco, siendo una fuerza social, sindical y militar importante; la necesidad de unión de todas las fuerzas sindicales, Solidaridad de Trabajadores Vascos, Unión General de Trabajadores y la Confederación, si bien tras el acuerdo de unidad, a nivel nacional, entre el sindicato socialista y anarquista, el 1 de mayo de 1937, se centrará más en la unión con UGT, aunque no olvide la tercera fuerza sindical; la indisolubilidad de la lucha antifascista con las transformaciones sociales económicas; la comparación entre la colectivización de los medios de producción en otras regiones y la supervivencia en Euskadi del modelo económico anterior a la guerra civil; la lucha contra la burocracia, la corrupción y toda forma de amoralidad; la necesidad de mando único para ganar la guerra; y por último, la desconfianza y crítica a la Sociedad de Naciones y al Comité de No Intervención sobre las medidas que tomaban respecto a la guerra civil española, haciendo una llamada en contrapartida al verdadero internacionalismo proletario.
El período propagandístico se abre aproximadamente en mayo de 1937 y durará hasta que se sobrepase la crisis del Gobierno Central. En este período se editorializa poco o nada, y aparecen, por el contrario, los grandes titulares de primera plana que tratan de convertir a “CNT del Norte” en un agitador colectivo. He aquí algunos de ellos: “Bilbao como Madrid. Inexpugnable” (nº 73), “Para vencer esta consigna. Ni un paso atrás” (nº 75), “Acabará la guerra en cuanto hagamos fracasar del todo la ofensiva facciosa contra el pueblo vasco” (nº 76), “Euzkadi es invencible” (nº 77), “Todo para ganar la guerra y ser libres” (nº 78), “Bilbao entero en pie de guerra” (nº 80), “Si sabemos defender Euzkadi... no pasarán” (nº 80), “En pie hasta el fin” (nº84). A partir del nº 89, correspondiente al 21 de mayo de 1937, desaparecen los grandes titulares de agitación, aunque vuelven en algún número suelto (nº 89, 91 y 102). Los dos últimos números de “CNT del Norte” , anteriores a la caída de Bilbao, recogen nuevamente dos titulares: “¡ Bilbao no debe ser del fascismo! ¡ En nosotros está el evitarlo! Evitémoslo, si no queremos sucumbir” (nº 110) y “Así se defiende Bilbao. ¡ Viva Bilbao antifascista y liberal” (nº 111).
La crisis del Gobierno Central, y la formación de uno nuevo presidido por Negrín, en el que no van a participar los largocaballeristas y cenestistas, modificará los aires propagandísticos del diario “CNT del Norte”. A partir de ese momento se priorizará por un tiempo la llamada a la unidad obrera, fundamentada sobre todo en la declaración suscrita, el 1 de mayo de 1937, por el Comité Nacional de la CNT y la Comisión Ejecutiva de la UGT en la que se incitaba a “estrechar relaciones de cordialidad hasta conseguir la unidad sindical del proletariado”. Esta política de unidad obrera se hace especialmente insistente. “No cejaremos en nuestra campaña; no cejaremos, no, hasta que la veamos convertida en realidad. Puede tachársenos de machacones, pero nosotros seguiremos la recta emprendida de unificación proletaria” (“Unión, Unión”, nº 88). Esta unidad significaría también la dirección de la guerra bajo unos interés acordes con los de las clases trabajadoras. “ La UGT, SOV y CNT, son los puntales que consolidarán el triunfo. ¡CNT, UGT, SOV, a unirse, a cumplir con el deber que la hora impone! ¡ Unión, Unión, Unión, que equivale a Victoria, Victoria y Victoria! (nº 82, 13 - 5 - 1937).
En este periodo de efervescencia propagandística sobreviven algunos temas de la etapa anterior y se tocan otros nuevos, pero su peso específico es escaso. Quizás habría que destacar de entre ellos el relativo a la defensa del sindicato anarquista y a la contestación de las críticas que se le hacían tras la formación del Gobierno Negrín. Es posible que la necesidad de marcar sus diferencias ideológicas con los demás partidos políticos y sindicatos, así como sus orientaciones políticas, sea la causa de que nuevamente, a partir del nº 91, reanuden los recuadros propagandísticos con un acusado carácter colectivista y anticapitalista. El 16 de junio de 1937, poco antes de que entrarán las tropas franquistas en Bilbao, salía el último número de “CNT del Norte”.
(1) Editorial del nº 48, correspondiente al 27 de febrero de 1937.
(2) El Gobierno Vasco obligaba a la empresa editora de “El Noticiero Bilbaíno” a que sacará el periódico para dar una imagen de liberalismo y pluralidad informativa en el País Vasco. De hecho, se tiraban unos quinientos ejemplares, se vendían muchos menos y su balance era altamente deficitario.
(3) “Horizontes claros”, nº 33: “Los sindicatos, base de la futura sociedad”, nº 34: “Vivamos de realidades”, nº 35, etc.
(4) Aunque aparecieron ciento once números de “CNT del Norte”, la numeración tiene saltos y repeticiones. El nº 26 no salió, apareciendo dos nº 28 para corregir la numeración. La repetición del nº 36 hace que se salte el nº 39. Igual sucede con el nº 40, que salió dos veces, suprimiéndose el nº 51. Los números 69 y 104 tampoco existen, ya que salieron con números anteriores, y el último, además, con fecha equivocada.
sábado, 8 de diciembre de 2007
La historia del esperanto en el País Vasco peninsular
Rafael Blanco Arbe
Jatorrizko bertsioa euskaraz
Al dar comienzo a este artículo sobre el esperanto, en primer lugar debo advertir que voy a circunscribirme al País Vasco peninsular, por haberme resultado imposible obtener datos sobre la realidad de la otra vertiente de los Pirineos.
Este artificial lenguaje internacional llamado esperanto fue ideado y creado en Varsovia, en el año 1887, por el médico Lazaro Ludoviko Zammenhof, y no tardó en extenderse entre los distintos círculos sociales, ideológicos y religiosos de toda Europa, principalmente en Polonia, Rusia, Alemania y Suecia.
