lunes, 19 de noviembre de 2007

Manuel Chiapuso

Biografía de Manuel Chiapuso (extraído de "Esbozo de una Enciclopedia histórica del anarquismo español" de Miguel Iñiguez, y completado por CNT Gipuzkoa)

Manuel Chiapuso Hualde

San Sebastián 14-IV-1912 - Baracaldo 29-XI-1997 tras un accidente de coche.

Pasó su niñez en el valle de Zubieta, caserío de Urnieta, en las cumbres de Buruntza, Adarra y Ventas de Garate, lejos de sus padres, anarquistas exiliados en París. Asistió a la escuela hasta los trece años con Juantorena de la Escuela Moderna con aprovechamiento, pero optó por el trabajo y rechazó la opción del seminario. En CNT desde los 19 años. Le gustaba el teatro y formó en una compañía de aficionados.

En los años republicanos Manuel Chiapuso fue uno de los fundadores y el primer secretario de las JJLL guipuzcoanas, luchó activamente en el movimiento obrero (huelgas de tranvías, espectáculos, construcción, etc) y conoció las cárceles de Alcalá, Ondarreta, Ocaña y San Miguel de los Reyes (1932 - 1935). Intervino en la fundación del vocero Crisol (1935) y en 1935 - 1936 colaboró en La Revista Blanca.

Iniciada la guerra pasó a primer plano: intervino en la toma del cuartel de Loyola y en diversas acciones bélicas (Aya, San Marcial, Irún, Puncha), fue vicepresidente de la comisaria de Trabajo de la Junta de Defensa de Guipúzcoa y secretario de la CNT de San Sebastián hasta la caída de la ciudad en septiembre de 1936, de donde, herido, marchó a Durango; luego, en Bilbao (octubre de 1936), asumió la secretaria de propaganda del CR de CNT realizando una importante labor: fundó Horizontes y CNT del Norte. Partidario de entrar en el Gobierno vasco (entrevista con Aguirre en mayo de 1937) no consiguió doblegar a los defensores de la postura contraria (Rivera) y la CNT vasca, en consecuencia, mostróse ortodoxa.

Derrumbado el frente norte parece que se asentó en Barcelona como representante de la CNT del Norte en el CN de CNT y fue delegado confederal en el Ministerio de Trabajo republicano. Tras la derrota vivió los campos de concentración en Francia (de los que escapó en tres ocasiones) y arrostró muchas vicisitudes que le separaron durante largos tiempos de su compañera María: en 1942 en Lorient reclutado por la fuerza por la organización nazi Todt, luchó en la resistencia francesa (Bayona y Toulouse) para, en 1944, asentarse en Biarritz.

Vencidos los alemanes, intervino en la reconstrucción de CNT y colaboró en la organización de pasos de frontera cara a una invasión de España. Formó parte de las filas de los posibilistas y estuvo incluso a favor de la participación de los libertarios en política: nombrado para el CR del Norte en mayo de 1945, en el pleno regional de noviembre de 1945 en Bayona se le nombra para representar a CNT en el Consejo Consultivo Vasco y secretario provisional hasta la llegada de Aransáez, salió del Pleno Regional de la CNT del Norte (Bayona, noviembre de 1946) como secretario regional y encargado de la representación de CNT en el Consejo Consultivo Vasco (reuniones de abril y septiembre de 1946). Secretario administrativo del Subcomité nacional de CNT en Toulouse (1947 - 1948), en el pleno regional de enero - febrero de 1948 apoya a Martínez Prieto en su propuesta de traer al CN a Francia, y llegó a firmar un documento pro partido libertario en enero de 1948.