Así las cosas, no es de extrañar que en el año 1905 se fundara en Sestao, en un ámbito eminentemente obrero, la sociedad esperantista “Fido, scienco kaj tradicio”, presidida por Florencio Eskibela.
Tras esta pionera entidad se crearon sucesivamente otras asociaciones más; en 1906 en Bilbao, Portugalete y San Sebastián, y cuatro años más tarde, en 1910, en Pamplona (Grupo Esperantista de Pamplona), en la calle San Nicolás. A señalar que en el año 1909 empezó a editarse, en Bilbao, la revista “Nova Sento”.
Argazkia
Grupo Esperantista de Pamplona, 1912.
Durante sus primeros años de expansión, el esperanto fue aumentando el número de adeptos vascos de una manera espectacular. Según lo indicado en el anuario de los Esperantistas de España de 1911, aquel año había en Bilbao cerca de 300 esperantistas, y aproximadamente un centenar en San Sebastián. Claro que los esperantistas no sólo se concentraban en las grandes urbes, sino también en ciudades menos pobladas (Algorta, Tafalla, Santurtzi, Tolosa, etc.) y en pequeñas villas (Leza, Beizama, Arrona o Caseda, entre otros). Entre los esperantistas, además, había personas de renombre, como por ejemplo José Félix Lequerica e Isaak López-Mendizabal.
Los años del intervalo entre las dos guerras mundiales fueron muy fructíferas para el movimiento esperantista, tanto mundial como vasco, tanto es así que en 1924 tuvieron lugar en Bilbao el 2º Congreso Ibérico del Esperanto y el 4º de España. En 1935, por su parte, Teodoro Elizondo tradujo al euskera el manual "Esperanto-Slosilo", donde además del diccionario de rigor se recogen las dieciséis normas básicas del esperanto y consejos para su correcta pronunciación.
La guerra civil española y la segunda Guerra Mundial decretaron la prohibición y la persecución del esperanto y de los esperantistas. Al igual que lo hicieran Hitler y Stalin, Franco impuso durante varios años una severa interdicción. El esperantista bilbaíno Eduardo Larruy recuerda perfectamente de aquellos años, e incluso una ocasión en que los franquistas tiraron a la basura la estrella de cinco puntas que presidía la sede esperantista -también cómo la recuperaron-. Fue una dura época para la supervivencia del esperanto, y también para otros múltiples ámbitos.
En la década de los 50, aprovechando las pequeñas ranuras que el franquismo dejaba abiertas, el esperantismo, paulatinamente, empezó a recobrar sus fuerzas: en la sede de Barrenkale de Bilbao volvieron a retomar las clases, y en Vitoria/Gasteiz se fundó la Federación Esperantista de Álava, donde, en palabras del señor Daubagna, en determinadas ocasiones se presentaba a clase algún que otro inspector de policía, y no con la intención de aprender gramática, precisamente.
El esperanto tuvo su apogeo en Gipuzkoa en la década de los 60, cuando Eibar y Ordizia organizaban cursos de aprendizaje y su conocimiento se extendía entre los círculos laborales. De hecho, en el año 1964 Ordizia fue escenario de un congreso sobre el esperanto, en el que se dieron cita esperantistas procedentes de diversos territorios.
En Bilbao, por su parte, el lenguaje internacional prosperaba a pasos gigantes. Juan de Juanes publicó el manual Método Bilbao, un libro didáctico que fue varias veces reeditado y que se convirtió en el predilecto de muchos estudiantes. En esta misma época, además, Gabriel Aresti dedicó a un allegado suyo el poema “Fido kaj Espero”, titulado en esperanto pero redactado en euskera. Que nosotros sepamos, Aresti, aunque políglota, no sabía esperanto, pero, en cualquier caso, conocía a muchos esperantistas.
En la década de los 70 sucedió una cosa muy curiosa, cuando el italiano Renato Corsetti, actual director de la asociación Universala Esperanto Asocio, decidió traducir la letra de varias canciones vascas al esperanto. Lo hizo valiéndose del castellano, porque él no sabía euskera. Pues bien, resulta que la cantante Marcela grabó un disco en el que incluía, junto con otros cantos de Cataluña y Galicia, las canciones vascas en cuestión. Así, gracias a esta producción, canciones como el "Txoria-txori" de Laboa y Artze son hoy muy conocidas entre los esperantistas: “Se giaj flugiloj mi tondus for, gi flugi ne povus plu...”.
En el año 1987, un grupo de jóvenes vitorianos que a mediados de los años 80 se propuso aprender este lenguaje internacional, fundó la asociación "Alava Esperanto Asocio" con sede en la calle Zapatería, donde organizaban múltiples actividades (conferencias, una pequeña biblioteca, cursos, preparación de viajes, etc.). Aquel mismo año, además, comenzaron a editar el periódico "Kvodlibeto". Por otra parte, en 1990, los esperantistas de Pamplona fundaron la Asociación Esperantista de Navarra.
Tanto los finales de la década de los 80 como los principios de los 90 fueron muy importantes en lo que a las publicaciones periódicas se refiere. En el año 1989 se fundó la asociación "Eusko Esperanto Asocio", y, con ella, la revista "Kuspe", que si bien en un primer momento se editaba en esperanto y en euskera, con el tiempo pasó a publicarse sólo en esperanto. Con el objeto de informar sobre distintos aspectos del esperanto, por otra parte, durante varios años se publicó en castellano y en euskera la edición "Internacia Lingvo", y, bajo la finalidad de presentar la cultura vasca a los esperantistas, "Euska Kverko", escrita íntegramente en esperanto y distribuida, principalmente, en los países de Europa.
Tampoco en lo que respecta a los libros el desarrollo ha sido nada desdeñable. En el año 1990, el escritor Aitor Arana publicó "Esperantoa Ikasgai", la primera obra didáctica sobre el lenguaje internacional dirigida a los euskaldunes, tras el manual Esperanto-Slosilo. Pero no fue ésa la única aportación del autor legazpiarra, ya que tomó la decisión de traducir en ambos sentidos. Así es como se vio traducida al esperanto la obra “Behi euskaldun baten memoriak” de Bernardo Atxaga (“Memorajoj de euska bovino”), y se editó un clásico de la literatura esperantista, como es “Vivo de Bervala sentaugulo”, del francés Louis de Beaucaire, en euskera (“Bervalen gertatuak”).
En el año 1999, el grupo "Alava Esperanto Asocio" publicó una sencilla pero hermosa obra colectiva de Istvan Ertl, Inaxio Lopez de Arana, J. M. Sarasua y J. M. Fernandez, que formaba parte de la colección “Omage al Ignacio Aldecoa”. En ella se recogen dos cuentos del citado escritor vitoriano traducidos tanto al esperanto como al euskera. Por otra parte, en el año 2001, la editorial brasileña Fonto publicó la obra “Haur besoetakoa” ("La Baptofilino") de Jon Mirande, traducida por Jose Mari Sarasua.
Al día de hoy, en varias ciudades del País Vasco, se imparten clases de esperanto, como por ejemplo en Vitoria/Gasteiz, Bilbao, Alsasua o Pamplona. A destacar, por otra parte, que en el año 2001 la Universidad del País Vasco organizó en Bilbao un curso oficial sobre esta lengua.
Del mismo modo, no podemos dejar sin mencionar las jornadas y encuentros que a lo largo de estos últimos años se han venido organizando en nuestro entorno; por ejemplo, los Congresos de Esperanto de España celebrados en 1989 en Bilbao y en Vitoria/Gasteiz, los encuentros juveniles de esperantistas españoles de HEJS Renkontigo de 1989, y el Seminario de esperantistas juveniles de Europa, TEJO-KER, de 1999, que versó sobre los Derechos Humanos.
Pero la narración del desarrollo del esperanto no acaba aquí. De hecho, en el mes de agosto Bilbao acogerá el Congreso Europeo del Esperanto, para el cual ya se han inscrito cerca de 150 esperantistas. Y, aunque no somos capaces de adivinar qué nos depara el futuro, lo que sí podemos asegurar es que cada vez falta menos para nuestra próxima cita, y que constituirá una magnífica ocasión para disfrutar de la cultura esperantista.
Angiolillo
Lakabe
viernes, 23 de noviembre de 2007
Sindicato Avance Marino
BREVE HISTORIA DEL SINDICATO DE LA PESCA DE CNT “AVANCE MARINO” DE TRINCHERPE - PASAJES DE SAN PEDRO (GUIPÚZCOA)
Trabajo realizado por José Ignacio Orejas Pérez, publicado en el periódico CNT, en los números 184 y 185, en julio y agosto de 1995.95
Asteazkena 2004-ko abenduaren 1.a, CNT Gipuzkoa
La pesca de Pasajes de San Pedro es industrial. La empresa más potente es la PISBE, con sus 4 bacaladeros y sus depósitos. La pesca del bacalao en Terranova duraba meses y el modo de reclutamiento no era como el de los pescadores, pues se enganchaban obreros que nada sabían del mar y que aportaban un espíritu de lucha y defensa de sus intereses que no estaba presente en toda la zona pesquera. Esto hacía que Pasajes fuera el motor de reivindicaciones y luchas que irradiaban hacia otros puertos.
Los barcos sólo paran en el puerto para reparar y aprovisionarse. Los pescadores no tienen apenas tiempo de pasar con sus familias. Hay falta de mano de obra, al principio, pues no bastaban los arrantzales vascos para cubrir las dotaciones de los barcos y la demanda de pescado era alta. Los patronos reaccionan, traen a pescadores de otras tierras, fundamentalmente gallegos, como mano de obra barata y dócil. La mayor parte de ellos vivirán en Trincherpe, en un extremo de Pasajes de San Pedro, que pasa a ser llamado la “quinta provincia gallega”.
Trincherpe se convierte en un polvorín. Se construye muy rápidamente, sin planificación, generándose múltiples problemas urbanísticos, de salubridad, etc... Los armadores, para atraer a la mano de obra, crean y construyen casas para sus pescadores. La flota de Pasajes, numerosa y bien equipada, desempeña un papel de primer orden en la economía de la región.
En 1931 se produce un nuevo conflicto de los pescadores de Pasajes. Aprovechando el entusiasmo abrileño, con el advenimiento de la República, los pescadores exigieron nuevas condiciones de trabajo y salario. Quieren acabar con las jornadas de trabajo prácticamente interminables, contra los bajos salarios, mejorar las duras condiciones de trabajo en los confines del Gran Sol. Los pescadores pasan allí muchas semanas en condiciones deplorables de habitabilidad.
La negativa patronal a estas reivindicaciones no se hace esperar y los pescadores declaran la huelga. Esta se prolonga peligrosamente. El hambre se instaló en los hogares obreros. Se hacen necesarias nuevas medidas de fuerza y se llama a la solidaridad de los sindicatos obreros de San Sebastián.
Al conflicto en sí, hay que unir la lucha que libran los socialistas y comunistas por dominar la clase obrera. El secretario general del Sindicato de Pescadores de Pasajes, afecto a la UGT, es Juan Astigarrabia, comunista, que luego será consejero de Obras Públicas del Gobierno Vasco durante la guerra, y expulsado del PCE por su actitud pronacionalista en el mismo. Obtuvo ese puesto tras una lucha épica con el candidato socialista. Las disputas se suceden, también en el seno de la Federación de Sociedades Obreras Autónomas de San Sebastián, donde los comunistas van ganando posiciones. Los socialistas son pro - gubernamentales. Los comunistas acusan a los primeros de apagafuegos y contrarrevolucionarios.
En plena huelga, los comunistas, queriendo forzar la mano de los socialistas, pide a la FSOA de San Sebastián que declare una huelga general en solidaridad con los pescadores.
La CNT será la única central obrera que apoye a los comunistas, pues la UGT donostiarra descarta la huelga general. Los militantes comunistas de UGT y los anarcosindicalistas de la CNT se embarcan en un empeño difícil: imponer la huelga general a pesar de la oposición socialista. Tampoco Solidaridad de Obreros Vascos secunda la huelga.
La acción es oportuna, decidida y dura, pero rentable para la CNT. Se producen situaciones de violencia en ciertos puntos contra obreros recalcitrantes. En la ebanistería de Torrijos, patrón obrero y dirigente socialista muy influyente, los huelguistas son recibidos con tiros de escopeta que produjeron heridos leves. CNT y los comunistas van extendiendo la huelga.