Finalmente se asentó en la región parisina, estudió en La Sorbona (1949 - 1950) y se dedicó a la enseñanza de lenguas y literatura. A partir de entonces su militancia se difumina hasta la década del 70 y siguientes. En los últimos años del franquismo viajó en varias ocasiones al interior para coordinar a los compañeros de Guipúzcoa y Álava. Siguió interesado por las cuestiones libertarias, sobre todo como conferenciante y escritor. Colaboraciones en Askatasuna, CNT, Polémica, Tiempos Nuevos de Toulouse (1945). Autor de : Los anarquistas y la guerra en Euskadi. La comuna de San Sebastián (San Sebastián, 1977), Bosquejos, La ciencia y el joven libertario (Bayona, 1946), Délire et rétrovision (París, 1977), Generalidades sobre Euskadi y la CNT (Bayona, 1945), El gobierno vasco y los anarquistas. Bilbao en guerra (San Sebastián, 1978), El hombre sin ombligo, El impertinente andariego (Toulose, 1948), Las inceritdumbres del doctor H. (novela finalista del Premio Nadal), Juventud y rebeldía, Oposición popular y cárceles en la República (San Sebastián, 1980), Sembrando inquietudes (Bayona, 1946), Siluetas del pensamiento, Utopía. También colaboró en Un siglo de anarcosindicalismo en Euskadi (1990).

Manuel Chiapuso pasó sus últimos años junto a su compañera María, también militante de la CNT, en su casita en Biarritz, rodeado de libros y atento a los primeros esfuerzos para volver a crear el sindicato en Gipuzkoa. Lúcido como siempre, transmitió en largas horas de charla anécdotas, experiencias y lecciones de décadas de lucha anarcosindicalista, exilio y clandestinidad a sus compañer@s más jóvenes. En ocasiones se desplazaba con su compañero Martínez, capitán del Ejército Republicano del Aire y ahora apoderado "el taxista", a diversos puntos de Gipuzkoa y Bizkaia. Cuando su salud se lo permitía, acudían juntos a los actos del 1 de Mayo o visitaban compañeros y familiares. En una de estas visitas, tuvieron la mala suerte de sufrir un accidente de coche que le llevó a Manuel Chiapuso al hospital de Cruces. Ahí falleció a los pocos días a causa una neumonía. Su amigo y compañero Martínez le siguió a los dos años y María se trasladó a vivir con su nieta a Paris.

Galo Díez

EL MOTIN DEL PAN EN VITORIA (JUNIO 1915) Y GALO DIEZ

(Extraido de Bernardo Estornés Lasa – Enciclopedia Auñamendi)


Para entender un motín de subsistencias como el de Vitoria que puede parecer anacrónico, conviene recordar que el pan era en gran medida la base de la alimentación de los trabajadores y que, a principios del siglo XX, se consumía en torno al kilo de pan por persona y día. El conflicto estalla el 18 de junio de 1915 cuando vuelve a subir el precio de la otana de dos kilos en cinco céntimos.

Antonio Rivera describe detalladamente lo sucedido:

A las 9.30 h. de la noche del viernes (...), mientras en la Plaza Nueva tocaba la banda de música ante gran concurrencia de publico (...), un sujeto, entre varios obreros, paseó un cartel por los arcos que decía "Abajo el pan!". Intervino la policía municipal (...). Regresaron a la plaza y exhibieron de nuevo el cartel. Un "conocido sindicalista" (...) subió al kiosco (...) arengó a los presentes y les instó a protestar hasta que se abaratase el pan. A partir de este instante, "una masa importantísima" recorrió impunemente la ciudad (...) por espacio de dos horas, apedreando los cristales de las cuatro panaderías, cerrando los cafés de la calle principal (...), y penetrando en las fábricas panaderas de donde cogieron varios sacos de harina cuyo contenido esparcieron por la calzada (...). En ningún caso se robaron otanas... (in La ciudad levítica (Vitoria, 1876-1936), p. 175).

La guardia civil, a pie y a caballo, terminó con el tumulto cuando éste daba sus últimas boqueadas. Lo interesante, concluye Rivera, es que días más tarde, el pan volvió a su precio original sin que nadie mencionase la causa de tan repentino cambio. (Op. cit. p. 175).