El 28 - V - 31 la jornada termina en tragedia. La marcha de protesta de los pescadores a San Sebastián es prohibida por el gobernador civil Aldasoro. Los comunistas hacen caso omiso de la prohibición y organizan la marcha. Es una de las manifestaciones más irresponsables organizada por los comunistas en plan tremendista. Embarcan a los trabajadores y sus familias en una masacre estúpida. El gobernador Aldasoro, abogado, excelente persona que había defendido con anterioridad y gratuitamente en toda ocasión a los anarcosindicalistas, mandó establecer dos barreras: la primera, compuesta por soldados en el Alto de Vinagres.
El jefe del primer destacamento, que no quiso verse involucrado en un conflicto social, no se atrevió a ordenar “¡ Fuego ¡”. Los manifestantes, enardecidos por superar esta primera barrera, emprenden la bajada hacia Ategorrieta. El gobernador, presionado por el alcalde de San Sebastián, Sasiain, manda disolver la manifestación a la altura del Reloj, en el depósito de tranvías, en la bajada de Miracruz. Los guardias civiles disparan. Los manifestantes retroceden despavoridos dejando en la carretera 6 muertos y varias decenas de heridos.
Ante la masacre, la huelga se vuelve verdaderamente general, de forma espontánea. Dura tres días. Hay mítines, manifestaciones de protesta y huelgas, en el País Vasco y en toda España.
Los pescadores de “Avance Marino”, considerándose manipulados por el PCE destituyeron a Juan Astigarrabía y se adhieren a la CNT, que pasa a ser el sindicato más importante de Trincherpe. Las distintas fuentes discrepan en el número de afiliados (de 1200 a 2500). Son cifras exageradas, pues una carta de fecha 20 - X - 35 de la Federación Comarcal de Guipúzcoa afirma tener 1271 afiliados en la provincia. CNT tiene fama de ser el sindicato más combativo.
El primer secretario general, provisional, del nuevo sindicato pesquero de CNT es J. Marín, buen conocedor de la vida del marino. Su labor primera será la de restablecer la moral de los sindicados, destrozada por la tragedia.
Debido al gran número de problemas sindicales, económicos e, incluso, familiares (mientras los pescadores estaban en la mar) que el secretario general tiene que resolver, la CNT de San Sebastián pide al Comité Nacional que envíe a un militante cualificado, competente y avezado en las luchas sindicales para dirigir “Avance Marino”. El cargo es retribuido (único caso de liberado en la CNT del País Vasco de la época).
La CNT envía al gran militante de la regional del Centro Miguel González Inestal. Gran orador y organizador, preparado para las relaciones públicas, efectúa una labor muy meritoria: defiende a los afiliados frente a los armadores, resuelve asuntos administrativos...aparte de las relaciones con las familias de los marinos. Prestigia mucho, por sus dotes de oratoria, al sindicato “Avance Marino” y consigue aumentar sus efectivos. Asimismo contribuye al desarrollo de la Federación Local de San Sebastián y de la Comarcal guipuzcoana de CNT. Junto a él, otro militante activo de CNT, también recordado hoy día entre los mayores del pueblo, es Ageitos.
Miguel González Inestal impulsa, en 1933, la edición del periódico “Avance Marino” - La Voz del Marino”, del que es director y redactor principal. Este periódico cuenta con la colaboración de militante significados de San Sebastián como Alquézar, Miranda o Segura. “La Voz del Marino” se lee en los puertos guipuzcoanos de Orio, Zumaya, Motrico; y, en Vizcaya, en Lequeitio, Ondárroa y Bermeo.
“La Voz del Marino” era, en principio, mensual, aunque no se respetaban las fechas. Su tirada era de 1000 a 1500 ejemplares. Supone un revulsivo por la falta de publicaciones en las zonas pesqueras que despierten del letargo a los trabajadores del mar, vinculados a las cofradías de pescadores, organismos con relente capitalista y religioso, ya que en sus manifestaciones no faltaba la clásica celebración de misas para proteger a los marinos de la furia del mar y del pecado cuando pisaban tierra, pero que nunca organizaban actos para pedir mejoras de salario y de condiciones de trabajo.
“La Voz del Marino” trata en sus páginas los problemas de la pesca y de los pescadores; contiene artículos de economía, de sociedad, actualidad... González Inestal, que era autodidacta, sabe ponerse a la altura de las necesidades intelectuales de los trabajadores. No descuida el plano combativo y predica la revolución en el sector pesquero. Este periódico desaparecerá poco antes de VII - 36 debido a la especial tensión que viven los sindicatos de CNT, ante la inminencia de un golpe militar.
El 25 - II - 34 se produce una nueva huelga de los pescadores de Pasajes de San Pedro. Estos obtienen importantes mejoras. Crece la afiliación. Posteriormente, se desarrollarán varios conflictos laborales en agosto de 1935 (que finaliza a finales del mes o principios de septiembre) y en junio de 1936.
El 8 - VIII - 35 una plenaria regional de la CNT del Norte se hace eco de los problemas de legalización del Sindicato de CNT de Pasajes debido a las exigencias que plantea el gobernador civil. El Comité Regional del Norte se dirige al Comité Nacional para consultarle sobre este caso.
Sobre estas fechas (agosto de 1935) la Federación Nacional de la Industria Pesquera de CNT se pone en contacto con “Avance Marino”. El CR de CNT del Norte insta a las Comarcales (Vizcaya, Guipúzcoa y Cantabria) para realización de propaganda cerca de los pescadores para organizar en la FNI Pesquera a todos los sindicatos interesados. En este empeño seguirán los siguientes meses. Toman incremento los sindicatos de la FNI Pesquera.
Poco antes de julio de 1936 González Inestal deja la secretaría general de “Avance Marino” que asume Juan Varela.
Tras la sublevación militar fascista, el Sindicato de Pescadores de CNT tiene una destacada participación en las acciones militares defensivas de los milicianos guipuzcoanos. Muchos hombres de “Avance Marino” salen a luchar junto al comandante Garmendia y José Luis Otero, representante de CNT en la Junta de Defensa de Guipúzcoa, a los frentes de Tolosa y Beasain. Al enterarse de que los militares salían de los cuarteles de Loyola, vuelven y entran en la capital por Ayete para hacer fracasar la sublevación en San Sebastián.
El 21 de julio varios hombres de “Avance Marino”, armados con pistolas y bombas, asaltan al torpedero “Xauen” anclado en el Puerto de Pasajes. La tripulación no ofrece resistencia. El comandante se declara republicano. Registran el barco. Ponen rumbo a San Sebastián. Anclan en la Concha. Su misión es bombardear con los cañones del “Xauen” los edificios donde los rebeldes se habían hecho fuertes: el Gran Casino, Hotel María Cristina y el Gobierno Militar.
Este bombardeo fue poco destructivo y con errores monumentales sobre objetivos no militares, pero tuvo un gran efecto desmoralizador entre los insurrectos.
Tras la rendición de los cuarteles de Loyola, foco rebelde, CNT consigue hacerse con gran parte del armamento de los mismos, resarciéndose con ello de la marginación patente en el reparto del armamento incautado por las fuerzas populares a los facciosos con anterioridad. Una parte de este material militar es almacenado en la sede de “Avance Marino”. Desde allí, y según las necesidades bélicas, CNT entregará parte del mismo a la Comisaría de Guerra de la Junta de Defensa de Guipúzcoa para su utilización en el frente.
Trincherpe se convierte así en una base de preparativos de guerra. Las mujeres llevan al sindicato botellas para llenarlas de gasolina y fabricar bombas incendiarias rudimentarias. En poco tiempo juntan cientos de cascos. Hacen más ruido que daño, pero tienen un indudable efecto psicológico.
La radicalidad de los “gallegos de Trincherpe” es tan notoria que las clases pudientes de Pasajes de San Pedro temen que vayan a incendiar la iglesia de San Pedro. Este incendio no se produce. A los “gallegos” se achaca también la muerte del párroco de Pasajes, acontecida por entonces, ignorándose su autoría.
Los marineros de CNT de Trincherpe también participan en otra operación, que se llamará “Frente en la montaña”. Esta idea la conciben destacados jóvenes militantes de la CNT donostiarra (Manuel Chiapuso, Juan Rivera, José Iglesias y, sobre todo, Félix Liquiniano) con el objetivo de “defender las montañas para salvar los valles” y es asumida por los militares republicanos Sanjuán y su ayudante Montaud, ambos enviados por el Gobierno para dirigir las operaciones en Guipúzcoa. Se trata de coger a los requetés por detrás. Es una operación arriesgada que se trama tras el fracaso de la toma de Oyarzun, ocupada por los facciosos. El objetivo era cortar el suministro de la retaguardia navarra a las posiciones rebeldes en Oyarzun. Un grupo numeroso de pescadores son movilizados para la montaña.
La nueva situación política propició ciertos cambios en las relaciones de producción de la flota pesquera de Pasajes, aún no suficientemente estudiados, en los que los trabajadores obtienen un mayor protagonismo. Según Manuel Chiapuso se echa a los patronos y se da un caso de colectivización, como se produce en la mayor parte de la zona republicana y a iniciativa de CNT. En cualquier caso, es muy posible que la industria pesquera estuviese bastante intervenida por los sindicatos. El sindicato “Avance Marino” organiza el trabajo y entrega la producción a las autoridades. Crea dos turnos de 30 hombres cada uno en la PISBE para que el bacalao en existencias pueda ser consumido por la población. Varias parejas de barcos son enviados a la mar para capturar pescado con que abastecer a los hospitales y enfermos de San Sebastián y Guipúzcoa, pues el puertecito de la Jarana suministraba poco pescado.
En agosto de 1936, en plena batalla en la frontera (Irún, San Marcial), el secretario general de la Federación Pesquera y un representante del Comité Regional de Cataluña, ambos de CNT, se ponen en contacto con la Regional del Norte de CNT y con autoridades del Comité de Defensa de la República, con vistas a efectuar un trueque de pescado capturado por la flota vasca a cambio de otros artículos alimenticios indispensables para la población vasca. La Federación de Industria Pesquera de CNT (que agrupaba a los sindicatos pesqueros de CNT de toda España) tuvo un importante desarrollo y cumplió su papel en la economía del país.
La evacuación de San Sebastián, el 13 de septiembre, y, por consiguiente, de Pasajes, conlleva el traslado de la industria de la pesca a El Abra del Gran Bilbao. No se evacuan los barcos a San Juan de Luz, pues se quiere seguir la lucha. Tampoco se va a puertos reducidos como Zumaya, Ondarroa o Bermeo, ya que no pueden acoger la gran cantidad de parejas que constituyen el acervo pesquero de Pasajes.
Con la militarización de las milicias, numerosos pescadores de Trincherpe se enrolaron en el Batallón Celta, controlado por CNT.
Al entrar en El Abra, los barcos son cacheados. Las autoridades esperan encontrar los fusiles cogidos en el cuartel de Loyola. Les pillan 28 fusiles y 22000 ptas. (fruto de la actividad pesquera colectivista y del cobro de pagas que les hizo efectivas poco antes la JDG). Se inicia una campaña de denigración contra CNT por este asunto. En adelante las relaciones entre “Avance Marino” y Gobierno Vasco serán tensas.
Los pescadores y sus familias pasan a engrosar las cifras de los refugiados provenientes de Guipúzcoa. Allí, ya constituido el Gobierno Vasco, hay tensiones con éste con respecto a la organización de la producción pesquera. El Gobierno Vasco opera contra los intereses obreros.
Son momentos delicados en que coinciden 2 circunstancias: 1º el problema de suministrar alimentos a una gran masa de población cercada por los sublevados por tierra - y que dominan ampliamente el aire y el mar -; y 2º la intromisión del Gobierno Vasco en una industria, en gran medida gestionada por los propios trabajadores, que ven con recelo a aquél. Añadamos que el Gobierno Vasco no contaba con representación de CNT, fundamentalmente por la negativa de los nacionalistas.
Estas tensiones y los acontecimientos que se van precipitando vertiginosamente le desbordan a Juan Varela, por lo que dimite de la Secretaría General del Sindicato “Avance Marino”. Le releva José Pérez, militante cenetista donostiarra y músico de la Banda de Música de San Sebastián. José Pérez se encarga de solucionar el contencioso con el GV por los problemas pesqueros.