El instigador de la revuelta, detenido por las autoridades, resultó ser el anarquista Galo Díez. Manuel Buenacasa en su obra El movimiento obrero español (redactada en 1926) también se refirió a este motín y, con palabras no exentas de triunfalismo, escribía que la acción directa de las masas consigue más en unas horas que los discursos de los políticos en muchos años. (Véase op. cit. en bibliografía, p. 136). El historiador Antonio Rivera considera a Galo Díez como el anarquista más significado en el País Vasco en toda su historia (op. cit., en nota, p. 203), sin embargo no precisa las fechas de nacimiento y muerte. Cuando encabeza el motín de Vitoria frisa en los treinta y dos años. Nació en 1883 ó 1884 en Bilbao, fue obrero armero en Eibar, participa en giras o mítines a lo largo y ancho de Vasconia y la Rioja, organizador de un sindicato en el sector papelero de Tolosa en 1921, presente en los diferentes congresos de la C.N.T. durante la dictadura y la República, es uno de los nombres más citados en los libros consagrados al tema. Extrañamente no coincide el retrato físico que de su persona nos han dejado dos militantes vascos.

Según el vizcaíno Horacio M. Prieto, era una especie de Hércules mientras que el guipuzcoano Manuel Chiapuso lo describe en setiembre de 1936: bajo, tan ancho como alto, casi una bola, con voz de barítono. A decir verdad, Chiapuso es algo malévolo pues lo trata también de viejo bonzo, sobrepasado por los acontecimientos (in Los anarquistas y la guerra en Euskadi -La Comuna de San Sebastián-, p. 275). El viejo sindicalista tenía entonces poco más de cincuenta años. Murió en Valencia en mayo de 1938 siendo a la sazón subsecretario nacional de la C.N.T.


CNT en Euskadi

En 1910 se crea la Confederación Nacional del Trabajo en el congreso de Barcelona de Solidaridad Obrera. Se crean así las bases del anarco-sindicalismo con loa intención de llegar mediante esta vía al comunismo libertario. Anti parlamentaria, apolítica, revolucionaria la organización vas creciendo a lo largo y ancho de la península. No cabe la posibilidad de entenderse con el Gobierno ni con los partidos políticos pero se acepta la unión con otras organizaciones obreras.
En Euskadi las secciones que existían antes de la formación se transforman en organismos de ella. Su primera intervención seria fue en la declaración de la huelga general en contra de la guerra de Marruecos siguiendo las instrucciones del Comité Nacional y en solidaridad con los carreteros de Bilbao, sometidos a una represión salvaje. “El Látigo”, semanario aparecido en Baracaldo en 1911 era el propagador de la doctrina cenetista de la zona. Lo dirigió Aquilino Gómez. “El Látigo” desapareció en 1914 y fue sustituido por “La Voz de la Anarquía”, más radical. No duró por disconformidad con la personalidad del director Valeriano Dueñas. Las Sociedades de peones y mineros, cuando ya se concedió el derecho de reunión y de expresión, publicaron “La Lucha” en 1915: Director Juan Ortega. La C.N.T. se consagró a la propaganda por toda la Región interviniendo militantes y personalidades.

La división de los socialistas en Pérez-agüistas y prietistas favoreció el crecimiento de la C.N.T. Galo Diez fue el alma de la propaganda en la Regional. Ésta respondió debidamente en la huelga de 1916 declarada por las dos centrales U.G.T. y C.N.T. contra la vida cara. Lo mismo en la de 1917, considerada huelga revolucionaria, pero con carácter trágico en Bilbao, donde hubo muertos y heridos. En 1918 se constituye la Federación Regional del Trabajo del Norte, adherida a la C.N.T. impulsada por el Comité Nacional, se crean sindicatos en San Sebastián, Tolosa, Eibar, Bilbao, Baracaldo, Sestao. Se publica” Solidaridad Obrera” bajo la dirección de Antonio Fena, enviado por el C.N., hasta comienzos de 1920, año en que le sustituyó Manuel Buenacasa. Antonio Pena, exiliado en París durante la dictadura de Primo de Rivera, llegó a ser un excelente profesor, hasta terminar siendo de la plantilla de H.E.C. (Estudios Superiores de Comercio) y condecorado con las palmas académicas recorrió la región. Otro buen elemento de propaganda fue Emilio Mira, conocido con el nombre de Antonio Valor. “Solidaridad Obrera” llego hasta una tirada de 10.000 ejemplares.