Un decreto (¿23 - X - 36?) del Gobierno Vasco sobre incautación de la industria pesquera de Guipúzcoa, que estaba en poder de los obreros, lo tramita y negocia en nombre de CNT José Iglesias. El 27 - X - 36 se reúnen los compañeros de “Avance Marino” en Erandio en asamblea general para tratar de la cuestión del decreto del G. Vasco.
Tras la caída de Bilbao, el 19 de junio de 1937, no se sabe más de este sindicato, ni de sus afiliados. Hoy no se tiene noticias de ningún superviviente cenetista en Pasajes. Las razones hay que buscarlas en 3 causas principales:
1ª/ En 1936 eran hombres de cierta edad, por lo que es fácil suponer, la gran mayoría habrá fallecido.
2ª/ La evacuación de Pasajes a El Abra (Vizcaya) fue, con seguridad, mayoritariamente secundada por los afiliados a una sindical con una trayectoria de fuerte combatividad y sus familias.
3ª/ Las vicisitudes propias de la guerra (los bombardeos, la necesidad y el hambre, el combate de muchos en el frente,...) y la represión franquista acabaron con la mayoría de los hombres de "Avance Marino” y dispersaron a los supervivientes fuera de Guipúzcoa y del País Vasco.
Fuentes de información
1/ Libros
“Los Anarquistas y la Guerra en Euskadi. La Comuna de San Sebastián”. San Sebastián, 1977. Txertoa.
“El Gobierno Vasco y los Anarquistas. Bilbao en Guerra”. San Sebastián, 1978. Txertoa.
“Oposición popular y cárceles en la República”. San Sebastián, 1980. Hordago.
Todos ellos de Manuel Chiapuso Hualde.
“Un siglo de anarcosindicalismo en Euskadi”. [Folleto con ocasión del VII Congreso de CNT]. Bilbao, 1990. Editado por CNT.
2/ Testimonio (cartas, memorias y entrevistas) de:
Dionisio Alberto Jiménez Fernández, secretario del Comité Comarcal de Vizcaya de CNT en el período octubre - 34 / junio - 37.
Manuel Chiapuso Hualde, secretario en funciones de la Federación Local de San Sebastián de CNT (julio a septiembre - 36) y más tarde responsable de la Comisión de Prensa y Propaganda del Comité Regional del Norte de CNT (septiembre - 36 / junio - 37).
Memorias de Fermín Arce (ya fallecido), militante de CNT de Sestao y periodista de “El Nuevo Galindo”, “La Tarde” y del “CNT del Norte”.
José María Domínguez Larrañaga y otros vecinos de Pasajes.
3/ Documentos históricos:
Actas del Comité Regional del Norte de CNT de fechas 7 - 1 - 34 al 10 - X - 36. Archivo Histórico Nacional de Salamanca.
lunes, 19 de noviembre de 2007
Manuel Chiapuso
Manuel Chiapuso Hualde
San Sebastián 14-IV-1912 - Baracaldo 29-XI-1997 tras un accidente de coche.
Pasó su niñez en el valle de Zubieta, caserío de Urnieta, en las cumbres de Buruntza, Adarra y Ventas de Garate, lejos de sus padres, anarquistas exiliados en París. Asistió a la escuela hasta los trece años con Juantorena de la Escuela Moderna con aprovechamiento, pero optó por el trabajo y rechazó la opción del seminario. En CNT desde los 19 años. Le gustaba el teatro y formó en una compañía de aficionados.
En los años republicanos Manuel Chiapuso fue uno de los fundadores y el primer secretario de las JJLL guipuzcoanas, luchó activamente en el movimiento obrero (huelgas de tranvías, espectáculos, construcción, etc) y conoció las cárceles de Alcalá, Ondarreta, Ocaña y San Miguel de los Reyes (1932 - 1935). Intervino en la fundación del vocero Crisol (1935) y en 1935 - 1936 colaboró en La Revista Blanca.
Iniciada la guerra pasó a primer plano: intervino en la toma del cuartel de Loyola y en diversas acciones bélicas (Aya, San Marcial, Irún, Puncha), fue vicepresidente de la comisaria de Trabajo de la Junta de Defensa de Guipúzcoa y secretario de la CNT de San Sebastián hasta la caída de la ciudad en septiembre de 1936, de donde, herido, marchó a Durango; luego, en Bilbao (octubre de 1936), asumió la secretaria de propaganda del CR de CNT realizando una importante labor: fundó Horizontes y CNT del Norte. Partidario de entrar en el Gobierno vasco (entrevista con Aguirre en mayo de 1937) no consiguió doblegar a los defensores de la postura contraria (Rivera) y la CNT vasca, en consecuencia, mostróse ortodoxa.
Derrumbado el frente norte parece que se asentó en Barcelona como representante de la CNT del Norte en el CN de CNT y fue delegado confederal en el Ministerio de Trabajo republicano. Tras la derrota vivió los campos de concentración en Francia (de los que escapó en tres ocasiones) y arrostró muchas vicisitudes que le separaron durante largos tiempos de su compañera María: en 1942 en Lorient reclutado por la fuerza por la organización nazi Todt, luchó en la resistencia francesa (Bayona y Toulouse) para, en 1944, asentarse en Biarritz.
Vencidos los alemanes, intervino en la reconstrucción de CNT y colaboró en la organización de pasos de frontera cara a una invasión de España. Formó parte de las filas de los posibilistas y estuvo incluso a favor de la participación de los libertarios en política: nombrado para el CR del Norte en mayo de 1945, en el pleno regional de noviembre de 1945 en Bayona se le nombra para representar a CNT en el Consejo Consultivo Vasco y secretario provisional hasta la llegada de Aransáez, salió del Pleno Regional de la CNT del Norte (Bayona, noviembre de 1946) como secretario regional y encargado de la representación de CNT en el Consejo Consultivo Vasco (reuniones de abril y septiembre de 1946). Secretario administrativo del Subcomité nacional de CNT en Toulouse (1947 - 1948), en el pleno regional de enero - febrero de 1948 apoya a Martínez Prieto en su propuesta de traer al CN a Francia, y llegó a firmar un documento pro partido libertario en enero de 1948.
Finalmente se asentó en la región parisina, estudió en La Sorbona (1949 - 1950) y se dedicó a la enseñanza de lenguas y literatura. A partir de entonces su militancia se difumina hasta la década del 70 y siguientes. En los últimos años del franquismo viajó en varias ocasiones al interior para coordinar a los compañeros de Guipúzcoa y Álava. Siguió interesado por las cuestiones libertarias, sobre todo como conferenciante y escritor. Colaboraciones en Askatasuna, CNT, Polémica, Tiempos Nuevos de Toulouse (1945). Autor de : Los anarquistas y la guerra en Euskadi. La comuna de San Sebastián (San Sebastián, 1977), Bosquejos, La ciencia y el joven libertario (Bayona, 1946), Délire et rétrovision (París, 1977), Generalidades sobre Euskadi y la CNT (Bayona, 1945), El gobierno vasco y los anarquistas. Bilbao en guerra (San Sebastián, 1978), El hombre sin ombligo, El impertinente andariego (Toulose, 1948), Las inceritdumbres del doctor H. (novela finalista del Premio Nadal), Juventud y rebeldía, Oposición popular y cárceles en la República (San Sebastián, 1980), Sembrando inquietudes (Bayona, 1946), Siluetas del pensamiento, Utopía. También colaboró en Un siglo de anarcosindicalismo en Euskadi (1990).
Manuel Chiapuso pasó sus últimos años junto a su compañera María, también militante de la CNT, en su casita en Biarritz, rodeado de libros y atento a los primeros esfuerzos para volver a crear el sindicato en Gipuzkoa. Lúcido como siempre, transmitió en largas horas de charla anécdotas, experiencias y lecciones de décadas de lucha anarcosindicalista, exilio y clandestinidad a sus compañer@s más jóvenes. En ocasiones se desplazaba con su compañero Martínez, capitán del Ejército Republicano del Aire y ahora apoderado "el taxista", a diversos puntos de Gipuzkoa y Bizkaia. Cuando su salud se lo permitía, acudían juntos a los actos del 1 de Mayo o visitaban compañeros y familiares. En una de estas visitas, tuvieron la mala suerte de sufrir un accidente de coche que le llevó a Manuel Chiapuso al hospital de Cruces. Ahí falleció a los pocos días a causa una neumonía. Su amigo y compañero Martínez le siguió a los dos años y María se trasladó a vivir con su nieta a Paris.
Galo Díez
EL MOTIN DEL PAN EN VITORIA (JUNIO 1915) Y GALO DIEZ
(Extraido de Bernardo Estornés Lasa – Enciclopedia Auñamendi)
Antonio Rivera describe detalladamente lo sucedido:
A las 9.30 h. de la noche del viernes (...), mientras en la Plaza Nueva tocaba la banda de música ante gran concurrencia de publico (...), un sujeto, entre varios obreros, paseó un cartel por los arcos que decía "Abajo el pan!". Intervino la policía municipal (...). Regresaron a la plaza y exhibieron de nuevo el cartel. Un "conocido sindicalista" (...) subió al kiosco (...) arengó a los presentes y les instó a protestar hasta que se abaratase el pan. A partir de este instante, "una masa importantísima" recorrió impunemente la ciudad (...) por espacio de dos horas, apedreando los cristales de las cuatro panaderías, cerrando los cafés de la calle principal (...), y penetrando en las fábricas panaderas de donde cogieron varios sacos de harina cuyo contenido esparcieron por la calzada (...). En ningún caso se robaron otanas... (in La ciudad levítica (Vitoria, 1876-1936), p. 175).
La guardia civil, a pie y a caballo, terminó con el tumulto cuando éste daba sus últimas boqueadas. Lo interesante, concluye Rivera, es que días más tarde, el pan volvió a su precio original sin que nadie mencionase la causa de tan repentino cambio. (Op. cit. p. 175).
El instigador de la revuelta, detenido por las autoridades, resultó ser el anarquista Galo Díez. Manuel Buenacasa en su obra El movimiento obrero español (redactada en 1926) también se refirió a este motín y, con palabras no exentas de triunfalismo, escribía que la acción directa de las masas consigue más en unas horas que los discursos de los políticos en muchos años. (Véase op. cit. en bibliografía, p. 136). El historiador Antonio Rivera considera a Galo Díez como el anarquista más significado en el País Vasco en toda su historia (op. cit., en nota, p. 203), sin embargo no precisa las fechas de nacimiento y muerte. Cuando encabeza el motín de Vitoria frisa en los treinta y dos años. Nació en 1883 ó 1884 en Bilbao, fue obrero armero en Eibar, participa en giras o mítines a lo largo y ancho de Vasconia y la Rioja, organizador de un sindicato en el sector papelero de Tolosa en 1921, presente en los diferentes congresos de la C.N.T. durante la dictadura y la República, es uno de los nombres más citados en los libros consagrados al tema. Extrañamente no coincide el retrato físico que de su persona nos han dejado dos militantes vascos.
Según el vizcaíno Horacio M. Prieto, era una especie de Hércules mientras que el guipuzcoano Manuel Chiapuso lo describe en setiembre de 1936: bajo, tan ancho como alto, casi una bola, con voz de barítono. A decir verdad, Chiapuso es algo malévolo pues lo trata también de viejo bonzo, sobrepasado por los acontecimientos (in Los anarquistas y la guerra en Euskadi -La Comuna de San Sebastián-, p. 275). El viejo sindicalista tenía entonces poco más de cincuenta años. Murió en Valencia en mayo de 1938 siendo a la sazón subsecretario nacional de la C.N.T.
CNT en Euskadi
En Euskadi las secciones que existían antes de la formación se transforman en organismos de ella. Su primera intervención seria fue en la declaración de la huelga general en contra de la guerra de Marruecos siguiendo las instrucciones del Comité Nacional y en solidaridad con los carreteros de Bilbao, sometidos a una represión salvaje. “El Látigo”, semanario aparecido en Baracaldo en 1911 era el propagador de la doctrina cenetista de la zona. Lo dirigió Aquilino Gómez. “El Látigo” desapareció en 1914 y fue sustituido por “La Voz de la Anarquía”, más radical. No duró por disconformidad con la personalidad del director Valeriano Dueñas. Las Sociedades de peones y mineros, cuando ya se concedió el derecho de reunión y de expresión, publicaron “La Lucha” en 1915: Director Juan Ortega. La C.N.T. se consagró a la propaganda por toda la Región interviniendo militantes y personalidades.