Vizcaya, en la Regional del Norte, se manifestaba como la comarca más conflictiva y más rebelde. El gobierno envió al gobernador Regueral para terminar con ese estado de cosas. Por la hegemonía de la clase obrera, socialistas y libertarios llegaban a las manos en ocasiones de huelgas como en las minas de Sílfide y San Luís. Son notorias las huelgas de la fábrica de clavos de Echevarria, de los talleres de Corral y de los tejedores de Zamanillo.El gobernador Regueral no sabía cómo combatir estas rachas de huelgas. Así sucedió el asesinato del gerente de Altos Hornos de Vizcaya, Gómez, que causó gran sensación. Se le culpó a la C.N.T., pues en la lucha entre los afiliados a las dos sindicales, él favorecía a los socialistas. Buena ocasión para Regueral de ejecutar su frase legendaria: “Vengo a Vizcaya a terminar con la plaga maldita del sindicalismo, si ella no termina conmigo”. Declaró fuera de la ley a la C.N.T. Deportó a varios cientos de compañeros en conducción por la carretera, desde Bilbao a Andalucía. Otros fueron procesados como presuntos autores de esta muerte. En realidad, se trata de un asunto más misterioso. El Presidente de la Patronal de Cataluña vino a Bilbao para discutir sobre la constitución de una Federación Patronal de carácter nacional. Al mismo tiempo discutieron sobre la conducta a adoptar en la lucha contra los obreros. Gómez se mantuvo firme para no exacerbar las pasiones de los trabajadores con las formas de actuación que le sugirió Graupera; esto es, los métodos de Cataluña. Ante la negativa de Gómez, Graupera salió ofendido. Varios días más tarde, el 11 de enero de 1921, fue asesinado el gerente. Regueral a su vez fue abatido en León cinco años más tarde. La Regional del Norte se trasladó a Santander.

En Guipúzcoa se habían constituido sindicatos únicos, además de San Sebastián, Tolosa y Eibar, Villafranca y Beasain. Supieron también despertar la rebeldía de los trabajadores. En Álava, además de Vitoria, que llegó a tener cerca de dos mil afiliados, Alsasua, en esa época, pertenecía a la C.N.T. de Álava, a pesar de ser un pueblo navarro, por su cercanía a Vitoria. A la Regional del Norte, pertenecían Logroño y Navarra, Valladolid y Burgos, hasta la formación de las dos Castillas.

La huída de muchos compañeros a la represión de Regueral y luego la proclamación de la dictadura primo-riverista cortó el vuelo que había tomado la organización en Euskadi. Los exiliados a Francia formaron buena parte de los setenta que intervinieron en los hechos de Vera de Bidasoa del 7-XI-1924, tentativa insurreccional francamente mal preparada. Se creyó que los militares de San Sebastián apoyarían este intento con solo presentarse en las puertas de la ciudad. La operación la dirigió el compañero de San Sebastián M. Riesgo, por conocer bien las montañas que separan la frontera de San Sebastián. Hubo dos guardias civiles muertos. Los insurrectos se desbandaron. Unos se perdieron por las montañas y otros volvieron a Francia. En los años 1928 y 29 empezó a rehacerse la organización. Pudo intervenir en el ataque contra el gobierno civil en diciembre de 1930 del que salió herido gravemente el compañero Zulaica, ataque llevado a cabo para apoyar la insurrección de Jaca de Galán y García Hernández. Recordemos los militantes fieles de esa época idealista y trágica: Martín Marculeta, panadero, padre del famoso jugador internacional del fútbol del “Donostia Club”, su hermano, Pedro Garrúes, Santiago Arregui, Félix Martín, José Ochandiano, Moisés Martín, José Ferrer, Viteri el mayor, Paulino García, Paulini, el francés; en San Sebastián. Bartolomé Manuel Tomás, Mencía y Galarreta, en Tolosa; M. Eizaguirre y J. Lazcano en Beasain; Galo Diez, Acha, Viteri el menor y Delgado, en Eibar. En Vitoria: Murga y sus dos hijos, Sarrate, Valdivieso, Isaac Puente, el Poeta Donay. En Alsasua destacaba José Gorospe y pronto su hermano el pelotari. En Vizcaya: Juan Fernández, Bernardo Pascual, Sacristán, Juan Expósito, Juan Ortega, Santos Osinaga, Timoteo Fernandez, Vicario, Joaquín Zabarain, Jesús Fernández, Maza, Vallejo y Antuñano, Eleuterio Pérez e I. Rebolleda.