La división de los socialistas en Pérez-agüistas y prietistas favoreció el crecimiento de la C.N.T. Galo Diez fue el alma de la propaganda en la Regional. Ésta respondió debidamente en la huelga de 1916 declarada por las dos centrales U.G.T. y C.N.T. contra la vida cara. Lo mismo en la de 1917, considerada huelga revolucionaria, pero con carácter trágico en Bilbao, donde hubo muertos y heridos. En 1918 se constituye la Federación Regional del Trabajo del Norte, adherida a la C.N.T. impulsada por el Comité Nacional, se crean sindicatos en San Sebastián, Tolosa, Eibar, Bilbao, Baracaldo, Sestao. Se publica” Solidaridad Obrera” bajo la dirección de Antonio Fena, enviado por el C.N., hasta comienzos de 1920, año en que le sustituyó Manuel Buenacasa. Antonio Pena, exiliado en París durante la dictadura de Primo de Rivera, llegó a ser un excelente profesor, hasta terminar siendo de la plantilla de H.E.C. (Estudios Superiores de Comercio) y condecorado con las palmas académicas recorrió la región. Otro buen elemento de propaganda fue Emilio Mira, conocido con el nombre de Antonio Valor. “Solidaridad Obrera” llego hasta una tirada de 10.000 ejemplares.
Vizcaya, en la Regional del Norte, se manifestaba como la comarca más conflictiva y más rebelde. El gobierno envió al gobernador Regueral para terminar con ese estado de cosas. Por la hegemonía de la clase obrera, socialistas y libertarios llegaban a las manos en ocasiones de huelgas como en las minas de Sílfide y San Luís. Son notorias las huelgas de la fábrica de clavos de Echevarria, de los talleres de Corral y de los tejedores de Zamanillo.El gobernador Regueral no sabía cómo combatir estas rachas de huelgas. Así sucedió el asesinato del gerente de Altos Hornos de Vizcaya, Gómez, que causó gran sensación. Se le culpó a la C.N.T., pues en la lucha entre los afiliados a las dos sindicales, él favorecía a los socialistas. Buena ocasión para Regueral de ejecutar su frase legendaria: “Vengo a Vizcaya a terminar con la plaga maldita del sindicalismo, si ella no termina conmigo”. Declaró fuera de la ley a la C.N.T. Deportó a varios cientos de compañeros en conducción por la carretera, desde Bilbao a Andalucía. Otros fueron procesados como presuntos autores de esta muerte. En realidad, se trata de un asunto más misterioso. El Presidente de la Patronal de Cataluña vino a Bilbao para discutir sobre la constitución de una Federación Patronal de carácter nacional. Al mismo tiempo discutieron sobre la conducta a adoptar en la lucha contra los obreros. Gómez se mantuvo firme para no exacerbar las pasiones de los trabajadores con las formas de actuación que le sugirió Graupera; esto es, los métodos de Cataluña. Ante la negativa de Gómez, Graupera salió ofendido. Varios días más tarde, el 11 de enero de 1921, fue asesinado el gerente. Regueral a su vez fue abatido en León cinco años más tarde. La Regional del Norte se trasladó a Santander.
En Guipúzcoa se habían constituido sindicatos únicos, además de San Sebastián, Tolosa y Eibar, Villafranca y Beasain. Supieron también despertar la rebeldía de los trabajadores. En Álava, además de Vitoria, que llegó a tener cerca de dos mil afiliados, Alsasua, en esa época, pertenecía a la C.N.T. de Álava, a pesar de ser un pueblo navarro, por su cercanía a Vitoria. A la Regional del Norte, pertenecían Logroño y Navarra, Valladolid y Burgos, hasta la formación de las dos Castillas.
La huída de muchos compañeros a la represión de Regueral y luego la proclamación de la dictadura primo-riverista cortó el vuelo que había tomado la organización en Euskadi. Los exiliados a Francia formaron buena parte de los setenta que intervinieron en los hechos de Vera de Bidasoa del 7-XI-1924, tentativa insurreccional francamente mal preparada. Se creyó que los militares de San Sebastián apoyarían este intento con solo presentarse en las puertas de la ciudad. La operación la dirigió el compañero de San Sebastián M. Riesgo, por conocer bien las montañas que separan la frontera de San Sebastián. Hubo dos guardias civiles muertos. Los insurrectos se desbandaron. Unos se perdieron por las montañas y otros volvieron a Francia. En los años 1928 y 29 empezó a rehacerse la organización. Pudo intervenir en el ataque contra el gobierno civil en diciembre de 1930 del que salió herido gravemente el compañero Zulaica, ataque llevado a cabo para apoyar la insurrección de Jaca de Galán y García Hernández. Recordemos los militantes fieles de esa época idealista y trágica: Martín Marculeta, panadero, padre del famoso jugador internacional del fútbol del “Donostia Club”, su hermano, Pedro Garrúes, Santiago Arregui, Félix Martín, José Ochandiano, Moisés Martín, José Ferrer, Viteri el mayor, Paulino García, Paulini, el francés; en San Sebastián. Bartolomé Manuel Tomás, Mencía y Galarreta, en Tolosa; M. Eizaguirre y J. Lazcano en Beasain; Galo Diez, Acha, Viteri el menor y Delgado, en Eibar. En Vitoria: Murga y sus dos hijos, Sarrate, Valdivieso, Isaac Puente, el Poeta Donay. En Alsasua destacaba José Gorospe y pronto su hermano el pelotari. En Vizcaya: Juan Fernández, Bernardo Pascual, Sacristán, Juan Expósito, Juan Ortega, Santos Osinaga, Timoteo Fernandez, Vicario, Joaquín Zabarain, Jesús Fernández, Maza, Vallejo y Antuñano, Eleuterio Pérez e I. Rebolleda.


